CARTA DEL RECTOR MAYOR DE LOS SALESIANOS SOBRE LA BEATIFICACIÓN DE 63 MÁRTIRES ESPAÑOLES

 

A los salesianos de España   

 

Queridos hermanos

 

Con  profunda  gratitud  para  con  Dios  y  gozo  fraterno  nos  disponemos  a  celebrar  la  beatificación  –tan  largamente  esperada  de  los  Mártires  Salesianos  de  las  antiguas  inspectorías  españolas  Bética  y  Céltica.  Sus  compañeros  de  la  Tarraconense  se  les  adelantaron  6  años.  Estos  63  hermanos  nos  recuerdan  que  la  fidelidad  a  Dios  puede  llegar  a  pedir  un  supremo  acto  de  amor,  el  de  entregar  la  vida  por  el  Amigo,  y  nos aseguran que incluso en ese trance Dios es fiel a quien lo ama hasta el extremo. 

 

Con  la  firma  del  “Acta  de  Martirio”  el  año  pasado  y  con  la  pública  declaración  de beatificación que celebraremos el próximo 28 de octubre, la Iglesia reconoce a estos  nuestros  hermanos  como  mártires;  esto  es  lo  que  son  y  esto  es  lo  que  nosotros  queremos  celebrar. 

 

No  fueron  ni  héroes  ni  víctimas  de  ninguno  de  los  bandos  de  la  Guerra Civil española; son testigos de Cristo Jesús y sólo por Él entregaron la vida hasta  el derramamiento de su sangre.  Morir mártir es, ante todo, gracia que el Señor otorga a quienes quiere en modo muy especial. La concesión de este don, expresión del amor preferencial de Dios para con  cada  uno  de  nuestros  hermanos,  es  cuanto,  agradecidos,  queremos  y  debemos  celebrar.

 

El próximo 28 de Octubre será, sin duda, un gran día para la Congregación,  para  España  y  para  la  España  Salesiana.  En  nombre  de  Don  Bosco  y  de  todos  los  salesianos  me  uno  a  vosotros  en  el  agradecimiento  a  Dios  por  el  amor  que  nos  ha  tenido  y  felicito  a  la  España  Salesiana  por  este  inapreciable  regalo  que  hace  a  la  Congregación y a toda la Familia Salesiana, el testimonio del amor más grande posible  que 63 de los nuestros han sellado con sus vidas. 

 

El  martirio  es  prueba  que  garantiza  la  fiel  implantación  del  carisma  salesiano  en  España. Y estimo que su reconocimiento oficial por parte de la Iglesia Universal viene  en  un  momento  importante  para  la  España  Salesiana,  que  ha  celebrado  el  125  aniversario  de  la  llegada  de  los  salesianos  a  Utrera  y  que  está  esperando  la  inauguración  del  próximo  Capítulo  General;  ambos  acontecimientos  nos  invitan  a  renovar nuestra pasión apostólica a favor de los jóvenes.

 

¿Y qué mayor demostración  de pasión que entregar la propia vida?  Los  mártires  se  nos  ofrecen  como  modelo  y  estímulo  de  entrega  apostólica  en  este  momento histórico. La beatificación de unos hermanos que fueron martirizados en una  etapa  triste  de  vuestra  historia,  es  una  invitación  a  vivir  con  coherencia  nuestros  compromisos como creyentes y como salesianos, en la actual coyuntura histórica, que  se presenta, sin duda, como una gran oportunidad para dar valiente testimonio de fe y  de fidelidad a Dios y a los jóvenes.

 

Como  la  Pasión  de  Cristo  fue  y,  sigue  siendo,  la  mejor  noticia  para la humanidad  (su  salvación), así también la beatificación de los mártires es proclamación de una buena  noticia, una palabra de esperanza y un motivo de serena alegría. Dios sigue empeñado  en  salvar  y  sigue  precisando  de  hombres  que,  entregados  a  Él  totalmente,  puedan entregarse a sus hermanos totalmente. Un mundo sin Dios es un mundo sin porvenir;  nosotros  creemos  y  esperamos  un  mundo  nuevo  más  humano  y  mejor,  y  nos  implicamos  fuertemente  en  su  construcción. 

 

La  sangre  de  los  mártires  es  semilla  de  ese futuro que esperamos: el fin de un mundo de odios y de muerte, de la ausencia de  Dios  y  de  irresponsabilidad  humana.  ¡Que  la  sangre  de  los  mártires  salesianos  ya  beatificados,  sea  semilla  de  nuevas  vocaciones  y  el  renacer  con  vitalidad  del  carisma  salesiano en vuestro bendito suelo patrio! 

 

A  nuestros  hermanos  mártires  Dios  les  pidió  la  extrema  generosidad  de  una  opción  radical pero puntual; de nosotros esperan Dios y los jóvenes la valentía de una opción  clara y perseverante y la alegría de vivir sirviéndoles. María, Reina de los Mártires, nos  conceda  honrar  la  memoria  de  nuestros  hermanos  con  la  entrega  cotidiana  de  nuestras vidas. 

 

Con mi afecto en Don Bosco, 

 

Pascual Chávez, Rector Mayor