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Beatificación mártires españoles en Sevills

Diez sacerdotes, nueve seglares y un seminarista beatificados en Sevilla

Con Nos, acogiendo el deseo de Nuestros Hermanos José Ángel Saiz Meneses,
Arzobispo Metropolitano de Sevilla, así como de otros muchos Hermanos en el Episcopado y de numerosos fieles, después de haber consultado el parecer del Dicasterio para las Causas de los Santos,
con Nuestra Autoridad Apostólica, concedemos que los Venerables Siervos de Dios Manuel González-Serna Rodríguez, presbítero diocesano, y 19 compañeros, presbíteros diocesanos, seminarista, hombres y mujeres cristianos, mártires, que en la variedad de carismas y ministerios, unánimes llegaron a amar a Cristo sobre todas las cosas que no tuvieron miedo de dar su vida por Él,
de ahora en adelante, puedan ser llamados Beatos y que se pueda celebrar su fiesta el 6 de noviembre de cada año en los lugares y según las normas establecidas por el Derecho.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Dado en Roma, en Letrán, el día 8 del mes de septiembre, en la fiesta de la Natividad de Santa María Virgen, año del Señor de 2023, undécimo de Nuestro Pontificado.
Francisco

El arzobispo hispalense Mons. José Ángel Saiz Meneses ha afirmado que estos veinte nuevos testigos de la fe: «son un ejemplo grande para nosotros… un acontecimiento de gracia que va a revitalizar la fe de nuestras comunidades cristianas… porque los mártires son una riqueza espiritual para todos.»



«El martirio «es un don de Dios», por lo que «estos hermanos nuestros que murieron perdonando a los que les quitaban la vida son un gran ejemplo para nosotros, que seguramente no nos encontraremos en la tesitura material de dar la vida como ellos, pero sí estamos llamado a vivir esa dimensión martirial de la vida cristiana auténtica, que aspira a la santidad, a la entrega total y a dar la vida si fuera preciso.»

Mons. José Ángel Sainz Meneses Arzobispo de Sevilla y su obispo auxiliar Mons.Teodoro León

Beato Manuel González-Serna párroco de Constantina Su biografía está recogida en 'Mártires de la persecución religiosa en la archidiócesis de Sevilla' de José-Leonardo Ruiz Sánchez. Nació en 1880 en Sevilla, quinto de los doce hijos del matrimonio de Manuel González-Serna Guijuelo y Toribia Anastasia Rodríguez Fellado. Su familia era extremadamente humilde, y atravesaron graves estrecheces económicas cuando su padre quedó incapacitado por ceguera. Sobrevivían gracias a las labores de costura de su madre y hermanas. A Manuel algo le pagaban por su tarea como sacristán en la iglesia de la Misericordia, que compaginaba con sus estudios eclesiásticos. Ingresó en el seminario de Sevilla en 1894. Alumno brillante, obtuvo el título de bachiller y se licenció en Sagrada Teología, efectuando tres cursos de Derecho Canónico en la Universidad Pontificia de Sevilla. “Es un joven tan ejemplar por todos los conceptos, que ya está siendo en Sevilla un pequeño apóstol” decía sobre él el rector del Seminario



Ordenado sacerdote el 20 de septiembre de 1902 por el cardenal y beato Marcelo Spínola, entonces arzobispo de Sevilla. Trasladado a Huelva, la visita a los enfermos, la catequesis en los barrios o la adoración nocturna marcaban su día a día. Cuando el 20 de enero de 1906 en el barrio de San Francisco asistió con frustración a los insultos a las imágenes religiosas durante la procesión de San Sebastián, maduró la idea de poner en marcha una escuela católica para niños pobres. «Visitaba con él las chabolas que Cuidaba a los enfermos, a los pobres, a los niños. El recuerdo que dejó entre las personas fue de santidad». En 1911 fue nombrado párroco de Nuestra Señora de la Encarnación de Constantina. Frecuentaba las chabolas donde vivían en condiciones infrahumanas muchos pobres y enfermos. Su relación con las autoridades locales era de cordialidad y colaboración, pero al proclamarse la segunda República en 1931 se rompieron de manera abrupta al pretender éstas la secularización del cementerio hasta eliminar la tapia que separa el civil del católico, y siguieron en 1932 con actos vandálicos contra las imágenes religiosas existentes en la vía pública apoyados por las instituciones locales que deseaban su retirada. En 1933 el Ayuntamiento reclamaba el cierre al público de la iglesia de San Juan de Dios anexa al hospital municipal. El cardenal Ilundain arzobispo de Sevilla mostró su repulsa por carta al Ayuntamiento de Constantina por el vandálico atropello de tirar y destrozar una antiquísima cruz de piedra, emplazada en el Paseo de la Alameda, exigiendo su restauración y reposición. Con la llegada de la CEDA tras las elecciones de 1933 apenas se registraron incidentes, aunque en la primavera de 1936 volvieron las ofensivas para cerrar el templo alegando ser de propiedad municipal. Tras la sublevación militar, en la tarde del 18 de julio de 1936 el Ayuntamiento de Constantina se constituyó como comité revolucionario. Desde el 20 de julio y hasta el 7 de agosto se sucedieron los asesinatos en el cementerio parroquial. En total constan 92 muertos. Detención, martirio y ejecución: "¡Viva Cristo Rey!" En la noche del domingo 19 de julio de 1936, tras atender a un moribundo herido de un disparo en el hospital de San Juan de Dios, Don Manuel fue detenido. En el informe oficial remitido al arzobispado de Sevilla, se indica cómo “Durante el tiempo que estuvo preso, desde las 9 de la noche del 19 de julio, ejerció con los otros presos el sacramento de la Penitencia, animándolos. También cuando se le paseó en las calles el último día, en los momentos previos a su asesinato, recibió con resignación de un mártir las carcajadas y bulas de la plebe. Nada habló y sí manifestó en sus ademanes y posturas que su corazón estaba rebosando de caridad”.



En el depósito municipal sufrió maltrato durante los tres días que estuvo retenido: “Sometido a interrogatorios, con insultos soeces y fue apaleado con unas porras, para obligarle a declarar dónde tenía escondidas las armas y bombas, que los criminales creían habían de tener para un complot fascista. En el cacheo al que fue sometido durante la reclusión, quisieron arrancarle el crucifijo de las manos y dijo que ni lo tiraba ni lo entregaba.” Parroquia de Constantina en que asesinaron al mártir El jueves 23 de julio le sacaron de la cárcel a las once de la mañana y conducido a la plaza delante de la parroquia, que había sido saqueada y destrozada. “Antes de entrar en la Iglesia para asesinarlo, lo tuvieron más de media hora en la plaza llena de público que presenciaba gozoso la idea y venida de los dirigentes haciendo preguntas o insultando al señor cura.” Le llevaron al interior del templo donde un grupo de milicianos le esperaban para continuar el interrogatorio: “Le obligaron a entrar en la igleiglesia parroquial, lo llevaron a la Colecturía, donde nada había quedado, solo aquellos muros testigos silenciosos de tantos consejos y de tanta caridad y, finalmente, ante lo que fue el altar mayor, y al obligarle a subir las gradas del presbiterio, rodó por ellas, mientras gritaba '¡Viva Cristo Rey!' Y al incorporarse, junto a la puerta de la sacristía le dieron un tiro en la boca, y finalmente, otro en la cabeza.” Eran las tres de la tarde. Su cuerpo quedó provisionalmente en el templo. Luego mataron a la piadosa sacristana de la parroquia, la Beata María de los Dolores Sobrino Cabrera de 68 años. El cuerpo de ambos quedo a disposición de la plebe que los profanó desnudándolos y cometiendo con ellos todo tipo de irreverencias, amarrando sus cuerpos juntos y envolviéndolos en un frontal del altar mayor.

 

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Enrique Palacios Monrabá y su padre El seminarista Enrique Palacios a sus 19 años a finales de junio de 1936 regresaba a su casa tras finalizar su primer curso de Teología. Fue detenido y asesinado junto a su padre Manuel Palacios Rodríguez en la prisión de Cazalla de la Sierra el 5 de agosto de 1936.



José María Rojas Lobo Sevillano, de 26 años, abogado y miembro del partido católico Acción Popular. El verano de 1936 fue detenido por milicianos republicanos. Cuando llegaron las tropas nacionales muchos presos trataron de huir y les dispararon y cayó muerto.

Mariano Caballero Rubio Nacido en Huelva en 1895 fue ordenado sacerdote en 1923. Vio como quemaron su iglesia el 21 de julio y tuvo que huir. Una familia en Punta Umbría le ayudo a esconderse, pero los milicianos lograron encontrarlo. Conducido al muelle de Huelva por una multitud de hombres armados y en el recorrido pronunció las siguientes palabras: «estoy resignado en las manos de Dios » Llegados al muelle, un joven de unos 16 años, le disparó a quemarropa en la espalda, dejándole gravemente herido. Murió en el hospital el 23 de julio de 1936.

 

Los hermanos Mariano y Gabriel López-Cepero Murú Mariano había sido teniente de alcalde de Cazalla de la Sierra. Gabriel era padre de siete hijos y miembros del consejo parroquial. Ambos fueron detenidos y ejecutados el 5 de agosto.

El beato José Vigil Cabrerizo, primer sacerdote asesinado el 18 de julio En la tarde del 18 de julio era asesinado el sacerdote José Vigil Cabrerizo, encargado del barrio de San Jerónimo de Sevilla. Los milicianos entraron en su casa, donde estaba con su familia vestido de civil. Le dispararon dos veces con voluntad de dejarlo herido. Lo sacaron a la calle, le quitaron la cartera, viendo que tenía estampas para los niños, dijeron: "Este es beato", disparándole otro tiro en el hombro izquierdo. Parecía que iban a dejarlo vivo, pero un miliciano dijo "No lo dejéis, que es el cura de San Jerónimo" y metiendo la pistola entre los cuerpos de su madre y hermanas le disparó otro tiro en el vientre. Cayó declarando: "Yo los perdono como Dios Nuestro Señor perdonó a sus enemigos".

Rogó a los milicianos que no dañasen a sus padres y hermanas. Aún le dieron otro disparo más sin acabar de rematarlo (su hermana mayor le cubría la cabeza con su cuerpo) y agonizó durante una hora. Parece que fue el primer sacerdote asesinado durante la Guerra Civil.

     

   

TTambién fueron asesinados otros siete sacerdotes: Rafael Machuca Francisco de A. Arias Miguel Borrero Pedro Carballo Juan Mª. Coca Salvador Lobato Antonio Jesús Díaz Laicos asesinados: Agustín Alcalá Henke. Abogado y empresario fue fusilado en Sevilla el 17 de julio al conocerse el alzamiento militar en África. Sus actividades marcadamente cristianas tanto en el ámbito laboral y político desde la Doctrina Social de la Iglesia, como en la piedad popular y la caridad en las Conferencias de San Vicente de Paúl le convirtieron en objetivo prioritario de la "justicia y revolución popular". Manuel Luque Cristóbal Pérez Rafael Lobato Manuel Palacios Mª Dolores Sobrino...

Laicos asesinados: Agustín Alcalá Henke. Abogado y empresario fue fusilado en Sevilla el 17 de julio al conocerse el alzamiento militar en África. Sus actividades marcadamente cristianas tanto en el ámbito laboral y político desde la Doctrina Social de la Iglesia, como en la piedad popular y la caridad en las Conferencias de San Vicente de Paúl le convirtieron en objetivo prioritario de la "justicia y revolución popular".

 

 

 



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