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“Encomendamos la paz entre ambas naciones hermanas a la Virgen María y a los mártires coreanos.”

El viernes 27 de abril de 2018, en una histórica reunión en la zona fronteriza desmilitarizada, los líderes de Corea del Norte Kim Jong-un y de Corea del Sur, el católico Moon Jae-in, firmaron la Declaración de Panmunjon con el objetivo de “obtener, a través de una desnuclearización total, una península coreana no nuclear”.

Esta declaración ha supuesto un cambio radical de perspectiva de la política mantenida entre las dos Coreas durante más de medio siglo, y que últimamente presagiaba un desafío nuclear de Corea del Norte, tutelado por su patrón China, habiendo realizado en 2016 más de 20 lanzamientos de misiles, varios de ellos con cabeza atómica.

En momentos de mayor tensión en 2017 el Presidente Kim Jongun anunciaba estar en la fase final de preparación de las pruebas de lanzamiento de un nuevo misil balístico intercontinental.

Tan funestos augurios de repente se han disipado en 2018, y tras la declaración de Panmunjon, el Obispo de Daejeon, Presidente nacional de Justicia y Paz, Mons. Lazaro You Heung-sik ha comentado:” Dios hace obras maravillosas y sorprendentes”, y podemos decir con el salmista: “Es el Señor quién lo ha hecho, ha sido un milagro patente” (Sal. 117,23).

“Me he emocionado al ver en la televisión a los dos líderes reunidos. Luego he recitado una oración, dando gracias a Dios y dándoles mi bendición. Lo que parecía imposible hace solo unos meses, cuando hablábamos de guerra, se ha realizado, y añade: “Los católicos que en Corea hemos vivido este evento en oración, continuaremos acompañando con la oración el camino del diálogo y la paz. Hoy pedimos al Señor: ¡Completa tu obra! Somos hermanos, y como coreanos somos un solo pueblo”

El éxito del encuentro entre los máximos líderes de ambas naciones, humanamente hay que atribuirlo a la “paciencia y constancia del presidente Moon, al lenguaje nuevo y suave de Kim Jong-un y a la aceptación del Secretario general del Comité Central del Partido Comunista chino Xi Jinping “, pero nosotros sabemos que por encima de la buena voluntad de todos ellos se debe a la oración de tantos millares de católicos que “hemos invocado la protección de la Virgen María y de los mártires coreanos, y por eso les confiamos a ellos el futuro de este viaje hacia la paz y la reconciliación”. Permanecemos en la firme solidaridad de la oración y de la acción para que se puedan “transformar las espadas en arados y las lanzas en hoces” (Is. 2,4).

“Les invito a unirse espiritualmente a rezar el Rosario por la paz durante el mes de mayo”. Papa Francisco

Dos días después del histórico encuentro, el domingo 29 de abril en el Regina Caeli, al término de la Audiencia General en la Plaza de San Pedro, el Papa Francisco pedía invocar esta protección de la Virgen María para que nos conceda la paz, y anunciaba: “en la tarde del uno de mayo iniciaré el mes mariano con una peregrinación al Santuario de la Virgen del Divino Amor (advocación con que en Roma en el siglo XIX se veneraba al Inmaculado Corazón de María) . Recitaremos el Rosario, rezando por la paz en el mundo entero. Les invito a unirse espiritualmente y a prolongar durante todo el mes de mayo el rezo del Rosario por la paz”.

"¡Juventud de Asia, despierta! La gloria de los mártires brilla en ti!" (Lema de la Jornada de la Juventud de Asia de agosto de 2014)

La reconocida intercesión de los mártires coreanos en el éxito del acuer-do es fruto de la permanente me-moria de su sacrificio y de su glorificación como modelo, que da creciente vitalidad a la Iglesia en Corea, que a comienzo de los años 60 tenía sólo 250 sacerdotes católicos coreanos, y hoy cuenta con más de 5.000, y envía misioneros a todo el mundo. En los seminarios estudian 1.600 aspirantes.

San Juan Pablo II abrió el camino a los altares de sus mártires durante su primera visita a Corea el 6 de mayo de 1984, canonizando en Seúl al sacerdote Andrés Kim, a Pablo Chong y a otros 101 mártires.

El 16 de agosto de 2014 el Papa Francisco, en las jornadas de la juventud asiática, beatificó a Pablo Yun Ji-Chung y 123 compañeros mártires, en cuya homilía dijo:

“Hoy celebramos la victoria de Cristo en Pablo Yun Ji-chung y sus 123 compañeros. Todos ellos vivieron y murieron por Cristo, y ahora reinarán con Él en gozo y gloria. (...) Recordad las grandes cosas que Dios ha hecho en esta tierra, y como en su misteriosa providencia la fe cristiana no llegó a las costas de Corea a través de misioneros, sino que entró a través de los corazones de los propios coreanos.

Algún tiempo después de que se plantaron las primeras semillas de fe en esta tierra, los mártires y la comunidad cristiana tuvieron que elegir entre seguir a Jesús o al mundo. Para muchos esto significó la persecución y, más tarde, la fuga a las montañas, donde formaron aldeas católicas.

Estaban dispuestos a dejar que les arrebataran lo que podía apartarlos de Cristo: sus pertenencias, su tierra, el prestigio y el honor, porque sabían que sólo Cristo era su tesoro.

Los mártires nos recuerdan que hay que poner a Cristo por encima de todo, y ver todo lo demás de este mundo en relación con Él y con su Reino. Ante su testimonio, nos preguntamos si estaríamos también nosotros hoy dispuestos a morir como ellos.”

Nuevo proceso de Beatificación de 215 mártires coreanos

En marzo de 2017 se iniciaba el proceso de beatificación del Siervo de Dios Mons. Francisco Borja Yong-ho, primer obispo de Pyongyang, desaparecido en un campo de concentración del norte en 1949, y del estadounidense delegado apostólico de Corea, Mons. Patrick James Byrne, Misionero Maryknoll, obispo raptado por los norcoreanos en Seúl y llevado al Norte a marchas forzadas, muriendo en 1950 durante la deportación. Con ellos figuran otros 213 mártires de entre los más de 10 mil católicos coreanos asesinados en los siglos XVIII y XIX, y de los millares martirizados en el siglo XX durante la masacre de Jeju de 1901, y bajo la persecución comunista tras la guerra de S.d.D. Mons. Francisco Borja Yong-ho 1950-53.

“Para la beatificación es necesaria la oración de los fieles y sus deseos de seguir el espíritu de los mártires” Mons. You.

El obispo de Daejeon Mons. Lázaro You Heung-sik reconoce que: “transcurrirán al menos diez años en el proceso hasta llegar, si Dios quiere, a la beatificación”, aunque afirmó que, privadamente, “para nuestros fieles, estas personas son ya santas”, insistiendo en que para su elevación a los altares es muy importante “la oración de los fieles y sus deseos de seguir el espíritu de los mártires”.

La Iglesia de Corea dedica el mes de septiembre al culto de los mártires y a la peregrinación a los lugares del martirio.

Para celebrar el Mes de los Mártires veintiún obispos coreanos realizaron por primera vez el 14 de septiembre de 2013, Año de la Fe, peregrinación a pie a los santuarios de los mártires en Seúl, cuya archidiócesis ha proclamado el mes de septiembre como el “Mes de los Mártires”, en memoria de los que dieron su vida por el Evangelio en Corea.

Los obispos en su andante peregrinación fueron acompañados por unos 300 sacerdotes, religiosos, religiosas y multitud de fieles, pidiendo a Dios el espíritu de martirio que caracterizó a sus antepasados en la fe. Muchos de estos mártires coreanos fueron degollados por no querer pisar el crucifijo que sus perseguidores, como signo de apostasía ponían bajo sus pies, que si lo pisaban les libraba de la muerte, pero ellos no claudicaron. Su ejemplo nos interpela.

La peregrinación comienza con una oración en la capilla del Campus de teología de la Universidad Católica de Corea, en la que se encuentran los restos de san Andrés Kim Taegon (1821-1846), primer sacerdote mártir coreano canonizado por Juan Pablo II en 1984. De allí se inicia un itinerario que pasa por la sede de la policía, lugar de ejecución de los mártires; por la Catedral de Myeongdong, en cuya cripta veneraron las reliquias de 9 mártires, y por el Santuario de los mártires de Seosomun, construido en el lugar donde sacrificaron sus vidas por su fe 44 mártires beatificados, muchos siervos de Dios y otros católicos de la primitiva Iglesia en Corea.

SE llega después al Santuario de los mártires de Danggogae en cuya colina fueron martirizados 10 católicos; orando luego en el santuario de los mártires de Saenamteo, donde fueron asesinados 11 sacerdotes y en el Santuario de los mártires de Jeoldusan donde fueron sacrificados muchos católicos durante la persecución Byeonin de 1866. En el sepulcro subterráneo de la iglesia se encuentran los restos de 28 mártires, y en su exterior se construyó un museo y se erigió una gran estatua a san Andrés Kim. Este itinerario martirial es concurrido devotamente por católicos coreanos y extranjeros que visitan Seul, acompañados por guías religiosos.

La memoria de los mártires de Corea se celebra desde entonces solemnemente en todas las iglesias de Corea del Sur el 20 de septiembre.

Nuestro celo por los mártires no es comparable al de los católicos coreanos.

La fiesta de nuestros once mártires canonizados y de los mil ochocientos setenta y cinco beatificados, de la persecución religiosa de los años 1936 a 1939 ha sido establecida litúrgicamente en el día 6 de noviembre con rango litúrgico de memoria obligatoria para toda la Iglesia católica en España, y así se celebra en las misas cotidianas.

Son pocas las ciudades y pueblos en que fueron sacrificados estos casi dos mil mártires ya elevados a los altares, que celebren la festividad con especial solemnidad, honren sus imágenes y convoquen a sus fieles a peregrinar a los lugares de su sacrificio, o a donde reposan sus restos, como tampoco se suele conmemorar su día de martirio, salvo en algunas comunidades religiosas, o contadas asociaciones seglares.

Ejemplar es la benemérita Asociación (Mudemo)de Amigos del Siervo de Dios el joven sacerdote Ángel Muñoz de Morales, el Ángel de Almadén, que moriría perdonando a quienes le quitaron la vida, cuya beatificación en la causa diocesana de Ciudad Real se halla ya en fase romana.

El ejemplo de la floreciente Iglesia de Corea nos interpela

El celoso devoto de nuestros mártires Mons. Juan Antonio Reig Pla, Obispo de Alcalá de Henares, que ha vivido personalmente las adversidades de la persecución, entusiasta glorificador de nuestros mártires españoles es digno compañero de los Obispos coreanos.

Como escribe el prestigioso martiriólogo Jorge López Teulón en ReL, “A monseñor Juan Antonio Reig Pla se le puede llamar con todo derecho el Obispo de los mártires, ya que en las diferentes diócesis por las que ha pasado (Segorbe-Castellón, Cartagena y Alcalá de Henares) ha reabierto las causas de nuestros mártires”.

“Así lo hizo en la diócesis de SegorbeCastellón en 1998, abriendo causa para el obispo Miquel Serra y 213 compañeros, del clero diocesano, religiosos y fieles laicos. Estando al frente de la diócesis de Cartagena, inició en enero de 2007 el proceso de canonización de sacerdotes, seminaristas, hermanos y seglares que dieron la vida por la fe durante el periodo de persecución religiosa. Y el 12 de noviembre de 2016 en la Catedral-Magistral de Alcalá de Henares, tras arduos trabajos, presidió la Sesión de Apertura de la Investigación Diocesana de la Causa de Canonización de los Siervos de Dios Eduardo Ardiaca Castell y 43 compañeros”.

El domingo 19 de noviembre de 2017 Mons. Juan Antonio Reig ofició la Santa Misa en el Cementerio de los Mártires de Paracuellos, y presidió la procesión Eucarística, en el LXXXI aniversario del martirio de los 143 declarados beatos allí sepultados, entre los miles de personas asesinadas. Puede verse el video y oír la homilía de monseñor Reig, así como las historias y nombres de estos mártires en: https://youtu.be/anNYvRThLMA

Y el pasado 21 de abril de 2018 Mons, Reig convocó una peregrinación de jóvenes diocesanos al Cementerio martirial de Paracuellos, cuyo vídeo puede verse en https://youtu.be/3I6YFRFIoR4

“TE MARTYRUM CANDIDATUS LAUDAT EXERCITUS”

(A Ti te alaba el blanco ejército de los Mártires) (Estrofa del Te Deum)



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