Boletín Hispania Martyr nº 61 - Octubre 2012

 

 

Conmemorando dos Aniversarios

Desde nuestro anterior Boletín del pasado año 2011, la Iglesia en España ha conmemorado dos importantes aniversarios: el 75 del inicio de la fase sangrienta de la persecución religiosa en España en el pasado siglo, y el 25 de la primera beatificación de nuestros mártires en dicha persecución, que tuvo lugar en Roma el 29 de marzo de 1987, fecha singular que Hispania Martyr celebra desde entonces como fiesta de los mártires españoles del siglo xx.

Tan singulares efemérides entendíamos merecían la publicación de un número extraordinario de nuestro Boletín. Para ello solicitamos a nuestro episcopado su colaboración con la bendición de nuestra tarea de recuerdo y promomoción de la glorificación de nuestros mártires, habiendo recibido respuesta de apoyo y aliento de muy destacadas personalidades de la jerarquía, que nos honramos en publicar.

Coinciden dichos aniversarios con el Año de la Fe y el inicio en octubre de la puesta en marcha de la “Nueva Evangelización” a que nos convoca el Papa para volver a anunciar a nuestros secularizados compatriotas la buena noticia de que Dios se ha hecho hombre, que ha muerto por nosotros para salvarnos, y que, resucitado, se ha quedado personalmente con nosotros en la Eucaristía.

Desde Hispania Martyr tenemos por providencial la concurrencia de los dos aniversarios martiriales con los dos actuales acontecimientos evangelizadores. Distintos obispos en su colaboración invocan la conocida cita de Tertuliano de que: “la sangre de los mártires es semilla de cristianos”, y proponen que para que fructifique la actual tarea de recristianización, y para conservar la fe en tiempo de apostasía, es necesario y muy oportuno sembrar la fecunda semilla de la sangre de nuestros mártires españoles del siglo XX e invocar su poderosa intercesión.

Así lo expuso en Zaragoza el pasado mayo el Cardenal Ángelo Amato, Prefecto de la Sagrada Congregación para las Causas de los Santos en magistral conferencia de teología martirial, de la que reproducimos los principales puntos.

 

Beatas Mártires Carmelitas de Guadalajara.

En nuestra norma de sentir con la Iglesia, nos honramos en dar a conocer los distintos escritos de aliento y felicitación, y las bendiciones recibidas de distinguidos miembros del episcopado a nuestra tarea fundacional de glorificación de los mártires del pasado siglo, que nos anima a seguir confiando en que no ha de faltar su intercesión en el buen fin de los anunciados proyectos evangelizadores en marcha.

De ello es buena muestra el gozoso anuncio de la Oficina de las Causas de los Santos de nuestra Conferencia Episcopal de que, coincidiendo con la clausura del Año de la Fe, el 27 de octubre de 2013, se procederá, en lugar aún por precisar, a la multitudinaria beatificación de no menos de 500 nuevos mártires españoles de la persecución religiosa de los años 1934-1939, en la que serán elevados a los altares los integrantes de las causas diocesanas presentadas en Roma antes de 2003. de las que referimos puntual relación. Damos gracias a Dios uniéndonos a ellos en su canto de alabanza que entona el Te Deum: “Te martyrum candidatus laudat exercitus.”

Arcadio del Pozo Pujol de Senillosa

Presidente de Hispania Martyr

 

El testimonio de nuestros mártires ejemplo luminoso para el Año de la Fe

En el inicio del Año de la Fe al que nos convoca el Papa a emprender una “Nueva Evangelización”: volver a sembrar la semilla de la fe en Cristo y de la confianza en su misericordia en los corazones de nuestros descristianizados contemporáneos, apenas dos generaciones después de que nuestra patria quedara empapada por la sangre de millares de mártires que ofrecieron su vida a Jesucristo Rey para que España pudiera seguir siendo católica.

Una deletérea campaña de opinión adversa a la glorificación de nuestros mártires, en medio de un prolongado silencio sobre su admirable ejemplo de fe, y una casi general ausencia de invocación como intercesores, han creado extendida opinión de que la gesta de nuestros miles de mártires no ha sido singular gracia ni la mayor gloria para la Iglesia en España, sino un hecho desgraciado de tiempos pasados, que es preferible silenciar y olvidar.

Así, quienes, desde Hispania Martyr, promovemos su recuerdo, comprobamos hoy como muchos familiares y paisanos de nuestros mártires de hace sólo 75 años, o desconocen su glorioso sacrificio, o tienen por errónea su decisión de ofrecer su vida a Cristo por la permanencia de la fe católica en nuestra patria.

Es la lógica consecuencia de habérseles repetido durante décadas que nuestros mártires habrían sido sólo víctimas equivocadas, que no supieron adaptarse a las cambiantes circunstancias, pues, para nuestro relativismo imperante: “si no hay verdad, no vale la pena dar la vida por nada.”

 

La glorificación de los mártires españoles en la Nueva Evangelización

Pero los designios de misericordia del Corazón de Jesús para con nuestra patria son otros, y en ellos hay que enmarcar el providencial acontecimiento de que la Santa Madre Iglesia haya venido promoviendo continuadamente desde hace veinticinco años la glorificación de más de un millar de españoles, testigos de sangre del Rey de los Mártires, ante cuya presencia muestran sus blancas túnicas y enarbolan incesantes sus palmas pidiendo a su Señor el advenimiento de su reino, y que en la actual Nueva Evangelización la Iglesia nos invite a que invoquemos su poderosa intercesión para conservar la fe en tiempo de apostasía.

Se nos recuerda en ocasiones la frase de Tertuliano de que: “Cristo está en el mártir, y la sangre de los mártires es semilla de cristianos,” pero de ella no siempre sacamos su lógica consecuencia. Si para obtener cosecha es preciso sembrar antes la semilla y cuidarla en su crecimiento, para que fructifique la actual tarea de recristianizar España parece congruente sembrar a voleo la mejor y más fecunda semilla: la sangre de nuestros mártires españoles del siglo xx.

En vísperas del inicio de esta “Nueva Evangelización” confiamos que en su predicación se presente la memoria del glorioso sacrificio de nuestros mártires, asesinados por odio a la fe durante la persecución religiosa de los años 1934 a 1939, y se recuerde cómo ofrecieron su vida para que nosotros y las futuras generaciones de españoles, mantuviésemos íntegra la fe católica heredada de nuestros padres, objetivo de esta Nueva Evangelización.

 

Hispania Martyr Siglo xx prepara los caminos del Señor

Celosos compañeros coetáneos de nuestros mártires recibieron el carisma de preparar los caminos del Señor en sus designios de misericordia, y nos trasmitieron la esperanza cierta de que algún día muchos de los españoles martirizados en aquella persecución religiosa, por decisión solemne de la Iglesia Católica serian venerados como Santos. Convencidos de que la semilla de su sangre debía empezar a florecer en la culminación de los procesos de beatificación entonces interrumpidos, fundaron la Asociación Hispania Martyr Siglo xx.

Su promotor, Mosén Salvador Nonell, fijaba su programa: “Amemos a nuestros mártires; recemos a nuestros mártires; trabajemos por nuestros mártires; busquemos datos de nuestros mártires y promovamos sus procesos de glorificación. Pidamos la intercesión de nuestros mártires, pues por ella ha de venir a nosotros la paz de Cristo en el Reino de Cristo, por la que ellos ofrecieron alegres su vida.”

El P. Nonell escribiría proféticamente: “Un día, cuando llegue la hora de Dios, –que llegará sin duda– el Magisterio oficial de la Iglesia fallará solemnemente el pleito sobre nuestros mártires españoles. de 1936-1939.” Entre tanto, exhortaba a insistir en unión de oraciones para urgir a Dios que acelerara su hora.

Nuestros mártires “luminarias en medio de las tinieblas que nos quieren oscurecer el camino que nos lleva a Dios.”

El entonces presidente de Hispania Martyr, canónigo de la Catedral de Tarragona Don Blas Quintana, escribía: “no buscamos mas que obtener, si es la voluntad de Dios, que nuestros compañeros mártires, sean puestos, por quien tiene autoridad para hacerlo, como luminarias en medio de las tinieblas que nos quieren oscurecer el camino que nos lleva a Dios.”

Este objetivo, gracias al impulso del inolvidable Beato Juan Pablo II, secundado por su sucesor Benedicto XVI, se ha ido cumplimentando en buena medida por congregaciones religiosas, diócesis, y la Secretaría de las Causas de los Santos de la Conferencia Episcopal Española, y ya más de un millar de nuestros mártires del siglo xx se hallan inscritos para siempre en el martirologio de la Iglesia Católica.

La glorificación de nuestros mártires no finaliza con su beatificación

La deuda de la Iglesia de España con sus mártires no se satisface con la solemne ceremonia de su Beatificación. Su glorificación, iniciada con su beatificación o canonización, ha de completarse mediante una pastoral de culto y devoción a nuestros mártires como la vivida por la Iglesia de los primeros siglos, en que se leían respetuosamente las cartas y memoriales de sus mártires, se les presentaba como ejemplo, se les rendía culto de intercesión, y sobre sus veneradas reliquias se erigían templos en que se celebraban piadosa y gozosamente sus fiestas.

Así sucederá sin duda también con nuestros beatos y santos mártires del siglo xx, con la celebración anual de su fiesta litúrgica, la veneración de sus reliquias y la dedicación a ellos de nuevos templos, como ha hecho ejemplarmente la diócesis de Valencia, y no faltará su imagen en la parroquia en que fueron bautizados, ni una piadosa lápida en el lugar de su martirio o donde reposen sus restos.

Estimamos providencial que al cabo del Año de la Fe y dentro del programa de la Nueva Evangelización se haya previsto la glorificación de nuestros mártires mediante una beatificación de cerca de medio millar más de ellos, y pedimos su intercesión para que Dios nos conceda el don de la perseverancia en la fe.

José Javier Echave-Sustaeta del Villar

 

Los Obispos de la Provincia Eclesiástica de Aragón escuchan atentos la conferencia de Monseñor Amato.

Lección de Teología del Martirio

“El Martirio es la brújula que rige la navegación de la nave de Cristo en la Historia”

Cardenal Ángelo Amato

Prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos

Resumen de la conferencia impartida por Monseñor Ángelo Amato en la Seo de Zaragoza el 3 de mayo de 2012 bajo el título de “Martirio y santidad, recordando a los mártires de Barbastro” dentro de la Jornada Sacerdotal convocada por Monseñor Manuel Ureña, Arzobispo de Zaragoza en el 75.º aniversario de su inmolación.

Barbastro, pequeña y antigua diócesis de Aragón ha quedado marcada en la historia de la Iglesia española como el lugar donde proporcionalmente fue mayor el número de sacerdotes diocesanos inmolados: el 87% del clero del obispado, 123 de un total de 140, y junto a ellos numerosos religiosos y multitud de seglares.

Monseñor Manuel Ureña presentó al conferenciante, el Cardenal Salesiano Monseñor Ángelo Amato, colaborador del Cardenal Bertone en la Congregación para la Doctrina de la Fe, dirigida por el Cardenal Ratzinger, y desde 2008 Prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos.

“En aquel periodo, en los seminarios había una auténtica pedagogía martirial que preparaba a los seminaristas a dar la vida por Jesucristo y por su Iglesia”

Ante el escogido público, entre el que se hallaban diez obispos, el Cardenal Amato inició su exposición recordando como «...el pasado 17 de abril en la sesión ordinaria de Cardenales, Arzobispos y Obispos de la Congregación de las Causas de los Santos, hubo un momento de intensa emoción. Se trataba del martirio de Juan Huguet, un joven sacerdote de Ferrerías en la Diócesis de Menorca, ordenado por Mons. Irurita el 6 de junio de 1936 y asesinado al cabo de un mes y medio sin ningún proceso, el 23 de julio siguiente, por el brigada del ejército Pedro Marqués, apenas comenzada la persecución religiosa en España.

»El brigada Marqués, llegó a Ferrerías al mando de sus milicianos y arrestó al joven sacerdote y a otros cuatro compañeros, ordenándoles en tono imperativo: “¡Quitaos esa nauseabunda sotana!.” Y después, viendo que el joven Juan Huguet llevaba bajo ella un crucifijo metálico, se lo arrancó violentamente, y apuntándole con la pistola, le espetó: “¡O escupes sobre él o te mato!.” El joven sacerdote con su cabeza hizo una señal negativa. Alzó los ojos a lo alto, puso los brazos en cruz y con voz fuerte y segura exclamo: “¡Viva Cristo Rey!” Marqués le disparó en la cabeza, y le dio después el tiro de gracia».

Siguió diciendo el Cardenal: «Hay en este episodio dos elementos singulares: el primero la fortaleza de ánimo de este joven sacerdote. A este respecto yo mismo pedí al relator de la Causa una explicación sobre esta extraordinaria disposición al martirio del joven sacerdote Juan Huguet. La respuesta fue: En aquel periodo de violencia y propaganda anticatólica, en los seminarios había una auténtica pedagogía martirial que preparaba a los seminaristas a la eventualidad concreta del ofrecimiento total de la vida por Jesucristo y por su Iglesia.

 

Cuadro que figuraba en el Seminario de Menorca en los años 40, y que en latín dice: “@ Juan Huguet Cardona, Presbítero, primero de los Sacerdotes de Menorca, muerto por el propio jefe de los impíos el día 23 de julio de 1936 en la ciudad de Ferrerías clamando con fuerza ¡Viva Cristo Rey! Viva en el Señor y sea ejemplo de piedad sacerdotal a los alumnos.”

La conversión del perseguidor

»El segundo elemento, que recuerda a los antiguos mártires, es la conversión del perseguidor, quien, tiempo después, juzgado por un tribunal civil, confesó merecer la muerte por el delito cometido matando a un sacerdote en Ferrerías. Como tantos otros, Pedro Marqués pudo haber huido a la justicia marchando al extranjero. No lo hizo porque sentía la necesidad de expiar con la muerte el crimen cometido. El remordimiento le acompañaba desde aquel momento. Marqués pidió y recibió la asistencia de un sacerdote que le dio el consuelo de la absolución y oyó después la Santa Misa en la que comulgó devotamente. Terminado el Santo Sacrificio, se acercó al altar diciendo al celebrante: “quiero abrazarle como acto de reparación por el delito que cometí matando a aquel otro joven sacerdote en Ferrerías”».

 

Brigada Pedro Marqués, autoproclamado jefe militar de Menorca en julio de 1936.

“La fortaleza sobrehumana del mártir,

su valentía y serenidad

son dones de Dios,

y no cualidades humanas”

«Este cuadro recompone en clave moderna la teología del martirio, presente ya en los escritos neo testamentarios. El primer elemento referido a la fortaleza sobrehumana del mártir es el amor sin límite por Cristo resucitado, del cual el mártir recibe ánimo y serenidad. El mártir cristiano es consciente de su debilidad, pero también de la potencia de la gracia de Cristo. Hasta tres veces Pablo había pedido al Señor que le quitara el aguijón que le punzaba, pero el Señor le había respondido: te basta mi gracia; la fuerza se manifiesta en la debilidad. El mártir es consciente de que esta fortaleza espiritual no es una cualidad suya, sino un don de lo alto. Llevamos este tesoro en vasijas de barro para que se manifieste que esta potencia extraordinaria viene de Dios y no de nosotros. El mártir es testigo de Dios, y su valentía y serenidad son dones de Dios, y no cualidades humanas. Además con su sacrificio el mártir rompe el velo de la Historia para proyectarse en la eternidad de Dios. El mártir abre así la presencia escatológica que introduce en nuestro tiempo la luz y el gozo de la eternidad.”

El martirio es la brújula que rige la navegación de la nave de Cristo en la Historia

“El testimonio martirial no es un hecho episódico, sino una realidad constante e imborrable en la vida de la Iglesia que está siempre bajo la persecución porque la buena noticia del Evangelio contraría los planes del enemigo de Cristo que es la verdad. Una de las bienaventuranzas evangélicas es justamente la persecución a causa del Reino: Bienaventurados vosotros cuando os insulten, os persigan, y mintiendo os maldigan por mi causa. Alegraos y regocijaos porque vuestra recompensa en el cielo será grande. El mártir es el imitador perfecto de Cristo. El martirio es la brújula que rige la navegación de la nave de Cristo en la historia.”

“El Obispo Florentino Asensio estaba preparado para el martirio”

Mons. Amato, prosiguió: “Aunque la Iglesia española ha sido desde siempre una Iglesia martirial, en la primera mitad del siglo pasado la sistemática persecución anticatólica entra en España con sus cuatro tenebrosos caballeros del Apocalipsis, dispensando a manos llenas sus funestos dones de destrucción y muerte. En este cuadro oscuro, pero especialmente luminoso, se sitúa el testimonio de los mártires de Barbastro. El Obispo Florentino Asensio estaba preparado para el martirio. Ante el ambiente anticatólico imperante en Barbastro, tomó posesión discretamente de su sede el 15 de marzo de 1936, con estas emocionantes palabras: “Confiando en la gracia divina, que espero no me falte nunca, ofrezco todo mi trabajo, mis desvelos, mis oraciones y mi vida, para salvar las almas que Cristo me ha confiado, misión santificadora que impone el oficio episcopal.”

“Le sugerían que se alejara de su diócesis, pero les respondió que nunca abandonaría a su grey. Esta decisión fue fielmente aceptada en la hora suprema del ofrecimiento de su vida el 9 de agosto de 1936. Un cristiano afirmó después haber oído sus últimas palabras: “¡Viva el Corazón de Jesús!” El pastor bueno fue beatificado por Juan Pablo II el 12 de mayo de 1997.

Fueron alegres al martirio invocando a Cristo Rey y al Corazón Inmaculado de María

“Una segunda causa de la diócesis es la de 51 misioneros del Inmaculado Corazón de María, de la comunidad claretiana de Barbastro, asesinados del 2 al 18 de agosto de 1936. Todos pudieron elegir entre la muerte y salvar la vida rechazando la fe en Jesucristo, pero ninguno trató de huir de una muerte segura. Por el contrario, fueron al encuentro de la prueba cantando alegres el Magníficat e invocando a Cristo Rey y al Corazón Inmaculado de María.”

 

Cuadro del Beato Florentino Asensio en el salón de la Conferencia Episcopal Española.

El gitano Ceferino Jiménez El Pelé murió gritando ¡Viva Cristo Rey!

“La tercera causa romana de los mártires de Barbastro trata la singular figura de Ceferino Jiménez, el Pelé, gitano de gran predicamento entre su gente que llegó a concejal del Ayuntamiento. Miembro de la Adoración Nocturna y devoto del Santísimo Sacramento, derramaba lágrimas de emoción al cantar la estrofa del himno eucarístico, que dice: “Dios está aquí, venid adoradores, adoremos a Cristo Redentor”. Fue llevado a la muerte por protestar de que se apresara a un joven sacerdote y por llevar consigo un rosario, que para él era el signo de la fe, y no querer desprenderse de él; en vano se lo quisieron arrebatar, y murió gritando: ¡Viva Cristo Rey! La historia de los mártires de Barbastro hay que recordarla.”

Florentino Asensio y Ceferino Giménez fueron beatificados en Roma por Juan Pablo II el 4 de mayo de 1997.

¿Por qué hay que venerar hoy a mártires de hace 75 años?

“La Iglesia al presentar a los mártires a nuestra contemplación y veneración, lo hace sobre todo para nuestra imitación, pues son modelos y maestros de vida cristiana. Su martirio es una lección, al ser testigos de la presencia de Dios en la Historia ante cuantos le niegan, pecando contra Dios. Hoy, su recuerdo no lo evocamos por venganza ni para pedir justa reparación de la justicia humana, sino para testimoniar y afirmar que el bien vence siempre al mal. La herencia del mártir es el perdón, la caridad y el amor a los enemigos. Hoy, como en los primeros siglos, hay un retorno al culto de los mártires porque son testigos excelsos del Reino de Dios y sus bienaventuranzas. En nuestros tiempos hay una real persecución anticristiana y anticatólica, hecha con las armas de la comunicación social. De hecho, estamos rodeados de palabras y acciones provenientes de una ideología antirreligiosa que contrasta con las palabras eternamente verdaderas del Sermón de la Montaña de Jesús. Oponerse a esta cultura adversa, falsa e irreverente es un verdadero martirio blanco cotidiano que los fieles tienen hoy que afrontar.”

Una causa de beatificación singular gracia para una diócesis

“Los mártires son ejemplo para nosotros. Han opuesto la paciencia a la afrenta, y el perdón y el amor al odio de sus enemigos. Hoy les necesitamos para fortalecer nuestra fe frágil; para volver a encender la llama de nuestra esperanza cristiana, y para ensanchar nuestro corazón en la inmensidad de la caridad divina.”

Aurelio Prudencio presenta a las ciudades ofreciendo al Señor el don precioso de sus mártires: “Cada una de las ciudades saldrá regocijada al paso de Cristo a presentarle sus dones en canastillas.”

Mons. Amato concluyó: “Deseo decir algo muy importante: Una causa de beatificación significa para la diócesis una extraordinaria y magnífica oportunidad de pastoral y de catequesis. Es deber del obispo promover la santificación de los fieles mediante los sacramentos, pero también mediante ejemplos prácticos de vida cristiana vivida en héroes de la santidad. Por eso es importante presentar hoy ejemplos de laicos como Ceferino, de Obispos como Florentino, de sacerdotes como Juan Huguet y de religiosos como los mártires de Barbastro, porque son ejemplos muy preciosos para los fieles, no solamente para imitarlos, sino en especial para invocarlos como intercesores de gracias espirituales.”

 

El Presidente de Regina Martyrum entrega al Cardenal Amato un ejemplar de la reciente biografía del Obispo mártir de Segorbe Mons. Miguel Serra, escrita por su postulador Mn. José María Doménech.

Sub specie æternitatis

Providencial reanudacion en 1983 de las causas martiriales españolas paralizadas en 1964

El 7 de abril de 1964 el Papa Pablo VI, a instancia del bibliotecario vaticano Cardenal Anselmo Albareda –cuyo hermano Fulgencio, monje también de Montserrat, será beatificado como mártir el próximo año– por razones de oportunidad, suspendía la prosecución de los procesos de los mártires españoles del siglo xx. Fueron casi 20 años de silencio, hasta que llegaron tiempos de glorificación propiciados por el hoy Beato Juan Pablo II. Así lo informaba el 18 de octubre de 1983 el cardenal Palazzini, Prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos en el Sínodo, y los medios destacaban la noticia en titulares: “En Roma se ha levantado el embargo que desde los tiempos de Pablo VI paralizaba los procesos de glorificación de los presuntos mártires españoles de 1936... Tan solo unas horas después de que el Papa recibiera en audiencia al presidente González, manifestándole la preocupación de la Iglesia por las medidas contra la religión católica adoptadas por el Gobierno socialista, se ha anunciado que Juan Pablo II ha levantado la suspensión del estudio de las causas de beatificación de los mártires de la guerra civil española."

Desde una perspectiva de Teología de la Historia, la paralización de las causas en 1964 parece providencial, al no haber llegado todavía su momento en el reloj de Dios. Su precisa oportunidad, para que la disposición de los mártires a dar su vida por la fe, pudiera ser presentada como ejemplo, llegaría cuando la amenaza a la fe católica desde el poder político y social fuera más prepotente y generalizada, y por ello más necesaria su intercesión. Cristo, Rey de los mártires, habría dispuesto que la glorificación y la intercesión de sus testigos fuera especial motivo de esperanza para la Nueva Evangelización en la España del siglo xxi.

El esperado acontecimiento tuvo lugar el año siguiente, el 29 de marzo de 1987, jornada histórica para la Iglesia en España. A las diez la mañana, y en la Basílica de San Pedro del Vaticano, el Papa Juan Pablo ii pronunciaba la forma de Beatificación:

“Nos, acogiendo los deseos de nuestro Hermano Jesús Pla Gandía, Obispo de Sigüenza-Guadalajara..., así como de otros muchos Hermanos en el Episcopado y de numerosos fieles, después de haber escuchado el parecer de la Congregación para la Causa de los Santos, con nuestra Autoridad Apostólica declaramos que las Venerables Siervas de Dios: María Pilar de San Francisco de Borja, Teresa del Niño Jesús y de San Juan de la Cruz y María de los Ángeles de San José..., de ahora en adelante puerden ser llamadass Beatas, y se podrá celebrar su fiesta en los lugares y en el modo establecido por la ley eclesiástica, el día 24 de julio, día de su tránsito al Cielo. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.”

Juicio definitivo de la Iglesia: Hubo verdaderos mártires asesinados por odio a la fe en la persecución religiosa durante los años 1934-39.

Tras esta solemne declaración del Papa como suprema autoridad de la Iglesia, quedó juzgada y resuelta la cuestión por algunos planteada de que si al haber sufrido la Iglesia en España persecución religiosa durante una cruenta guerra civil, podía haber mártires o sólo víctimas. La sentencia de magisterio ordinario es definitiva: Hubo verdaderos mártires asesinados por odio a la fe en la persecución religiosa sufrida por la Iglesia en España durante los años 1934-39.

Han transcurrido veinticinco años desde aquella primera declaración oficial que abrió camino a un numeroso ejército de más de un millar de testigos de vestiduras blancas lavadas en la Sangre del Cordero, y que están inscritos ya para siempre en el Martirologio de la Iglesia Católica, y que, a su incesante alabanza: “Te martyrum candidatus laudat exercitus”, (A Ti te alaba el blanco ejército de los mártires), unen su plegaria de intercesión por nosotros, sus hermanos. Quienes se opusieron a la beatificación de nuestros mártires estaban equivocados.

“Que la gloria y la intercesión de los mártires españoles fortalezca la esperanza difundida en el pueblo cristiano sobre el reinado del Sagrado Corazón en España.”

Mosén Guillermo Llabrés Pons, párroco de San Climent en Menorca, uno de los cuarenta presbíteros diocesanos que dieron su vida por Cristo en la isla, había escrito: “¡Divino Nazareno! Por las mortales angustias de vuestra oración en Getsemaní, confortad nuestro corazón, y no nos abandonéis. No abandonéis a vuestra España, la pobre España tan acariciada de vuestro Corazón, y en donde tenéis puestos los ojos para reinar en ella con predilección.”

 

Hace 25 años nuestro portavoz lanzaba sus campanas al vuelo anunciando la gran noticia: ¡Nuestros primeros Mártires de la persecución religiosa van a ser beatificados!

Los sacerdotes menorquines encarcelados con él en el barco prisión “El Atlante” aceptaron conscientes el sacrificio de su vida, haciendo profesión de fe en la realeza de Cristo. Alguno dijo con cierto sentimiento de pena: “No podremos ver el reinado del Corazón de Jesús,” refiriéndose a la profecía del Padre Hoyos, a lo que otro respondió: “No, pero seremos piedras vivas de su monumento.”

Reiteramos hoy la exhortación que hace 25 años nos dirigió el insigne colaborador de Hispania Martyr, el catedrático de Metafísica de la Universidad de Barcelona Doctor don Francisco Canals Vidal, reconociendo el supremo servicio al reino de Cristo por el martirio: “Que la gloria y la intercesión de los mártires españoles asesinados por odio a la fe en la persecución religiosa de los años 1931-1939 fortalezca la esperanza difundida en el pueblo cristiano sobre el reinado del Sagrado Corazón en España.”

Hispania Martyr

 

Óleos de Nati Cañadas expuestos en la antesala de la Presidencia de la Conferencia Episcopal Española.

27 de octubre de 2013, Magna Beatificación de tres Obispos y cientos de Sacerdotes, Religiosos y Seglares, mártires de la persecución religiosa en España en el siglo xx

Con ocasión del 75 aniversario de la inmolación de los mártires españols de 1936, la Oficina para las Causas de los Santos de la Conferencia Episcopal Española ha publicado el libro “Los doce Obispos mártires del siglo xx en España.” Su autora doña Encarnación González, Directora de la Oficina, nos informa que a finales de abril, en la perspectiva del nuevo Plan Pastoral de la Conferencia Episcopal Española y del anunciado Año de la Fe, la Asamblea Plenaria del episcopado consideró la beatificación de un muy numeroso grupo de mártires, entre ellos Monseñor Savio Huix, Obispo de Lérida, Monseñor Manuel Basulto, Obispo de Jaén y Monseñor Manuel Borrás Obispo Auxiliar de Tarragona, para la que se fijó la fecha del 27 de octubre de 2013.No habiéndose aun precisado el lugar concreto de la ceremonia en España, informa que se prepara ya el programa con los distintos actos, estando previsto un itinerario que cubra todo el Año de la Fe, que culminará con tan solemne acontecimiento.

La Iglesia Española, como final del Año de la Fe quiere presentar ante nuestros ojos ejemplos vivos de hermanos nuestros que dieron su vida por Cristo, amaron a sus enemigos y les perdonaron cuando les mataban, tal como Dios perdona. A tal efecto, el pasado 13 de junio, en la Sede de la Conferencia Episcopal fueron convocados los veintiséis postuladores y actores de las causas martiriales cuya Positio fue entregada en la Congregación de la Causa de los Santos antes del 31 de diciembre del 2002. Estas Causas en principio son treinta y cuatro, y comprenden a 527 presuntos Mártires.

En el cuadro de la siguiente página puede verse su relación por Diócesis, numeradas por orden de recepción en la Congregación de la Causa de los Santos, con el nombre del Mártir que las preside, su identidad religiosa, número de integrantes, fechas de los Decretos de Validez, de entrega de Positio y de remisión a las Comisiones de teólogos y cardenales, y en su caso, de los Decretos de martirio.

Son 293 los Siervos de Dios que cuentan ya con Decreto de Martirio, incluidos los 154 aprobados por el Papa Benedicto xvi el pasado 28 de junio de 2012, y se espera que a lo largo del próximo curso pueda completarse su número, que en octubre de 2013 podría llegar al medio millar.

Recordamos que el procedimiento canónico dispone que una vez concluida la fase diocesana del proceso, remitidas por el Actor a Roma las actuaciones, y declarada su validez, procede la redacción y entrega de la Positio a la Congregación de las Causas de los Santos. Admitida ésta, y estimada conforme mediante Decreto de Validez, es remitida por orden cronológico a la Comisión de nueve Teólogos, para que independientemente cada uno de ellos emita su voto anónimo sobre si en la documentación aportada se contienen los elementos necesarios para reconocer un verdadero martirio por odio a la fe, en cuyo caso el teólogo responde afirmativamente.

Superado favorablemente el dictamen de la Comisión de Teólogos, cada caso se somete nuevamente a una nueva Comisión de Obispos y Cardenales, y de ser su juicio favorable, se procede a la redacción del protocolo de Decreto de Martirio que debe firmar el Papa.

 

Doña Encarnación González, Directora de la Oficina de las Causas de los Santos de la Conferencia Episcopal, recibe el premio de Hispania Martyr al mejor trabajo martirial en 2004.

Como se observa en el cuadro, hasta junio de 2012, de dichas 34 causas, 28 han superado afirmativamente la consulta de la Comisión de Teólogos, y 16 de ellas también el informe de la Comisión de Cardenales y Obispos, y han sido presentadas al Papa, quien ha firmado ya los correspondientes Decretos de Martirio. La Conferencia Episcopal Española ha pedido a la Congregación de las Causas de los Santos que se procure acelerar el proceso ante la Comisión de Teólogos, al objeto de que estudie las Causas pendientes de su dictamen, para que si procede, puedan luego someterse a la Comisión de Cardenales y Obispos, y de ser favorables, unirse a las ya completadas, para que los Siervos de Dios que las integran puedan también ser beatificados al finalizar el Año de la Fe, en la fecha. Los integrantes de estas 34 Causas asesinados in odium fidei los podemos asignar a 5 grupos:

Obispos. Incluyen los Obispos Monseñor Salvio Huix, Obispo de Lérida, Mons. Manuel Basulto, Obispo de Jaén, y Mons. Manuel Borrás, Obispo Auxiliar de Tarragona.

 

Sumados a los seis ya beatificados anteriormente, serán nueve los elevados a los altares, restando tan sólo los Siervos de Dios Manuel Irurita Almandoz, Obispo de Barcelona y Miguel Serra Sucarrats, Obispo de Segorbe, cuyas causas remitidas a la Congregación Romana posteriormente a diciembre de 2002, no se han sometido aun a la Comisión de Teólogos.

La causa de Monseñor Eustaquio Nieto, Obispo de Siguenza, se halla en fase diocesana, como la del Administrador Apostólico de Orihuela, Monseñor Juan de Dios Ponce.

 

La relación individualizada y los datos de cada uno de los mártires que comprenden estas 34 causas puede verse en Internet en nuestra página web: http://www.hispaniamartyr.org

Religiosos. Entre las más numerosas se incluyen las causas de Casimiro González y 65 Hermanos Maristas con dos laicos, incoada en la Diócesis de Lérida; la de 39 religiosos de los Hermanos de las Escuelas Cristianas de Tarragona, y de los Hermanos Orencio y Agustín junto con 35 compañeros de Madrid; la de Miguel González y 31 compañeros Capuchinos de Madrid; la de Mauricio Iñiguez y 23 compañeros Hospitalarios; la de 20 monjes de Montserrat, incluidos en la Causa de Tarragona; la de Mauro Palazuelos y 17 compañeros Benedictinos del Pueyo; la de Mariano Alcalá y 18 compañeros de la Orden de la Virgen María de las Mercedes, incoados en la diócesis de Lérida; la de Jaime Puig y 18 compañeros de la Congregación de los Hijos de la Sagrada Familia, y Sebastián Llorens, laico, de Barcelona; la de José María Ruiz, Jesús Aníbal, Tomás Cordero y 13 compañeros de la Congregación de los Misioneros Hijos del Corazón Inmaculado de María de Fernán Caballero, junto a siete religiosos de la misma Congregación inmolados en Tarragona; la de Fortunato Velasco y 14 compañeros Paúles de distintas diócesis; la de Joaquín Jovani y 14 compañeros Operarios Diocesanos incoada en Tortosa; y la de Carmelo Moyano y 9 compañeros Carmelitas de la Antigua Observancia de Hinojosa del Duque, junto a otros ocho de la misma orden inmolados en Madrid.

 

Pintura mural de Pere Pruna San Benito recibe el homenaje de los 23 monjes benedictinos mártires de Montserrat en 1936, que preside la Sala Capitular de su Monasterio, en la que los futuros Beatos Mártires ofrecen su sacrificio ante su Padre San Benito.

Religiosas: Se incluyen, entre otras, las causas de Melchora Cortés y 14 compañeras, Hijas de la Caridad de Madrid y de Josefa Martínez y 12 compañeras de dicha Congregación de Valencia; la de Josefa García Solanas y nueve compañeras Mínimas de Barcelona; la de Aurelia Arambarri Fuente y tres compañeras; Siervas de María de Aravaca; la de Dorotea Llamazares Fernández y dos compañeras Franciscanas de la Divina Pastora de Madrid, y la de Victoria de Jesús Valverde, religiosa del Pío Instituto Calasancio de la Divina Pastora de Martos.

Sacerdotes diocesanos. Se incluyen las causas de 68 sacerdotes de Tarragona; la de cinco sacerdotes de Ávila; la de José Nadal y José Jordán, los populares Curetas de Monzón; la del recién ordenado sacerdote Juan Huguet de Menorca, y la causa del párroco de Rubí José Guardiet, cuya positio, presentada el 5 de noviembre de 2002, está pendiente de remisión a la Comisión de Teólogos. Otros muchos sacerdotes están incorporados a grupos de religiosos.

Seglares. La única Causa exclusiva de seglares es la de Rafael Gasco del Tejo y su hijo. Gabino Gasco García-Fanjul, de Sena, Lérida, aunque muchos otros seglares están incorporados en distintos grupos de religiosos o religiosas al haber sido sacrificados con ellos.

Federico Plumed Feced, fms

 

Monjes Benedictinos de El Pueyo. Mártires en 1936.

Monseñor don Francisco Pardo Artigas, Obispo de Gerona preside la Festividad de los Mártires españoles del Siglo xx en Hispania Martyr

La celebración anual de la festividad de los Mártires Españoles del siglo xx, convocada por la Asociación Hispania Martyr y la Fundación hermana Regina Martyrum, tuvo lugar el pasado 28 de marzo de 2012 con especial relevancia, pues este año se conmemora el 25 aniversario de la beatificación en Roma, el 29 de marzo de 1987, de nuestras primeras mártires, las Beatas carmelitas descalzas del Monasterio de san José de Guadalajara.

Para tan gozosa celebración se invitó al Obispo de Gerona Mons. don Francisco Pardo Artigas, quien presidió la Santa Misa y seguidamente pronunció magistral conferencia sobre los sacerdotes diocesanos mártires de Gerona. El Presidente de Hispania Martyr don Arcadio del Pozo y Pujol de Senillosa presentó al conferenciante, destacando su continuo apoyo a la labor de nuestra Asociación y su ejemplar decisión de proceder a incoar sin más demora la causa diocesana de sus sacerdotes mártires.

Mons. Pardo comenzó su exposición refiriendo como al tomar posesión de su diócesis el 17 de octubre de 2008 se fijó como uno de sus primeros proyectos el de promover la beatificación de los numerosos mártires sacrificados por odio a la fe en tierras gerundenses, convencido de que su recuerdo, glorificación e intercesión en nuestros difíciles tiempos debía ser un precioso bien espiritual para la diócesis.

Reconoció que la tarea propuesta era ardua y urgente. Habían pasado 70 años, y en su transcurso se habían perdido valiosos testimonios, pero, invocando la protección de los mártires, procedió a emprender jurídicamente ex novo la Causa Diocesana de Canonización por martirio de los presuntos mártires gerundenses, muertos en odio a la fe en la persecución religiosa sufrida en su diócesis, que tomaría el nombre de Mosén Pere Arolas y compañeros mártires de Girona, que, a inicios de 2009, encomendó dirigir como postulador al Doctor en Derecho Canónico Mosén Ángel Caldas.

Mons. Pardo recordó las gestiones realizadas por sus antecesores en la Mitra desde el Obispo Cartañá, y cómo la Memoria de los Mártires y su testimonio ha permanecido hasta hoy entre sus familiares y paisanos, y trasmitió a sus oyentes su convicción de que la Providencia, que dirige los destinos de su Iglesia, ha previsto que la glorificación de los fieles testigos de su fe en Jesucristo en Gerona en el siglo xx, tenga lugar en el xxi, cuando otro tipo de persecución amenaza, con no menor eficacia que entonces, la pervivencia de la fe católica heredada de nuestros mayores.

 

Monseñor don Francisco Pardo Artigas.

Terminó su exposición confiando en que, si Dios quiere, una vez concluido felizmente el actual proceso jurídico en trámite, llegue el día, que Dios sabe, en que la Iglesia decrete la glorificación de sus ejemplares testigos gerundenses, lo que supondrá para la diócesis una singular gracia de frutos espirituales que superarán nuestras más optimistas previsiones.

La Causa de “Mosén Pere Arolas y compañeros mártires de Girona” expuesta por don Jordi Bohigas, miembro de su Comisión Histórica

Tras su brillante conferencia, Mons. Pardo cedió la palabra a don Jordi Bohigas, Doctor en Historia y miembro de la Comisión Histórica de la Causa, quien sintetizó la tarea llevada a cabo por la misma a lo largo de los casi tres años de actuación, en orden a recopilar documentos y pruebas de los hechos martiriales, y de la vida y escritos de los numerosos sacerdotes diocesanos sacrificados durante la persecución nombrándose Tribunal. La Comisión Histórica, en base a documentación publicada y posteriores complementos, ha estado trabajando sobre una relación inicial de 204 presuntos mártires, de ellos 195 los sacerdotes de la diócesis. Sus nombres, en latín, en 1953 los hizo esculpir Mons. Cartañá en el Santuario de Nuestra Señora del Collell.

A estos casi dos centenares de miembros del clero diocesanos, habría que añadir los nombres de 70 religiosos y cuatro religiosas inmoladas también por odio a la fe en aquellos años. Entre éstas cabe destacar el horrendo martirio de las hermanas María del Carmen, Rosa y Magdalena Fradera Ferragut, religiosas misioneras del Corazón de María de Gerona, martirizadas en Lloret el 27 de septiembre de 1936 y ya beatificadas en Roma en 2007. La cifra de seglares sacrificados se eleva hasta los 520, de los cuales es siempre más difícil acreditar que lo fueron por motivos fundamentalmente religiosos, pero se estima que al menos de 77 de ellos cabría así probarlo. Muchos tienen ya causas abiertas por distintas organizaciones católicas, como la Federació de Joves Cristians de Catalunya, entre los cuales figura el padre del Secretario de Hispania Martyr don Pedro Sureda. En la actual causa se han incluido aquellos seglares cuya muerte está directamente relacionada con la de algún sacerdote. Para agilizar las actuaciones, se resolvió priorizar el proceso inicialmente para una cuarta parte de los 204 presuntos mártires de la diócesis, de los que se dispone de importante documentación sobre la ejemplaridad de su vida, testimonios sobre su muerte, y de fama de martirio.

Muertes ejemplares de sacerdotes diocesanos

El Doctor don Jordi Bohigas refirió casos admirables de ejemplos martiriales: el del párroco de Vilarromá, Mosén Miquel Juanola, quien pidió que le llevasen a matar a su propio templo parroquial, siendo asesinado allí en el acto. El de Mosén Luis Besalú adscrito a Santa Coloma de Farners, quien el 11 de agosto de 1936, antes de ser sacado de su casa para ser asesinado con Mosén Esteban Cañellas en la carretera de Caldas de Vidreras, pudo escribir esta nota: “Si mi vida inútil, Dios mío, puede satisfacer o servir a vuestra justicia, tomadla cuando gustéis, vuestra es; pero en cuanto quisisteis que también fuese mía, os la doy desde ahora, ofreciéndome a la muerte por el triunfo de la Religión y bien de la Patria.”

Relató otros martirios crueles como el del párroco de Sadernas Mosén Joan Conill, quien tras recibir golpes y disparos, fue quemado vivo llenándole la boca de gasolina, y dejándolo semi enterrado a merced de los perros. Quizás el más horrible suplicio lo sufrió el párroco de Grions, Mosén Tomás Comas. Encerrado junto con otro eclesiástico, en una capilla que fue incendiada, resistieron ambos el calor y el humo orando arrodillados; trasladado a otro lugar, fue atado a un árbol, desnudado y brutalmente mutilado, quemado vivo y rematado a tiros. A Mosén Bartomeu Solá, capellán de las Carmelitas de Hostalrich, le martirizaron bárbaramente, llegando a sacarle los ojos y a echarlo en un pozo. A Mosén Francesc Cargol, párroco de Sant Pere Pescador, le dispararon varios tiros de revólver y, vivo aún, fue quemado. Otros fueron enterrados vivos...

Refirió por último, la muerte del sacerdote que encabeza la Causa: Mosén Pere Arolas Vergés, párroco-arcipreste de Sant Pere de Figueras, que antes de julio era ya plenamente consciente de su pronto martirio. En los primeros días se escondió en casa de su hermana, pero apresado, fue conducido al castillo de San Fernando, junto con Mosén Agustí Burgas y Mosén Salvador Clota, donde tras una farsa de juicio, el 8 de septiembre Mosén Arolas afrontó cristianamente la muerte, perdonando a los verdugos y animando a sus compañeros de martirio a reunirse de inmediato con Jesucristo, Rey de los mártires, en el Cielo.

El Doctor don Jordi Bohigas concluyó su documentada exposición afirmando que los miembros de la Comisión son conscientes de que los 75 años transcurridos desde los hechos son muchos para poder cumplir con los rigurosos requisitos que la Congregación de los Santos hoy exige de una causa de canonización, pero que lo son igualmente de que nuestros sacerdotes diocesanos inmolados hace tres cuartos de siglo dieron su vida por la fe de sus feligreses, que hoy se halla tan amenazada o más que en su tiempo, y que, encomendándose a ellos privadamente, confían en su auxilio para llevar a buen término la honrosa causa que les ha sido confiada.

En el número dos de Martirion, Boletín informativo de la Causa de los Sacerdotes mártires de Gerona (1936-1939), editado por el Obispado, se incluye esta carta de una lectora devota de los mártires, cuyo texto resume cabalmente el contenido de las conferencias. Traducida del catalán dice así: “Si es cierto que la sangre de los mártires es la buena semilla de cristianos, ojalá pronto nuestra tierra esté llena de vocaciones amantes de Cristo, que como los once sacerdotes mártires de Figueres también quieren luchar por su reino y como ellos sean valientes y decididos, por si un día hay que derramar la sangre.”

Mons. Pardo y don Jordi Bohigas fueron muy felicitados, y tras la conferencia, pasaron a compartir un refrigerio en la contigua sede de Hispania Martyr.

Cronista

 

Socios y simpatizantes de Hispania Martyr escuchan atentos las palabras de Mons. Pardo.

El monumento al Beato mártir Anselmo Polanco indemne y resplandeciente tras el paso del fuego

Francisco de A. Picas

El pasado mes de julio quedamos sobrecogidos por las dantes- cas imágenes del gran incendio iniciado en Francia, al norte de La Junquera. Empujado por la fuerza apocalíptica de una tramontana frenética, el fuego se extendió por diferentes pueblos del Ampurdán, causando quema de bosques, perjuicios urbanos, pérdida de rebaños y el más doloroso, la muerte de cuatro personas.

Las impetuosas llamas alcanzaron el término del pueblo de Pont de Molins, en uno de cuyos bosques se alza el Monumento al Beato Anselmo Polanco, obispo de Teruel y su Vicario General Mosén Felipe Ripoll, asesinados el 7 de febrero de 1939 por las tropas de Enrique Lister. Fueron las últimas víctimas de la persecución religiosa. Juan Pablo II los beatificó el 1995. 

En memoria de aquellos mártires, en 1940, se levantó en el lugar donde fueron asesinados un Monumento de piedra maciza y severa. Los ampurdaneses le tenemos gran devoción. 

Gente sectaria ha intentado inútilmente derrocarlo en varias ocasiones, y lo han embrutecido con pintadas blasfemas. Los devotos de los mártires lo restauramos cada año.

El fuego ha destruido toda la arboleda del entorno del Monumento: cipreses, pinares y alcornoques. Altas llamas le circundaron como ofrenda divina, pero el Monumento quedó indemne, más resplandeciente si cabe, alzándose triunfante, puro como un serafín. La ceniza del boscaje le sirve de alfombra a sus pies. “Stat Crux dum volvitur orbis” (la Cruz permanece firme en pie, mientras se tambalea el mundo). Ni el olvido de tantos, ni las ofensas, ni tampoco el fuego, han podido destruir el recuerdo del testimonio de los dos mártires de Cristo, cuya memoria celebrará piadosamente la Iglesia hasta el fin de los siglos.

 

 

Francisco de A. Picas

Presidente Honorario de Regina Martyrum

El Cardenal Arzobispo de Barcelona Monseñor Luís Martínez Sistach bendice a Hispania Martyr

En memoria de quienes dieron su vida por la fe

 

Monseñor Luis Martínez Sistach en su conferencia en Hispania Martyr en la festividad de los mártires españoles del siglo xx en 2007.

Sr. D. Arcadio del Pozo Pujol de Senillosa, Presidente de Hispania Martyr Siglo xx. Estimado señor: En respuesta a su carta le remito escrito para publicar en el número especial de su Asociación que tienen en preparación. Les agradezco, a Usted y a sus colaboradores, todo lo que hacen en honor de quienes dieron su vida por la causa de Cristo y de la fe católica. Con mi bendición y un cordial saludo, +Lluís Martínez Sistach Cardenal Arzobispo de Barcelona

Con motivo de haberse cumplido el 75 aniversario de la persecución religiosa que vivió España especialmente entre los años 1936 y 1939, y el 25 aniversario de la elevación a los altares por el beato Juan Pablo II de las primeras mártires de dicha persecución, las tres religiosas Carmelitas Descalzas de Guadalajara, la Asociación Hispania Martyr Siglo XX ha preparado una edición especial de su Boletín conmemorando ambas efemérides e invocando el recuerdo y la intercesión del más de un millar de mártires desde entonces ya beatificados por la Iglesia católica.

Correspondo con este breve escrito a la petición del presidente y de la Junta directiva de dicha Asociación de exaltar el ejemplo que esas personas nos dejaron y de pedir su intercesión ante la necesidad de ser también nosotros, y en las actuales circunstancias, testigos coherentes de la fe en Jesucristo a fin que la Palabra salvadora del Evangelio resuene también en medio de nuestra sociedad secularizada.

Como enseña el Catecismo “el martirio es el testimonio supremo dado a favor de la fe; significa un testimonio que llega hasta la muerte. El mártir da testimonio de Cristo, muerto y resucitado, al cual está unido por la caridad. Da testimonio de la verdad de la fe y de la doctrina cristiana. Soporta la muerte que le es infligida mediante un acto de fuerza” (n. 2473).

Esto explica lo que constituye una práctica de la Iglesia desde sus primeros tiempos y a lo largo de toda la historia. La Iglesia, con la mayor solicitud, ha guardado el recuerdo de quienes alcanzaron la cima en el testimonio de su fe. Mártir, precisamente, significa “testigo” y la Iglesia introdujo muy pronto el culto a los mártires en su liturgia.

Los mártires son nuestros principales intercesores ante Dios y su ejemplo nos invita a dar testimonio de Jesucristo en nuestro tiempo, imitando aquellas actitudes de perdón y de reconciliación con las que ellos, en la hora de la muerte, imitaron a nuestro Señor y Salvador Jesucristo.

Con mi plegaria por estas intenciones y mi bendición para todos los que colaboran en las actividades de la Asociación y para los lectores de este Boletín de Hispania Martyr Siglo XX.

+Lluís Martínez Sistach

En el 75 aniversario del martirio del Obispo Manuel Borràs

Mons. Jaime Pujol Balcells

Arzobispo Metropolitano de Tarragona

 

Sr. D. Arcadio del Pozo Pujol de Senillosa, Estimado amigo: En relación con su carta en la que me pide que escriba en su Boletín sobre nuestros mártires, con mucho gusto le remito breve referencia a nuestros Protomártires Fructuoso, Agurio y Eulogio y a nuestra causa del Obispo Borràs y 145 mártires, de próxima beatificación. Encomiendo mucho todas las causas de nuestros mártires. Con todo mi afecto, mi bendición, + Jaume Pujol, Arzobispo de Tarragona.

Mártires de Jesucristo

El pasado 12 de agosto se cumplieron 76 años del mar- tirio del obispo auxiliar de Tarragona, Manuel Borràs. Ese día quise ir a rezar en el lugar donde fue inmolado, que se encuentra en el Coll de Lilla, en la carretera que conduce de Montblanc a Valls. Una recia cruz de piedra y un espacio recuperado al bosque hacen de ese sitio un lugar tranquilo, que invita a la oración.

No queremos que se pierda el recuerdo y la veneración de todos aquellos que murieron mártires en la cruenta persecución religiosa de 1936 a 1939. Su ejemplo nos empuja a muchas cosas. En primer lugar a que, como ellos, amemos más la fe que la misma vida. Antes morir que renegar de la fe y de nuestra condición de cristianos. No olvidemos que el mártir era como nosotros, con sus defectos, sus dudas, sus altibajos; pero en un momento concreto de su vida se le exige renegar de su fe, y en ese momento, contando con la ayuda de la gracia, da un testimonio radical de su fe que sabe que le llevará al martirio. Disponemos de abundantes testimonios en los relatos de los mártires del momento crucial cuando, ante el juez que le quiere hacer renegar de su fe, ofrece una respuesta inequívoca.

Durante la persecución de 1936 también hubo testimonios valientes, generosos, que están escritos ahora en las positio de martirio y que sin duda emociona leerlos. En muchos casos se repite esa pregunta sobre la fe cristiana, que lleva a jugarse la vida, pero con ella se gana la Vida con mayúscula. Pienso que a nosotros se nos exige también hoy día un testimonio firme y continuado de la fe. Hay que estar preparado para ser testigos valientes, heroicos diría, en todo momento.

No olvidemos que, además, los mártires son nuestros intercesores delante de Dios. Hasta el momento de su beatificación no podemos darles culto, pero sí rezar y encomendarnos a ellos y pedirles favores. No dejemos de aprovecharnos de aquellos que vivieron en nuestra tierra, que quizás incluso conocimos, o somos sus familiares.

En Tarragona tenemos introducida la Causa de beatificación de Manuel Borrás Ferré, Obispo Auxiliar de Tarragona; Agapito Modesto, de los Hermanos de las Escuelas Cristianas, y 145 compañeros mártires. En concreto, además del obispo auxiliar hay 68 sacerdotes diocesanos de la Archidiócesis de Tarragona; 39 Hermanos de La Salle; 20 monjes de Montserrat; 7 Carmelitas Descalzos; 7 Claretianos; 4 sacerdotes de la Fraternidad Terciaria de las Carmelitas de la Enseñanza; y 1 Capuchino. Todos ellos, de una manera u otra, tienen relación con la Archidiócesis de Tarragona.

De los mártires podemos aprender también la actitud de perdón que tuvieron ante sus verdugos y sus enemigos; la serenidad y la alegría que mostraron en momentos de escarnio y de tortura. Los primeros cristianos tuvieron una conciencia muy viva de sus mártires, y en su honor levantaron templos, conservaron con amor sus reliquias, difundieron la devoción, poniéndoles como modelos; devoción que se transformó en culto una vez aprobados como santos por la Iglesia. Es verdad que en ocasiones, por la lejanía de los hechos, surgieron sobre ellos leyendas, que el paso de los años y los estudios han ido depurando, aunque sin duda muchas de las leyendas tenían un claro fundamento histórico. Pienso que ahora, cristianos del siglo XXI, no podemos perder la ocasión de poder honrar, como hicieron aquellos cristianos salidos de las primeras persecuciones, de venerar a quienes hace apenas 75 años derramaron su sangre por Jesucristo. Pido al Señor que esa sangre sea, como dijo Tertuliano, “semilla de nuevos cristianos.”

+ Jaume Pujol Balcells, Arzobispo Metropolitano de Tarragona y Primado. Tarragona, 25 de mayo de 2012.

El Arzobispo Monseñor Carlos Osoro bendice el nuevo templo de los Mártires valencianos que “no escondieron a Dios”

Mons. Carlos Osoro Sierra

Arzobispo de Valencia

 

Doy mi bendición y muestro mi agradecimiento a quienes haceis este Boletín para mantener viva la presencia de quienes dieron su vida por la fe en Jesucristo, y que sabeis que estos mártires son los que nos dan fuerza para mantener viva nuestra adhesión a la Iglesia. Pido al Señór su intercesión para que en España se mantenga la fe.”

+ Carlos Osoro, Arzobispo de Valencia

Monseñor Carlos Osoro, Arzobispo de Valencia, ha dedicado un templo parroquial a los 274 Mártires valencianos de la historia, “desde San Vicente hasta nuestros días”, templo que dijo quiere ser “un gran homenaje a todos los hombres y mujeres que no escondieron a Dios, sino que con su propia vida lo hicieron presente”. Justificó la dedicación a los mártires porque “precisamente, en estos momentos es necesario recordar y hacer memoria de aquellos que nos precedieron dando la vida por Jesucristo en esta tierra valenciana para que nosotros también, pidiendo su intercesión, podamos vivir como ellos vivieron, como lo hizo Jesús”.

En la homilía de la misa en la que bendijo la nueva parroquia de los Mártires, propuso a los beatos mártires valencianos de 1936 como ejemplo “en estos momentos de dificultad, en los que existe una tentación en nuestra cultura y en nuestra sociedad: querer esconder a Dios”. Monseñor Osoro recordó la causas diocesanas abiertas en la actualidad que se siguen instruyendo, por lo que auguró que el número de mártires valencianos elevados a los altares, puede incrementarse próximamente. Invitó a sus feligreses a pedir la intercesión de sus paisanos mártires, que “llenan de gozo y de fuerza a esta Iglesia que camina en Valencia” porque fueron “hombres y mujeres que vivieron en esta tierra, cuyo corazón latió al unísono con las gentes valencianas, y que creyeron en el Señor, sintieron su pertenencia a la Iglesia, buscaron la paz y no negaron a Jesucristo ni siquiera ante la muerte”, sino que “mantuvieron su adhesión sincera, permanente, abierta, total y absoluta.

 

 

“Bendigo de corazón a cuantos llevan adelante en Hispania Martyr la memoria martirial del siglo xx”

Mons. Adolfo González Montes,

Obispo de Almería Presidente de la Comisión Episcopal para la Doctrina de la Fe

 

El Beato Mártir Obispo de Almería, Diego Ventaja.

La diócesis de Almería recuerda a sus mártires a los 75 años de su entrega por la fe

En la catedral de la Encarnación de Almería se celebró el 30 de agosto de 2011 la santa Misa, que presidió el obispo Mons. Adolfo González, con motivo del 75 aniversario de los mártires de la diócesis en la persecución religiosa de 1936-1939. Tras la santa Misa, tuvo lugar un homenaje ante la efigie del beato obispo mártir Diego Ventaja, ubicada en la plaza de la Catedral. Seguidamente Monseñor González Montes inició una peregrinación hacia Ohanes, pueblo natal del beato mártir, y ante la pila bautismal en la que fue bautizado se rezó una oración en su memoria, pidiendo su intercesión. Estatua del obispo mártir Diego Ventaja en la plaza de la Catedral de Almería

Sr. Presidente de Hispania Martyr Siglo xx:

Gracias de verdad por su amable carta, y con gusto escribo para el boletín de la Asociación, que con tanta dedicación y devoción mantiene el recuerdo vivo de nuestros mártires del siglo xx.

Me cumple la satisfacción, mientras fui Obispo de Ávila, de haber retomado la causa de los cinco primeros sacerdotes en proceso de canonización, y haberla llevado hasta la Positio y la aprobación de la misma por la Congregación. Si Dios quiere, esta causa entrará en el bloque de causas de toda España que cuentan con un número ingente de mártires (hasta casi 500) que podrán ser beatificados durante el Año de la Fe.

Abrí asimismo la causa de los restantes mártires de aquella diócesis tan sacrificada, con varias decenas de sacerdotes más, asociándola a la causa más amplia de los mártires de Toledo. Después, apenas trasladado a Almería, di mi apoyo inmediato a la causa del Deán José Benavides y 117 mártires más (sacerdotes diocesanos, religiosos y laicos) sacrificados en aquella cruel persecución. Esta causa queda a la espera de una nueva ceremonia de beatificación que tenga lugar después de la que anhelamos se celebre pronto.

La causa de Almería será la primera de las varias que esperan ser agrupadas en un nuevo bloque de causas, cuya Positio fue terminada en 2003. No olvidamos a nuestro Obispo mártir de Almería, el Beato Mons. Diego Ventaja Milán, a quien encomendamos nuestros afanes en pro de la glorificación de nuestros mártires. Con un afectuoso saludo, bendigo de corazón a cuantos llevan adelante en Hispania Martyr la memoria martirial de España en el siglo xx.

Suyo en el Señor,

Mons. Adolfo González Montes,

Obispo de Almería

Bendición de Monseñor Juan Piris, Obispo de Lérida

Presidente de la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación Social de la Conferencia Episcopal Española

“Bendigo a todos los colaboradores de Hispania Martyr por la labor que están realizando por mantener el recuerdo de la innumerable legión de mártires de la persecución religiosa en España en el siglo xx.”

 

Mons. Juan Piris Frígola, Obispo de Lérida.

 

 

“Sería hermoso que el recuerdo de la Beatificación se perpetuara en cada lugar, mediante una placa conmemorativa, colocada junto a la Pila bautismal en la que cada mártir fue bautizado, como testimonio de la culminación de una vida cristiana que nació allí mediante el sacramento del agua y del Espíritu Santo.”

(Pastoral de Mons. Julián López Martín, en la beatificación de diez mártires de su diócesis en 2007)

 

Monseñor Julián López Martín, Obispo de León.

Memoria de los Mártires del siglo xx en España

Carta Pastoral junio 2007

“Pretiosa in conspectu Domini mors sanctorum eius” –Preciosa es a los ojos del Señor la muerte de sus fieles– (Salmo 116, 15). La Iglesia ha recogido este versículo del salmo “eucarístico” por excelencia, para aplicarlo a los mártires en el día de su nacimiento para el cielo (dies natalis o natalitio). En efecto, a Dios no le resulta indiferente que mueran quienes le aman. Por tanto, la ofrenda de la vida de quienes fueron odiados como Jesucristo y han muerto asociados a Él (cf. Jn, 15- 18/19; Fl 3,10-11), ha de ser considerada verdaderamente preciosa también para nosotros. No en vano la muerte de los mártires representa una misteriosa cooperación en la obra de la redención humnana (cf. Col. 1,24; 2 Tm 2,10).”

+ Julián, Obispo de León

 

 

Es para mí motivo de alegría responder a vuestra amable invitación para destacar la figura y misión de los mártires de la Iglesia.

Todos ellos han entregado su vida por amor a Jesucristo y a los hermanos sirviendo con fidelidad a la Iglesia en momnetos de enorme dificultad y tensión.

Ellos no buscaron la muerte ni provocaron ni ofendieron a quienes les atacaban, simplemente, en fidelidad al Señor a quien amaban con todo su ser, prefirieron entregar la vida antes que renunciar a Aquel a quien amaban...

Pido que la intercesión de nuestros mártires siga suscitando la vocación cristiana en medio de nuestras Iglesias particulares y que en comunión sean semilla de un nuevo impulso evangelizador.

Con afecto os doy mi bendición

Mario Iceta Gavicagogeascoa Obispo de Bilbao

 

“El testimonio de nuestros mártires, ejemplo luminoso en circusntancias difíciles”

 

Mons. José María Yanguas Sanz, Obispo de Cuenca.

 

Mons. Raúl Berzosa Martínez Obispo de Ciudad Rodrigo

Sobre las Beatificaciones de los Mártires cristianos

Sé que en estos momentos de recuperación de la llamada memoria histórica, todo lo que afecte al periodo de la historia española de los años 30-40 se puede, y de hecho se tiende, a interpretar en clave política. Por esta razón, conviene puntualizar al menos tres claves para comprender lo que son, y lo que no son, los mártires cristianos y el sentido que tiene su posible beatificación y canonización.

Lo primero, y lo más importante, que es necesario subrayar es que dichos mártires son eso: “mártires”, es decir, víctimas totalmente inocentes en una persecución religiosa. Ellos no eran soldados, ni sindicalistas, ni políticos, ni intelectuales, ni representaban una ideología beligerante definida. No se los persiguió ni martirizó por haber iniciado ellos polémica o batalla alguna. Sencillamente, fueron asesinados por ser lo que eran: creyentes coherentes hasta estar dispuestos a dar la vida por lo que creían.

En segundo lugar, la Iglesia ha venido beatificando y canonizando mártires desde el inicio del cristianismo. Por esta razón a la Iglesia nadie, desde fuera, le impone un calendario de beatificaciones o canonizaciones. El ritmo que lleva es doble: por un lado, si el declarar beatos o santos a dichos mártires viene reclamado por el pueblo que les honra devoción. Y, por otro lado, tras una rigurosa investigación si la Iglesia llega al convencimiento de que dichos mártires merecen tal categoría. Si estas dos dimensiones (devoción popular e investigación histórica rigurosa) reclaman la declaración positiva del martirio entonces, en la fecha más adecuada, se da el paso público y solemne, convirtiendo a los mártires en ejemplos, intercesores y hermanos mayores en la Fe para los creyentes de todas las épocas.

La Iglesia, puede, como parece el caso presente, beatificar y canonizar varios mártires a la vez, como ejemplo colectivo. Con una certeza: para nosotros, los cristianos, no hay muertos. Sólo vivos: peregrinando, en la tierra y los que ya han llegado a la Jerusalén celeste. Entre unos y otros hay comunicación: es la comunión de los santos.

Y, tercera clave, en el caso que nos ocupa, la Iglesia en España no desea que los mártires, anteriores a la guerra civil y concomitantes a la misma, sean utilizados como arma arrojadiza contra nadie, ni como bandera o enseña política de nadie.

La Iglesia desea que, social y culturalmente, dichos mártires contribuyan a la reconciliación y al recuerdo y memoria de algo dramático que no debe volver a repetirse.

Su ejemplo de heroísmo y generosidad, como víctimas inocentes del ayer y estímulo de las víctimas que siguen generándose en otros campos, nos desafía con un mensaje claro y punzante: el mal nunca se vence con el mal, sino con el bien. La violencia genera más violencia. Sólo el amor y el perdón son creativos y capaces de renovar personas y sociedades.

+Raul Berzosa

Obispo de Ciudad Rodrigo

 

 

 

Mons. Juan Antonio Martínez Camino,

Bendición de Monseñor Juan Antonio Martínez Camino

Secretario General de la Conferencia Episcopal Española y Obispo Auxiliar de Madrid

“Es necesaria la voz del testimonio de los mártires”

Mons. Martínez Camino en la presentación del libro: Don Lázaro. Sacerdote y mártir de Cristo en Asturias (1872-1936) sobre la figura de su tío el sacerdote rural Don Lázaro San Martín Camino, mártir, fusilado en Gijón en Julio de 1936, afirmó: «La figura de don Lázaro fue decisiva para mi vocación sacerdotal; no llegué a conocer a mi tío sacerdote mártir, pero mi familia se encargó de transmitirme su recuerdo y testimonio.”

 

 

 

Mons. Juan Antonio Reig Pla.

«Paracuellos, la catedral de mártires más importante del mundo»

Mons. Juan Antonio Reig Pla

Obispo de Alcalá de Henares

En la Santa Misa oficiada en el 75º aniversario de la inmolación de millares de mártires en Paracuellos de Jarama, Monseñor Juan Antonio Reig Pla, Obispo de Alcalá de Henares, dijo en su homilía:

Esta es la catedral más grande edificada jamás, pues ha sido levantada con la sangre de miles de mártires, de modo que es el santuario más grande del mundo, donde se concentran más mártires por metro cuadrado, muchos de ellos elevados ya a la gloria de los altares. En un tiempo en el que se quiso cerrar las puertas del cielo, estos hermanos nuestros dieron testimonio de su fe gritando ¡Viva la España católica y Viva Cristo Rey!

“Miles de sacerdotes, religiosos y fieles ofrendaron sus vidas para mantener en España la fe católica y la civilización cristiana. Debemos engrandecer este lugar y darlo a conocer para ejemplo de muchos, precisamente ahora que se vuelve a intentar construir un mundo sin Dios, con un laicismo radical.

Os felicito por haber mantenido este lugar santo, tan cuidado y tan hermoso, que sobrecoge a quien lo visita. Yo me siento débil e impotente, en una diócesis pequeña y con pocos medios, para proseguir la inmensa tarea de seguir estudiando los casos de martirio y elevar a los altares a tantos cuyos cuerpos reposan aquí. Pero os pido vuestra ayuda y colaboración para hacerlo.”

Concluida la Santa Misa, Monseñor Juan Antonio Reig Plá, sorprendió a todos, encabezando una procesión que recorrió las siete fosas comunes en las que reposan los sagrados restos de entre ocho y diez mil cristianos que fueron sacrificados allí. Al pie de cada fosa Mons. Reig recitó las oraciones del ritual, procedió a la aspersión con el agua bendita e incensó.

Al terminar la celebración en el cementerio, Monseñor Reig, emocionado, invitó a los presentes a cantar la Salve Regina,pidiendo auxilio a la Santísima Virgen Regina Martyrum y a los mártires ya beatificados, ante las persecuciones que hoy se dan contra la fe católica y la Iglesia, pidiendo por aquellos que son martirizados en el seno materno mediante el abominable crimen del aborto, y le suplicó que ampare y cuide a todas las madres que llevan en su seno a sus hijos. Rogó asímismo para que se ablande y se convierta el corazón de los gobernantes y busquen justas soluciones que ayuden a las madres gestantes y salvaguarden la vida de los inocentes.

Al finalizar el canto de la Salve, resonaron las últimas aclamaciones: ¡Viva Cristo Rey! ¡Viva el Papa! ¡Viva el señor Obispo! ¡Viva la España católica!

Hacemos nuestras las reflexiones que Mons. Reig había escrito: “El Señor ha cumplido su palabra: los cielos se han abierto... Ha hecho descender sobre el Arroyo de San José de Paracuellos la lluvia de tantos testigos de la fe. Y ahora es preciso que juntos todos, recojamos el torrente de este río que nace desde aquí, para que ellos sean honrados como se merecen y nosotros, a través de ellos, podamos continuar el seguimiento de Jesucristo con un corazón cargado de esperanza, asombrados ante el altar de Nuestro Señor, asombrados de lo que es capaz de hacer, de alegría para que en estos momentos difíciles por los cuales está atravesando España seamos los continuadores de aquellos que por el nombre de Cristo y por su reinado entregaron su vida de la manera más inocente.”

 

Avanza la Causa Martirial más numerosa del siglo xx

Causa de Eustaquio Nieto, y 465 compañeros de la Provincia Eclesiástica de Toledo y Diócesis de Ávila

Mons. Eustaquio Nieto y Martín, Obispo de Sigüenza Sigüenza-Guadalajara;

Es esta la Causa martirial más numerosa de todas las incoadas hasta ahora, pues comprende a 466 Siervos de Dios de la Archidiócesis de Toledo, y de las Diócesis de SigüenzaGuadalajara, Cuenca, Ciudad Real, Albacete y Ávila. Su Postulador, el presbítero Don Jorge López Teulón, junto a los sacerdotes que llevan diez años trabajando en ella: Don Raúl Corral por la diócesis de Sigüenza-Guadalajara; Don José Antonio Calvo por la diócesis de Ávila; Don Antonio Abellán por la diócesis de Albacete; el padre Antonio María Domènech por la diócesis de Cuenca y Don Bernardo Torres por la Diócesis de Ciudad Real, el pasado 9 de mayo fueron recibidos en Roma por Monseñor Marcello Bartolucci, Arzobispo Secretario de la Congregación para las Causas de los Santos, a quien entregaron los listados definitivos de los 466 candidatos que forman la llamada Causa Toletana con motivo de la solicitud del Nihil Obstat. La Causa, que cuenta con más de novecientos mártires, ha sido dividida para ser presentada antes en Roma, aunque todavía podrá abrir nuevos procesos. Así de la Archidiócesis de Toledo, de los más de 300 mártires cuyas causas en fase diocesana se encuentran en investigación, fueron presentados tan sólo los cien primeros.

De entre los numerosos mártires que incluye esta Causa es digna de encomio la labor desplegada por familiares, amigos y devotos del Siervo de Dios Ángel Muñoz de Morales Sánchez-Cano, joven sacerdote de 25 años, conocido como el Ángel de Almadén, incluido en el grupo de la Diócesis de Ciudad Real, que realizan admirable labor en pro de su glorificación, y la difunden en su entusiasta página web: www //mudemo.es, que recomendamos.

En ella nos informan que el domingo 25 de septiembre de 2011, 75 aniversario de su dies natalis al Cielo, numerosa comitiva de devotos se trasladó al km 17 de la carretera de Almadén a Agudo, lugar en el que Ángel fue inmolado, donde se bendijo una nueva Cruz de hierro forjado. Posteriormente y en la Parroquia de Nuestra Señora de la Estrella de Almadén, se ofició Santa Misa, presidida por el Delegado Diocesano para la Causa de los Santos D. Francisco del Campo Real. La colecta se destinó al mantenimiento de la beca que bajo el nombre del Siervo de Dios mantienen sus devotos en el Seminario de Ciudad Real. El recuerdo público de Ángel Muñoz de Morales permanece en el nombre de una céntrica calle de Almadén, y una lápida perpetúa su memoria en la Parroquia en la que, recién consagrado sacerdote, fue coadjutor hasta su martirio. Agradecemos a los celosos devotos del Siervo de Dios Ángel Muñoz tan encomiable labor y la ponemos como ejemplo a seguir.

 

 

Ante la Secretaría de la Congregación para las Causas de los Santos han sido ahora presentados los siguientes grupos martiriales:

Siervos de Dios Eustaquio Nieto y Martín y 45 compañeros, sacerdotes diocesanos, religiosos y fieles laicos de la Diócesis de Sigüenza-Guadalajara.

Siervos de Dios Agustín Rodríguez Rodríguez y 99 compañeros sacerdotes diocesanos, religiosos y fieles laicos de la Archidiócesis de Toledo.

Siervos de Dios Joaquín Ayala y Astor y 87 compañeros sacerdotes diocesanos, religiosos y fieles laicos de la Diócesis de Cuenca.

Siervos de Dios Antonio Martínez Jiménez y 99 compañeros sacerdotes diocesanos, fieles laicos y una religiosa de la Diócesis de Ciudad Real.

Siervos de Dios Joaquín López López y 57 compañeros mártires sacerdotes diocesanos, religiosos y fieles laicos de la Diócesis de Albacete.

Siervos de Dios Basilio Sánchez García y 21 compañeros mártires sacerdotes diocesanos y fieles laicos de la Diócesis de Ávila.

Siervos de Dios Emilio Rubio Fernández y 51 compañeros mártires de la Orden de los PP. Franciscanos de Castilla.

Además hay Mártires que pertenecen a distintas familias religiosas (Agustinos, Adoratrices, Jesuitas, una Teresiana de San Enrique de Ossó y una Franciscana de la Purísima) van incluidas sus Causas en sus respectivas Diócesis.

Varios de estos grupos martiriales han culminado ya su instrucción, y los restantes se hallan en fase de conclusión.

 

Ángel Muñoz de Morales.

 

“La glorificación de nuestros mártires, el mejor preludio para el Año de la fe”

Mons. Demetrio Fernández Obispo de Córdoba

 

Mons. Demetrio Fernández,

Clausura la fase diocesana del proceso de canonización de 132 mártires cordobeses

El Obispo de Córdoba clausuró en la Catedral el pasado 15 de sep- tiembre de 2012 la fase diocesana del proceso de canonización de 132 mártires cordobeses de la persecución religiosa del siglo XX: 83 sacerdotes, 6 seminaristas, 4 religiosos, 38 seglares (2 matrimonios). En su carta Pastoral “Mártires de nuestro tiempo” del 14 de septiembre, dice: “Por esos miles de folios corre sangre de mártires, en esas cajas selladas se guarda el perfume de un amor que la muerte no ha destruido. En esas actas está relatado un capítulo importante de la historia de nuestra diócesis de Córdoba. Y por todo ello damos gracias a Dios. La glorificación de nuestros mártires es el mejor preludio para el Año de la fe que vamos a celebrar en los próximos meses."

Mons. Fernández recordó que se ha cumplido “el 75 aniversario del cruento martirio de miles y miles de españoles que dieron su vida por Jesucristo, confesando abiertamente su fe y rubricándola con su sangre," y aclaró que "los mártires no cayeron en el frente, en la línea de batalla, donde las balas se entrecruzan, sino que fueron buscados en sus casas, fueron arrestados y llevados a la cárcel y fueron ejecutados simplemente por ser cristianos, por ser curas o monjas, por ser de Acción Católica o de la Iglesia. Fueron ejecutados por odio de la fe." Sin embargo, “esa rabia y ese odio contra Dios y contra la fe católica se convirtió en una ocasión de expresar un amor más grande, un amor que muere perdonando a los verdugos. La última palabra es el amor, porque Dios es amor". La Iglesia "no celebra la crueldad de las torturas, ni trae a la memoria la impiedad de los verdugos, y menos aún la ideología que sustenta ese odio. La Iglesia celebra el amor más grande que cada uno de sus hijos ha sido capaz de expresar."

El Obispo subrayó que Córdoba es "una diócesis de mártires, también en el siglo XX. Muchos de ellos ya han sido beatificados, ...y otros muchos sacerdotes, religiosos, religiosas y seglares están en proceso de ser declarados mártires de Cristo. A todos los recordamos llenos de gratitud y de emoción. A los ya beatificados, con el culto solemne que la Iglesia tributa a sus santos. A los que están todavía en proceso, con el culto privado y la certeza contenida hasta que la Iglesia los declare mártires."

"A todos, los miramos con admiración y nos sentimos impulsados por su valentía y entrega...” pues la memoria de los mártires "es un nuevo estímulo para seguir a Jesucristo en nuestros días.

También hoy encontramos dificultades internas y externas, también hoy topamos con el odio a la fe y el desprecio de Dios. Por eso, también hoy –y más que nunca estamos llamados a vivir un amor que supera las fuerzas humanas y que nos viene de Dios como les vino a los mártires a quienes hoy recordamos."

Mons. Demetrio Fernández

 

Acto de clausura del proceso diocesano de canonización de 132 nuevos Mártires.

 

In memoriam

Don Federico Udina Martorell Ex-Presidente de Hispania Martyr

Federico Udina Martorell era el pequeño de siete hermanos. Su padre José era director de la Escuela de la Casa de Caridad de Barcelona, y su madre Josefina Martorell, maestra. Ambos fueron depuestos en julio de 1936. Su hermano Santiago era el presidente de los jóvenes de Acción Católica, y estaba escondido. El 17 de marzo de 1937 una patrulla del Comité de Control fue a buscarlo a su casa. No le hallaron, y exigieron a su padre que delatara su paradero o se lo llevarían a él. Al verle salir maniatado, su esposa quiso acompañarle. No se supo más de ellos. Probablemente aquella misma noche fueron asesinados en el cementerio de Montcada. En junio de 1940 sus restos, exhumados de la fosa común, fueron trasladados a un nicho contiguo a aquel en que se habían depositado los cadáveres de Mons. Manuel Irurita y Marcos Goñi.

Federico Udina secundó desde su inicio el proyecto de Mosén Salvador Nonell de fundar Hispania Martyr Siglo xx, y proyectó redactar un Diccionario Martirial de la persecución religiosa en España en el siglo xx. Director del Archivo de la Corona de Aragón y Catedrático de Historia Medieval, exigió a sus redactores que, sin abdicar de su admiración por la vida y la muerte de nuestros mártires, trabajaran con rigor historiográfico mediante unas fichas que él mismo diseñó, para acreditar los hechos de la persecución religiosa, justificar sin rubor la historia verdadera, y deshacer las falacias que presentan a los verdugos como mártires, y a los mártires como verdugos.

Había previsto publicar el Diccionario Martirial para las Bodas de Oro de la llegada al Cielo de la gran mayoría de nuestros mártires, pero su dimensión y los limitados medios disponibles, desbordaron el proyecto inicial. Su obra continuó sin plazo, y gracias a él, Hispania Martyr dispone hoy de más de quince mil fichas digitalizadas que constituyen una valiosa base de datos para el conocimiento de las personas que sufrieron muerte en la persecución religiosa en España en los años 1934-1939.

En 1993 el Cardenal de Barcelona Mons. Carles nombró a Federico Udina Presidente de la Comisión Histórica del reabierto proceso diocesano de Mons. Irurita, concluido el 19 de julio de 2002, y remitido a Roma, cuya Positio fue presentada y admitida ante la Congregación de las Causas de los Santos en 2005, y en la que se incluye incuestionable dictamen del catedrático, don Ángel Carracedo, máxima autoridad en España en adn, quien certifica que los restos inhumados en la Capilla del Cristo de Lepanto de la Catedral de Barcelona de Mons. Manuel Irurita, coinciden al 99,9% con los inhumados en el cementerio de Valencia de sus hermanas Regina y Raimunda Irurita.

Federico Udina Martorell falleció el 30 de diciembre de 2011 a sus 97 años. El 24 de Enero Hispania Martyr convocó a sus socios y amigos a la santa Misa de funeral por su eterno descanso en la capilla de la Adoración Eucarística, sita en los bajos de la que en 1936 era su domicilio, y donde hoy radica nuestra Asociación, por cuya puerta salieron detenidos sus padres para ser inmolados en el cementerio de Montcada. Fiel a su ejemplo, nuestro ex Presidente Federico Udina se habrá reunido para siempre con ellos, y desde allí seguirá velando por su querida Hispania Martyr.

Junta Directiva de Hispania Martyr

 

In memoriam

Don Juan Bassegoda Nonell Vice-Presidente de Regina Martyrum

El niño Juan Bassegoda en julio de 1936 tenía 6 años. Una mañana desde el balcón de su casa de Barcelona, vio los negros penachos de humo del incendio de su vecina parroquia de la Concepción, y echó a correr hacia allá. Al llegar frente al templo lo contempló en llamas y, abriéndose paso, presenció cómo desde la torre lanzaban las campanas a la calle entre el jolgorio y gritos blasfemos de la turba que destrozaba objetos sagrados. Volvió a casa muy asustado y preguntó a su padre qué estaba pasando. Este le persignó y le dijo: “Acuérdate de lo que has visto. El incendio de la iglesia es siempre el comienzo de un nuevo episodio sangriento de la perpetua guerra del demonio contra Dios.”

Así contaba aquel siniestro espectáculo de odio satánico contra la casa de Dios, que nunca había olvidado. Fiel al consejo de su padre, a lo largo de su vida Juan Bassegoda, fue hombre del “sí, si, y no, no, que todo lo demás es del maligno” (Mat. 5,37), y estuvo siempre de parte de Dios y en contra de contubernios con los secuaces de Satanás. Confesaba públicamente: “A mí me bautizaron en Santa María del Mar y soy consecuente con ello.”

Sobrino de Mosén Salvador Nonell, le secundó en la fundación de Hispania Martyr Siglo xx. Recordaba a menudo la extrañeza que el Papa Pio XII expresó al doctor Sanabre con motivo de su visita para preparar el Congreso Eucarístico de 1952: “¿Cómo puede ser que los españoles hayan podido olvidarse de sus mártires, a los que yo cada día me encomiendo?”

Polemista temido en foros y congresos siempre afirmó el carácter martirial de los testigos de Cristo en la persecución religiosa 1934-1939, glorificando su testimonio y confundiendo con datos y fundados argumentos a sus detractores, que por motivos políticos y sectarios silenciaban o calumniaban su memoria.

Juan Bassegoda fue arquitecto de Dios, apasionado por su gloria, continuador de los ideales de su admirado Antonio Gaudí, de cuya obra era máxima autoridad mundial. Como arquitecto diocesano se entregó a la restauración de los templos destruidos y profanados de Santa María del Mar, de las catedrales de Cataluña y de los monasterios de Pedralbes y Poblet. Por ésta su labor fue galardonado por el Beato Juan Pablo II con la Medalla Pro Ecclesia et Pontifice.

Escritor prolífico, en su libro “La Arquitectura profanada” de la colección “Cataluña prisionera” documentó la sistemática obra de destrucción y profanación de todos los templos y ermitas de cada una de las ocho diócesis catalanas durante la revolución.

Juan Bassegoda fue Catedrático numerario de Historia de la Arquitectura de la Universidad Politécnica de Barcelona, Director de la Cátedra Gaudí, Medalla de Oro de Bellas Artes, Presidente de la Academia Catalana de Bellas Artes de Sant Jordi..., pero sobre todo fue amigo de sus amigos, y ayudó a todo el que acudía a él en busca de información o consejo.

Juan Bassegoda falleció el 30 de julio del 2012. La Asociación Amigos de Gaudí, de la que era Presidente, convocó Misa funeral por su alma en la Catedral de Barcelona el 12 de septiembre, oficiada por el Cardenal Arzobispo Mons. Martínez Sistach. Le confiamos a la misericordia de Cristo, a quien el Padre ha entregado el juicio de los hombres, y ante cuyo tribunal, como nos reconocía Juan Bassegoda, confiaba en la divina promesa: “Yo os digo: A todo el que se declare por mí ante los hombres, también el Hijo del hombre se declarará por él ante los ángeles de Dios.” (Lucas 12.8). Estamos seguros de que no habrá sido defraudado y sus amigos los mártires habrán salido gozosos a su encuentro para conducirle ante el trono del Rey de los Mártires.

Junta Directiva de Hispania Martyr

 

El P. Jorge López Teulón, Postulador de la Causa de Canonización de más de 900 mártires de la persecución religiosa de 1936 a 1939 para la Provincia eclesiástica de Toledo y la diócesis de Ávila, ha venido publicando diariamente en su Blog en Religión en Libertad la historia de los mártires que en cada uno de los días del verano y otoño de hace ahora 75 años derramaron su sangre por Cristo. Edibesa ha reunido en un primer volumen tan documentados como edificantes relatos del glorioso testimonio del mártir de cada día a lo largo de los meses de julio a diciembre de 1936. La lectura diaria de la inmolación del mártir en su dies natalis para el Cielo, es muy útil no sólo para mantener la memoria de su sacrificio, sino mayormente para encomendarse a su intercesión ante el Rey de los Mártires.

 

Tras decenios de silencio, en el año 1998 el recién preconizado Obispo de SegorbeCastellón Mons. José Antonio Reig Pla procedió a incoar la causa de Canonización de los Mártires diocesanos, integrando en ella a 214 sacerdotes, religiosos, religiosas y seglares, que presididos por su Obispo Mons. Miguel Serra Sucarrats fueron inmolados en la persecución religiosa de 1936-1939. Su Vicepostulador Mosén José Doménech realizó ímprobo trabajo en fase diocesana que, válidamente concluido en 2001, fue remitido a la Congregación de las Causas de los Santos en Roma y registrado con el núm. 2.229. Por su magnífica labor Hispania Martyr le otorgó el premio al mejor trabajo martirial. Mosén José Doménech acaba de publicar a sus expensas la Vida y Martirio de Miguel Serra, Obispo de Segorbe, que recomendamos vivamente. La obra puede solicitarse directamente a su autor a su domicilio en Calle Pérez Galdós 5. 4.º, 14.ª 12002 Castellón.

 

El Doctor en Historia y profesor universitario Don Martín Ibarra Benlloch, director del archivo del Santuario de Torreciudad, ha publicado un documentado estudio sobre “La persecución religiosa en la diócesis de Barbastro-Monzón,” prologado por su Obispo Mons. Milián, y editado en dos tomos en Zaragoza por la Fundación Santa Teresa de Jesús. En palabras de su autor, el libro recoge “toda la historia de la persecución religiosa en la Diócesis, vista como proceso único, con sus causas, desarrollo y consecuencias, propias de la Revolución. No es una obra hagiográfica, social, ni política, ni sobre la guerra, sino un libro de rigor histórico de la tipología martirial, la vida cristiana, los supervivientes, la memoria de los mártires y el reconocimiento a la Iglesia, realizado con espíritu de admiración y de gratitud hacia nuestros mártires y sin resquemor ni odio hacia los perseguidores.”

 

Al cumplirse el 75.º aniversario del inicio de la persecución religiosa en España, el Padre Guillermo Pons ha publicado “La Pasión de Cristo y el don del martirio,” obra en la que recorre la celebración de los misterios de la Muerte y Resurrección de Cristo en la Semana Santa de aquella primavera del año de 1936 en las distintas diócesis que tres meses después habrían de quedar en zona sometida al frente popular, y advierte cómo dicho tiempo litúrgico fue de gracia y de preparación espiritual para quienes habían sido elegidos para ser configurados con Cristo en su muerte, y como en sus oficios muchos de ellos sentían la premonición de que el Rey de los Mártires les iba preparando para la singular gracia de seguir a Jesucristo en su Pasión mediante el don de martirio que Dios reserva a sus elegidos.



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