Ante la Beatificación de Mn. Josep Samsó i Elias

 

  

 “¡Déu sobretot!”

( Lema de nuestro nuevo Beato José Samsó )

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“¡Dios sobre todo!”
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expresión que salía de los labios del Dr. Samsó cuando sufría o le contaban alguna grave contrariedad a la única causa que defendió siempre: la de Dios por encima de todo,  popularización del “Soli Deo honor et gloria”, para que todos pudieran entenderlo. La feligresa Teresa Cuadrada que tenía refugiado en su casa al Dr. Samsó, refiere que el 29 de julio de 1936, víspera de su detención, le preguntó: “¿porque Dios permite tan gran mal que destruye los templos, y persigue a muerte a sacerdotes y católicos consecuentes?, y dice: “El Dr. Samsó nos respondió: “¡Para su mayor gloria!”.  Eso era su “¡Déu sobretot!”

 

Jesucristo, Rey de los Mártires, le había elegido antes de nacer para ser su testigo de sangre. Por eso le llamó al sacerdocio, le fue preparando mediante una vida ejemplar, y, frente al naturalismo posibilista que ponía su esperanza en transacciones malminoristas con los enemigos de Dios, le inspiró su sobrenatural lema “¡Déu sobretot!”, y, llegada la hora, el Espíritu Santo le concedió su don de fortaleza para cumplir la inexorable exigencia del Buen Pastor: dar la vida por sus ovejas.

 

El Dr. Samsó enseñaba a sus alumnos de catequesis ante todo el primer mandamiento: “No tendrás otro Dios mas que a Mí”, que él expresaba con su: “¡Déu sobretot!”, y les explicaba que ello quiere decir que Dios está por encima de todo, de la patria, del poder político, de la riqueza, de la cultura, y de la ciencia, y que todo eso debe estar al servicio de Dios.  Es lo que predicó siempre el Dr. Samsó con su “¡Déu sobretot!”, y fue por lo que el Sanedrín, de quienes entonces pretendían construir una ciudad sin Dios, en tenebroso conciliábulo en la noche del 31 de agosto en el Ayuntamiento, convino que el testigo emblemático de Cristo en Mataró, el Dr. Samsó, “debía morir por el pueblo”.

 

Si se muere como se ha vivido, al día siguiente, al mediodía del 1 de septiembre de 1936, al abrirse el cerrojo de la celda donde se hallaba con otros presos en la cárcel y una voz ordenó: “¡José Samsó, póngase la chaqueta!”, el nuevo beato la cogió, dirigió a todos una serena y cariñosa mirada, y éstas fueron sus dos últimas palabras:“¡Déu sobretot!que compendian la razón de su vida y la causa por la que él iba a entregarla, y los enemigos de Dios a arrebatársela, en breves momentos.

 

Setenta y tres años después,  el olvido del ejemplo de nuestros mártires ha llevado al acelerado avance de la apostasía en tantas de sus familias, y los descendientes de sus verdugos no proponen como entonces  acabar violentamente con la Iglesia, sino, más sutilmente, ponerla sólo al servicio de causas humanas (tales como del progreso de los pueblos, la conciencia de comunidad nacional, la convivencia democrática, el panteísmo ecologista o la alianza de civilizaciones). La santa Iglesia de Dios con la glorificación del mártir del “¡Déu sobretot!” quiere recordarnos que hay que sobrenaturalizarlo todo, porque nuestro auxilio está sólo en el nombre del Señor, pues, como enseñaba el Dr. Samsó, poner a Cristo al servicio de alguno de esos mitos es idolatría, y, no se debe adorar a nadie mas que a Él.

 

                               

El Obispo de Barcelona SdD Manuel Irurita y el Beato José Samsó. Dos almas paralelas en sus inquietudes pastorales y en la ofrenda martirial de sus vidas por las ovejas de su rebaño

 

En sus designios de misericordia, Dios providente ha determinado que nuestra santa Madre Iglesia eleve hoy a los altares a su fiel siervo José Samsó, a quien su Obispo, que le seguiría en el martirio tres meses después, en identidad de pensamiento, calificó como “El faro que más alumbra de mi diócesis”. Pidamos a Jesucristo, Rey de los mártires, que con la luz del nuevo Beato, puesta en el candelero con su beatificación, disipe las tinieblas que se ciernen amenazantes sobre nuestra tierra, y que esta glorificación sea primicia de la gloriosa saga de mártires que empaparon con su sangre la tierra catalana, presidida por su inolvidado Pastor Mons. Manuel Irurita, en cuya intercesión tenemos puesta nuestra esperanza.

                   

Los designios del Corazón de Jesús han dispuesto que la beatificación del Dr. Samsó coincida, con pocas semanas de diferencia, con la de su querido Bernardo de Hoyos, que nos anunció la gran Promesa de que el Corazón de Jesús reinaría en España, reinado por el que el Beato José Samsó ofreció su vida, tal como cinco meses antes de su inmolación escribía a sus antiguos dirigidos, los novicios José y Javier Vergés: “¡Ojala el Señor nos honrase escogiéndonos como víctima agradable para la salvación de España, para el reinado definitivo del Sagrado Corazón y de su santísima Madre en España!”.