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El Calvario de la Cruz de Vilabertran
La heroica mujer catalana en los años de la persecución religiosa
Le estuvo bien empleado por entrometerse
Los doce mártires carmelitas de Tárrega y otros
Los sacerdotes mártires de Figueras
La hoguera y el crimen de la Revolución de 1936 hicieron renacer en el corazón de los catalanes brasas de amor a la Iglesia.
Recuerdos del 6 de octubre de 1934
Mártires de la fe durante los años de la persecución religiosa
El Obispo Irurita fue
asesinado en el Cementerio de Montcada en diciembre de 1936
F. Picas a Sapiens y Catalunya cristiana sobre el
Obispo Mártir Irurita
F. Picas a Jordi Curcó, publicista de "Lluvia de Rosas" sobre el Obispo Irurita, septiembre 2011, versión original en catalán
La heroica mujer catalana en la persecución religiosa de Catalunya - I -
La heroica mujer catalana en la persecución religiosa de Catalunya - II -
La heroica mujer catalana en la persecución religiosa de Catalunya - III -
La heroica mujer catalana en la persecución religiosa de Catalunya - IV -
La heroica mujer catalana en la persecución religiosa de Catalunya - V -
La heroica mujer catalana durante la persecución religiosa en Cataluña - VI -
La heroica mujer catalana durante la persecución religiosa en Cataluña - VII -
La heroica mujer catalana durante la persecución religiosa en Cataluña - VIII -
Causa de los Mártires de Gerona
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EL CALVARIO DE LA CRUZ DE
VILABERTRAN

3Francesc A. Picas
La abadía de Santa María de Vilabertran es depositaria de una cruz latina, del siglo XII, de estilo gótico, espléndidamente cincelada con medallones y filigranas, formando en conjunto una magnífica joya de la orfebrería catalana.

3La cruz de Vilabertran
En la abadía de Vilabertran como
en todos los templos de Cataluña quemaron los altares y las imágenes, pero ¿Qué
pasó con la cruz de alto valor artístico? El alcalde de Vilabertran no evitó la
profanación del templo, ni la quema de altares e imágenes. Era la consigna en
toda Cataluña, pero en previsión que la cruz de valor histórico y crematístico
podía ser usurpada o destruida, la retiró del templo y la escondió en una gran
tinaja vacía del sindicato agrícola. La cruz mide

3Claustro de Vilabertran
Mientras tanto, en Vilabertran se forjaba una gran tragedia. Es de justicia recordar que la cruz de Cruz de Vilabertran llevaba incrustada la sangre del señor cura párroco, mosén Artur Rovira. Los comités denominados “antifascistas” detuvieron mosén Artur como a tantos cientos de sacerdotes en Cataluña, y le exigieron que les informase de donde se encontraba aquella famosa cruz que decía que estaba cargada de joyas y piedras preciosas. El cura párroco guardó silencio. Entonces lo metieron dentro de un saco, lo ataron, lo rociaron de gasolina y lo quemaron vivo. Un crimen vergonzoso. Mosén Artur fue un auténtico mártir de la cruz de la abadía de Santa María. Sin el sacrificio de mosén Artur Rovira, Vilabertran y los catalanes no disfrutaríamos hoy de una cruz con unos valores artísticos únicos. La cruz de Vilabertran por suerte, en 1939, pudo ser recuperada de Francia por el gobierno de Franco.
La cruz es un tesoro de Piedad, de Fe y un símbolo de Redención universal, sea de madera o de plata. Los cristianos reconocemos en la cruz un valor superior a todas las joyas y plata que puedan adornarla.
¿Por qué en 1936 se
quemaron las iglesias y se persiguió a muerte la Religión? La Generalitat
disponía de la Guardia Civil, de los Mossos d´Esquadra, de fuerzas de seguridad,
de parte del ejército y de otros elementos propios y suficientes para evitar el
desorden anárquico, que atentó contra la vida, la propiedad y el derecho de
honrados ciudadanos. Pero diferentes consellers de la Generalitat y los alcaldes
de muchos pueblos, enemigos de la iglesia, creyeron que en julio de 1936 había
llegado la hora de implantar en España un régimen que aniquilase la religión
católica a sangre y fuego. Bien claro lo manifestó Companys en el discurso
radiado el 21 de julio proclamando la revolución y lo confirmó en otro, el 20
de diciembre de 1936.
En Cataluña no se evitaron los crímenes ni las destrucciones. Durante 32 meses, a partir de julio de 1936, todos los templos, con los altares y las imágenes destrozadas y quemadas, fueron cerradas al culto e incautadas por las autoridades.
Las familias cristianas rezaban en el silencio de los hogares y de celebraban misas clandestinas pidiendo al cielo la libertad religiosa. Las iglesias pudieron ser reabiertas y reedificadas al implantarse el gobierno de Franco, en enero de 1939.
Que Dios tenga misericordia de todos los que salvaron vidas y tesoros en aquel trienio pavoroso. Pero no es lícito tergiversar la historia ni correr un velo para que no se conozca la verdad. La Iglesia católica en Cataluña, pacífica amante de la paz, la Iglesia de la gente sencilla, de las familias cristianas, sufrió un terrible calvario de julio de 1936 a enero de 1939. Persecución, torturas y asesinatos. La cruz de la abadía de Santa María de Vilabertran y el cura párroco mártir son testimonios. También podríamos hablar entre otros centenares de destrucciones, de la magnífica cruz de Vilopriu, que desapareció el 18 de julio de 1936. ¿Quién la quemó o destruyó o, quizás, quién se la llevó y la vendió?
Francesc
A. Picas
DE PERSECUCIÓN RELIGIOSA
Cinco obispos y centenares de
sacerdotes, religiosos, religiosas, padres y madres de familia y juventud
católica fueron asesinados en Cataluña bajo la revolución implantada en 1936.
Las víctimas que consiguieron escapar de la persecución buscaron refugio en el
campo o en la ciudad, entre parientes y amigos. En estos capítulos de la
historia es cuando la mujer catalana adoptó una actitud caritativa y heroica.
Las amas de casa rurales acogieron a sacerdotes, religiosos y otras personas que
allí se refugiaron, los alimentaron y les ocultaron en lugares estratégicos de
las casas o del bosque donde no pudiesen ser localizados en caso de registro y
les preparaban rutas para el paso de la frontera.
En el medio urbano,
especialmente en Barcelona, les alimentaban y también guiaban disimuladamente a
los sacerdotes a domicilios donde se encontraba un enfermo para que pudiese
recibir los sacramentos e incluso celebrar misa en la misma habitación.
Dolores Bartí, una chica de
veinte años, de Figueras, con valentía intentó cerrar el paso de los milicianos
que querían detener a mosén Lluís de Macià. La lanzaron por las escaleras, la
condujeron a las afueras de Vilafresser, la ultrajaron, intentaron violarla y la
asesinaron en la cuneta de una carretera.
Otra chica salvó de una muerte segura al vicario de Puigreig haciéndose
pasar por su novia. El comité le amenazó de muerte si no se emparejaba. Mosén
Balaguer a los pocos días huyó y pasó la frontera por Andorra.
Francesc A. Picas
LE ESTUVO BIEN EMPLEADO POR
ENTROMETERSE
Nos dice el Evangelio que Jesús curó un enfermo de lepra.
Como le tocó con las manos, en ningún lugar querían darle acogida porque creían
que se había contaminado. El señor obispo de Gerona, Francesc Pardo, comenta
acertadamente este apartado del Evangelio y añade que mucha gente faltada de
entendimiento, debía decir de Jesús: “Ya
le está bien que no lo quieran, que no lo hubiesen tocado”.
Centenares de testimonios del martirologio cristiano habrían podido ser
escogidos por el sr. Obispo para escribir el comentario dominical del 15 de
febrero. Nos habría gustado. Miles de cristianos lloraron por estos hechos y
rezaron en silencio para que no fuese tan dura aquella persecución religiosa que
causó gran dolor a la tierra catalana y originó un glorioso elenco de mártires.
(complemento del libro “Historia
de la persecución religiosa
en
Cataluña 1936 –
El 19 de julio de 1936 el terror rojo implantó en toda España una revolución
furiosa y siniestra contra la Iglesia católica. Todas las órdenes religiosas
tienen en su haber mártires que muchos de ellos han alcanzado la beatificación.
Añadimos hoy, el testimonio de unos carmelitas el nombre de los cuales no figura
por omisión, en nuestro libro, como muchísimos otros que añadiremos en
suplementos.
LOS DOCE MÁRTIRES CARMELITAS DE TÁRREGA Y OTROS
Los carmelitas murieron invocando a Cristo Rey y a la Virgen del Carmen mientras
se animaban mutuamente y perdonaban a sus verdugos. Todos ellos desde el cielo,
beatos de la Iglesia, bendicen sus pueblos y la tierra que sufrió tan terrible
persecución religiosa.
Habría que añadir entre los mártires carmelitas reseñados a sor María del
Patrocinio, monja de clausura asesinada el 13 de agosto en Vic en defensa de su
castidad. Era nacida en Bigues.
El día 3 de octubre fue detenido y asesinado en Barcelona Fray Eufrosio M. Raga
y Nadal subdiácono de la Comunidad de Olot, nacido en Ulldecona. El 13 de
octubre fue fusilado en el cementerio de Tarrasa Fray Ludovico Ayet Canós hijo
de Villareal de los Infantes y Fray Ángel M. Presta Batlle, hijo de Olot,
previamente detenidos en la prisión Modelo de Barcelona. El 22 de noviembre
fueron fusilados en el foso de Santa Helena en Montjuïc, el P. Ferran M. Llobera,
prior de la Comunidad de Olot, natural de Orfans. A ninguno de ellos le
encontraron armas de fuego. Sus únicos ideales eran el amor de Dios y al prójimo
y a la Virgen María, madre del Carmelo. Las armas de los sacerdotes y de los
religiosos asesinados en toda Cataluña y España eran el santo Rosario y los
evangelios.
La Orden del Carmen tiene sus orígenes en el siglo XII en la montaña del monte
Carmelo en Israel, donde un grupo de ermitaños, a imitación del profeta Elías,
llevaban una vida solitaria. Invitamos a realizar una visita a la iglesia de la
Comunidad carmelita de Tàrrega. Serán gratamente recibidos.
Joan-Xavier Vidal Dalmau, joven historiador de Figueres, ha escrito un magnífico
estudio sobre la historia de Figueres que gira entorno al templo de Sant Pere.
Traza una amplia historia de las tensiones políticas en la ciudad anteriores a
1936, detalla el incendio del templo parroquial y expone la biografía de los
once sacerdotes asesinados los años de persecución religiosa de 1936.
De los once sacerdotes inmolados, de tres de ellos se desconoce donde se
encuentran sus restos. Se trata de mosén Ramon Masdedevall y Prujà, nacido en
Santa Pau (Garrotxa). Tenía 74 años. Decía misa en el altar de la Divina Pastora
del templo parroquial de Sant Pere. Hacía una vida retirada, visitaba enfermos y
vivía modestamente. Fue torturado y asesinado el 13 de octubre de 1936. Se cree
que sus restos descansan en alguna fosa del cementerio de Figueres, pero no han
podido ser localizadas.
Mosén Enrique Murtra Vilaplana, nacido en Gerona. Tenía 57 años y ayudaba en la
parroquia de Sant Pere. Era profesor de religión. Detenido en Figueres, fue
asesinado en las inmediaciones de Salt y quemado su cuerpo. Sus restos no han
sido encontrados.
Mosén Marià Fages de Climent.
Nació en Figueres. Tenía 60 años. Decía misa de 12 los domingos. Fue previamente
robado, torturado y asesinado en la carretera de Pontós. Su cuerpo no ha sido
localizado. Parece ser que fue
sepultado en algún lugar del bosque de Pontós.
Vencidos los ejércitos rojos en Cataluña, en enero de 1939, la Iglesia recuperó
la libertad. Entonces pudieron ser enterrados con dignidad los ocho sacerdotes
vinculados al templo de Sant Pere y otros de la comarca, después de exhumados de
las indignas fosas donde fueron enterrados.
Sus nombres son los siguientes: mosén Pere Arolas y Vergés, natural de Llers.
Tenía 74 años. Rector de la parroquia. Un sacerdote inteligente, abnegado y
sacrificado. Murió con serenidad y con la cabeza bien alta. Parece ser que fue
asesinado a tiros, pero al recoger sus restos en 1939 para darles digna
sepultura, mosén José M. Cervera testimonió que encontraron una gran piedra en
su cráneo.
Mosén Agustín Burgas y Darnés. Nacido en Figueres. Tenía 44 años. Profesor y
excelente escritor. Lo mataron en el castillo de Figueres de un disparo en la
nuca. Conformó su muerte un miliciano que frente a un grupo de personas de
Figueres mostró con cinismo la pistola que él le disparó.
Mosén Joan Casademont y Marigó. 66 años. Nacido en Figueres. Ejercía de
sacerdote y de sacristán. Era un hombre bueno. Daba lo que tenía. Organizaba la
parte piadosa de la parroquia. Detenido, le obligaron a subir a un camión a
culatazos. No podía, caminaba con dificultad. Asesinado en el castillo de
Figueres el 21 de setiembre.
Mn. Salvador Clota y Valls. Nacido en Blanes. Tenía 66 años. Se refugió en su
piso al no poder huir de Figueres. Le engañaron y lo condujeron al castillo. Le
prohibieron recibir alimentos de su familia. En la puerta del castillo,
rompieron el pan que le traía una vecina, Margarita Vives. En el castillo sufrió
un ataque de reuma que le impedía moverse. Lo llevaron a la muerte arrastrando.
Murió de una cuchillada en el vientre. Providencialmente, de la herida brotó
sangre fresca al cabo de tres años, cuando fue exhumado, y la sangre tiñó la
camisa. Nos dio testimonio personal la señora Narcisa Sala, de Figueres, que se
encontraba presente en la exhumación, junto a una religiosa y un familiar de
mosén Salvador. Un hecho extraordinario, digno de ser comentado.
Mosén Lluís Maria de Macià y de Llavanera. Nacido en Vilafant. 62 años. De
carácter y corazón bondadoso. Propietario de la revista “La Veu de l’Empordà”.
La defensa de la Fe de la revista le granjeó las iras de los sectores sectarios.
Fue el primer sacerdote detenido. Fue martirizado de forma violenta a golpes de
culata.
El P. Joan Puig y Serra, sacerdote, padre Paúl. De 57 años de edad. Se refugió
en el asilo de ancianos. Fue detenido y trasladado al castillo y asesinado el 13
de octubre junto a los dos vicarios y otros presbíteros de la comarca.
¡Dios mío! ¿Qué pasó en Cataluña, en Barcelona, y en todos los pueblos de
nuestra tierra, el 1936?, se preguntan los ciudadanos el dos mil. ¿Dónde estaban
las autoridades? La Generalitat disponía de la Guardia Civil, de los Mossos
d’Esquadra y otras fuerzas armadas y habrían podido frenar la revolución
sangrienta.
Francesc A. Picas
RETAZOS DE LA TERRORÍFICA FIESTA DE SANT JORDI DE 1938
El día 23 de abril de
Los mantuvieron cuatro horas formados y en silencio. Finalmente, se presentó el
jefe de la expedición y les indicó que les enviaban a un campo de trabajo en la
retaguardia del frente de Lleida. Eran frecuentes los traslados de las prisiones
a los campos disciplinarios en aquellos tiempos de guerra. Y les advirtió que si
alguien tenía intención de evadirse que supiera que serían fusilados los cuatro
compañeros de su fila más los cinco de la fila precedente
y los cinco de la fila posterior. A partir de este momento – añadió el
“jefe” – I allí donde vayáis, sólo existe
una sola pena y un solo castigo; la muerte. Una escalofriante fiesta de Sant
Jordi tuvieron los pobres presos.
Les escoltaban guardias con fusiles ametralladores llamados “naranjeros”. Todos
los vigilantes también llevaban una pistola y un bastón al que le llamaban “la
pirrosa” con el que acostumbraban a castigar a los presos, con tanta furia que
muchos de ellos morían golpeados, según explica mosén Antoni Riera.
En la estación del Norte tomaron un tren en dirección a Manresa, que cada vez
que se detenía los guardias bajaban rápidamente al andén con el arma apuntando a
las ventanillas y a las puertas. Al llegar a Sant Vicenç de Castellet, un preso
contravino la orden de asomarse al exterior para galantear a una chica que
pasaba y un guardia le disparó, le hirió y mató a otro preso que estaba detrás.
Pararon en Cervera, después en Bellpuig y a pie emprendieron el camino de
José María Aballó recuerda que el primer día de trabajo fue justamente el 27 de
abril, día de la Mare de Déu de Montserrat. En estos campos estaba prohibido
hablar de Dios y los sacerdotes eran tratados peor que el resto de presos.
Dormían en las iglesias del pueblo, profanadas desde 1936, en el suelo o sobre
paja y amontonados. Les hacía levantarse al amanecer, caminaban hasta el lugar
de trabajo. Primero les daban un panecillo y una infusión de cebada; al mediodía
cuatro garbanzos y por la noche otro tanto o lentejas. Y a dormir si les dejaban
los piojos, las ratas, las hormigas y los escarabajos, ya que no les daban
tiempo para lavarse, ni tenían mudas, ni calzado y no tenían ningún día de
fiesta. Tenían prohibido hablar en el trabajo, durante el trayecto, durante la
comida o en el descanso. Muchos sacerdotes aprovechaban el tránsito al trabajo
para rezar el Santo Rosario en silencio. La Fe les daba esperanzas. A muchos de
los presos les empezaron a fallar las fuerzas, nos explica Joan Pujol, algunos
quedaron atrás en el trabajo y si caían al suelo eran golpeados e incluso
asesinados por los vigilantes.
La historia de aquellos campos de trabajo es repugnante: hambre, suciedad y
despotismo. La dignidad humana quedaba oprimida y pisoteada.
Albert Galicia, que ha recogido abundante documentación, llega a la conclusión
que parece imposible que el cuerpo humano, depauperado como estaba, pudiese
resistir tanto sufrimiento que supera altas cotas de crueldad.
En el estudio de la guerra civil de 1936 además de los defectos propios de toda
“guerra”, hay que añadir los crímenes de la Revolución político-social
implantada en la zona “roja” que comprendía la persecución religiosa y la
destrucción del sistema económico y cultural catalán y español. Se impuso a
nuestras familias un terror inhumano que queda dolorosamente reflejado en
diferentes libros del martirologio cristiano y en la historia de las prisiones y
de los campos de trabajo y de castigo de los que hoy hemos relatado un mínimo
testimonio. Quedan largas historias por relatar.
Queremos aclarar a los lectores que al explicar esta historia no nos mueve
ningún odio. Siguiendo el ejemplo de los mártires, perdonamos a todos cuantos
maltrataron a nuestros hermanos, pero no podemos quedar en silencio. Nuestro
deber es manifestar unos hechos que actualmente bajo la censura que sufrimos en
la televisión y en la prensa no son publicados y sí falsamente manipulados. Unos
hechos de 1938 que nos los ha recordado el día de Sant Jordi.
Francesc A. Picas
HICIERON RENACER EN EL CORAZÓN DE LOS CATALANES
BRASAS DE AMOR A
FRANCESC D`ASSIS PICAS
La
historia no puede borrarse. En España, el 20 de julio de 1936 se implantó la
revolución anarcomarxista. Tenía por consigna destruir de forma violenta y
sangrienta el espíritu cristiano del pueblo español: persiguieron y asesinaron a
los sacerdotes, a los religiosos y a los líderes de cada localidad que eran
defensores de
En
Cataluña somos testigos que a partir de febrero de 1939 renació una piedad
intensa en las familias catalanas, como una reacción espontánea a la persecución
y oprobio durante el trienio 1936-1939. Se llenaron los seminarios de jóvenes
que aspiraban al sacerdocio, el pueblo asistía en masa a las procesiones,
novenarios, sermones, conferencias, funciones litúrgicas, Vía Crucis, mes de
Maria, romerías a santuarios marianos y conmovía ver los templos repletos de
fieles durante las misas dominicales. Todo el mundo se arrodillaba a la hora de
RECUERDO DEL 6 DE OCTUBRE DE 1934
FRANCESC D`ASSÍS PICAS
La
noche del 6 de octubre de 1934 las familias cristianas pasaron horas de angustia
y de temor. En Cataluña los partidos anarcomarxistas se sumaron a la revuelta de
Lluís Companys en Barcelona y de los mineros en Asturias. En Navàs (Bages) esa
noche asesinaron al párroco mosén Morta e incendiaron la iglesia parroquial.
Mosén Morta, detenido, fue asesinado en una calle céntrica de Navàs y antes de
expirar sufrió crueles torturas e insultos. De madrugada, Ramón Serra, un
leñador, pistola en mano, junto a otros valerosos navasenses, al conocer que
Lluís Companys se había rendido, se dirigieron al ayuntamiento y expulsaron al
Comité Revolucionario que se había apoderado de la alcaldía y era responsable de
la muerte del sacerdote y del incendio de la iglesia parroquial.
En Asturias, la revolución de 6
de octubre de 1934 duró más tiempo y fueron asesinados 34 eclesiásticos,
totalmente indefensos, muchos de ellos docentes religiosos de los hijos de los
mismos mineros que les persiguieron. El obispo de Oviedo, por suerte, se
encontraba enfermo y hospitalizado en Pola de Gordón, pero al conocerse la
tragedia perdió el habla y murió de angustia en Madrid, al cabo de un mes de
haber estallado la revuelta.
Mártires de la fe durante los años de la persecución religiosa
FRANCESC D`ASSÍS PICAS
En
la zona republicana se implantó, el 20 de julio de 1936, una revolución
anarcomarxista que provocó una feroz persecución religiosa y causó miles de
mártires de
Detenidas,
las tres hermanas fueron asesinadas en la carretera de Lloret e intentaron
violarlas.
Recordamos a Fray Anselmo
Polanco, obispo de Teruel, que de una prisión de Barcelona fue trasladado a la
frontera y cerca de Pont de Molins fue asesinado con otros sacerdotes y quemado
su cuerpo sólo herido. Al obispo de Lleida, Dr. Salvio Huix, a quien le
dispararon en la mano derecha mientras bendecía a los asesinos en el cementerio
y después le dispararon en la mano izquierda con la que intentaba bendecir de
nuevo a sus asesinos antes de morir.
El obispo Irurita
FUE ASESINADO EN EL CEMENTERIO DE MONTCADA EN DICIEMBRE DE 1936

Con
gran sorpresa hemos leído el reportaje que publica "Catalunya Cristiana" el día
1 de mayo. Afirma
con destacado titular que "El Obispo Irurita no
habría muerto en 1936".
Información que consideramos taxativamente errónea. Argumentos irrefutables
justifican que sus restos se encuentran en la Capilla del Crisis de Lepanto de
la Catedral de Barcelona recogidas de la fosa común del Cementerio de
Montcada. En los archivos de Hispania Martyr figuran
pruebas indudables de la muerte del señor obispo como la de tantos cientos de
sacerdotes, religiosos, padres de familia y juventud cristiana asesinados en
aquel tétrico cementerio de Montcada.
Nos ha indignado leer que Joan Bada, el autor del libro, afirme que a la Iglesia española y a la Santa Sede, con Franco, no les interesaba que se hiciera público “el asunto" (quiere decir el asesinato del obispo Irurita) y por ello la Santa Sede se decide, dice Bada, a proteger clandestinamente el engaño. O sea, Bada afirma que la Santa Sede sabe cómo murió el obispo Irurita y lo esconde. Una calumnia abominable a la Iglesia. Catalunya Cristiana nunca había de haber publicado esta infamia.
No hemos entendido porque Joan Bada comenta un viaje a Barcelona del nuncio Cicognani en febrero de 1939, o sea, al final de la guerra civil y que su visita es clave para aclarar el asunto. Pero el libro no ofrece ningún testimonio evidente.
El documento emitido por el Vaticano que nombra al obispo Antonio Modrego, sustituto de Irurita, en diciembre de 1942, señala la causa del nombramiento. Debe decir por renuncia del obispo anterior o por su muerte. Del documento existen copias, pero a Bada le conviene decir que el documento no es correcto. Señala la hipótesis de que el obispo podía haber solicitado la renuncia del obispado de Barcelona durante la guerra civil y que la Santa Sede seguramente había optado por establecer sobre los hechos el secreto pontificio. Si Roma sabe la verdad de la vida y de la muerte del obispo, dejamos que Roma hable. Nosotros sabemos con certeza que el obispo lurita fue asesinado en el cementerio de Montcada, trasladado de la checa de San Elías.
Otro opinión
insensata de Bada supone que si el obispo
Irurita al final de la guerra hubiera estado vivo,
no se habría presentado en público de forma plausible como avergonzado de ser un
obispo superviviente de la gran matanza, Muchos eclesiásticos que se salvaron
del martirio escapando por los bosques o en el extranjero, explican
sus aventuras y sufrimientos, y dan gracias a Dios.
Explica también el reportaje una historia conocida. A unos barceloneses yendo a la Misa, contentos, el día 28 de enero de 1939, la primera misa pública después de 32 meses de persecución, les pareció ver ante el Palacio Episcopal al obispo Irurita disfrazado con sombrero y americana. No era el obispo. Eran dos funcionarios de la Generalidad, dado que Companys y Tarradellas había usurpado el Palacio Episcopal para oficinas, en 1936. Si el obispo Irurita hubiera estado vivo en enero de 1939, habría corrido a presidir la primera misa en la Plaza de Cataluña, tras 32 meses de exilio. Si hubiera sido arrestado por la FAI, estos no le habrían llevado al Palacio Episcopal vestido de paisano.
¿Por qué tanto misterio sobre la muerte del obispo de Barcelona como si se tratara de una novela de ficción? Hace muchos años que nos damos cuenta de que para evitar que el obispo Irurita sea beatificado hay personas y estamentos que envuelven la historia diabólicamente para impedir que el obispo Irurita sea elevado a los altares. Hace unos meses denunciamos una referencia de la Enciclopedia Catalana que desprestigiaba de forma insolente al obispo Irurita. Demos tiempo al tiempo. El proceso de beatificación se encuentra en el Vaticano. ¿Tendrán más fuerza los mentirosos que el Espíritu Santo?
Me duele el reportaje publicado. "Catalunya Cristiana" es leída en congregaciones religiosas y casas cristianas y de cristianos de muy buena fe, y puede desorientar a la verdad histórica. Esperamos que la dirección rectifique y publique una memoria sobre los hechos probados hasta la fecha sobre la muerte y martirio del que fue un gran obispo de nuestra ciudad de Barcelona Don Manuel Irurita Almandoz. En resumen y en honor a la verdad, afirmamos que el obispo Irurita, en diciembre de 1936, más que morir asesinado en el cementerio de Montcada, nació a la vida eterna.
Francesc A. Picas Mayo de 2011