Monseñor don Francisco Pardo Artigas, Obispo de Gerona preside la Festividad de los Mártires españoles del Siglo xx en Hispania Martyr

La celebración anual de la festividad de los Mártires Españoles del siglo xx, convocada por la Asociación Hispania Martyr y la Fundación hermana Regina Martyrum, tuvo lugar el pasado 28 de marzo de 2012 con especial relevancia, pues este año se conmemora el 25 aniversario de la beatificación en Roma, el 29 de marzo de 1987, de nuestras primeras mártires, las Beatas carmelitas descalzas del Monasterio de san José de Guadalajara.

Para tan gozosa celebración se invitó al Obispo de Gerona Mons. don Francisco Pardo Artigas, quien presidió la Santa Misa y seguidamente pronunció magistral conferencia sobre los sacerdotes diocesanos mártires de Gerona. El Presidente de Hispania Martyr don Arcadio del Pozo y Pujol de Senillosa presentó al conferenciante, destacando su continuo apoyo a la labor de nuestra Asociación y su ejemplar decisión de proceder a incoar sin más demora la causa diocesana de sus sacerdotes mártires.

Mons. Pardo comenzó su exposición refiriendo como al tomar posesión de su diócesis el 17 de octubre de 2008 se fijó como uno de sus primeros proyectos el de promover la beatificación de los numerosos mártires sacrificados por odio a la fe en tierras gerundenses, convencido de que su recuerdo, glorificación e intercesión en nuestros difíciles tiempos debía ser un precioso bien espiritual para la diócesis.

Reconoció que la tarea propuesta era ardua y urgente. Habían pasado 70 años, y en su transcurso se habían perdido valiosos testimonios, pero, invocando la protección de los mártires, procedió a emprender jurídicamente ex novo la Causa Diocesana de Canonización por martirio de los presuntos mártires gerundenses, muertos en odio a la fe en la persecución religiosa sufrida en su diócesis, que tomaría el nombre de Mosén Pere Arolas y compañeros mártires de Girona, que, a inicios de 2009, encomendó dirigir como postulador al Doctor en Derecho Canónico Mosén Ángel Caldas.

Mons. Pardo recordó las gestiones realizadas por sus antecesores en la Mitra desde el Obispo Cartañá, y cómo la Memoria de los Mártires y su testimonio ha permanecido hasta hoy entre sus familiares y paisanos, y trasmitió a sus oyentes su convicción de que la Providencia, que dirige los destinos de su Iglesia, ha previsto que la glorificación de los fieles testigos de su fe en Jesucristo en Gerona en el siglo xx, tenga lugar en el xxi, cuando otro tipo de persecución amenaza, con no menor eficacia que entonces, la pervivencia de la fe católica heredada de nuestros mayores.

Terminó su exposición confiando en que, si Dios quiere, una vez concluido felizmente el actual proceso jurídico en trámite, llegue el día, que Dios sabe, en que la Iglesia decrete la glorificación de sus ejemplares testigos gerundenses, lo que supondrá para la diócesis una singular gracia de frutos espirituales que superarán nuestras más optimistas previsiones.

La Causa de “Mosén Pere Arolas y compañeros mártires de Girona” expuesta por don Jordi Bohigas, miembro de su Comisión Histórica

Monseñor don Francisco Pardo Artigas.

Tras su brillante conferencia, Mons. Pardo cedió la palabra a don Jordi Bohigas, Doctor en Historia y miembro de la Comisión Histórica de la Causa, quien sintetizó la tarea llevada a cabo por la misma a lo largo de los casi tres años de actuación, en orden a recopilar documentos y pruebas de los hechos martiriales, y de la vida y escritos de los numerosos sacerdotes diocesanos sacrificados durante la persecución nombrándose Tribunal.

La Comisión Histórica, en base a documentación publicada y posteriores complementos, ha estado trabajando sobre una relación inicial de 204 presuntos mártires, de ellos 195 los sacerdotes de la diócesis. Sus nombres, en latín, en 1953 los hizo esculpir Mons. Cartañá en el Santuario de Nuestra Señora del Collell. A estos casi dos centenares de miembros del clero diocesanos, habría que añadir los nombres de 70 religiosos y cuatro religiosas inmoladas también por odio a la fe en aquellos años. Entre éstas cabe destacar el horrendo martirio de las hermanas María del Carmen, Rosa y Magdalena Fradera Ferragut, religiosas misioneras del Corazón de María de Gerona, martirizadas en Lloret el 27 de septiembre de 1936 y ya beatificadas en Roma en 2007. La cifra de seglares sacrificados se eleva hasta los 520, de los cuales es siempre más difícil acreditar que lo fueron por motivos fundamentalmente religiosos, pero se estima que al menos de 77 de ellos cabría así probarlo. Muchos tienen ya causas abiertas por distintas organizaciones católicas, como la Federació de Joves Cristians de Catalunya, entre los cuales figura el padre del Secretario de Hispania Martyr don Pedro Sureda. En la actual causa se han incluido aquellos seglares cuya muerte está directamente relacionada con la de algún sacerdote. Para agilizar las actuaciones, se resolvió priorizar el proceso inicialmente para una cuarta parte de los 204 presuntos mártires de la diócesis, de los que se dispone de importante documentación sobre la ejemplaridad de su vida, testimonios sobre su muerte, y de fama de martirio.

Muertes ejemplares de sacerdotes diocesanos

El Doctor don Jordi Bohigas refirió casos admirables de ejemplos martiriales: el del párroco de Vilarromá, Mosén Miquel Juanola, quien pidió que le llevasen a matar a su propio templo parroquial, siendo asesinado allí en el acto. El de Mosén Luis Besalú adscrito a Santa Coloma de Farners, quien el 11 de agosto de 1936, antes de ser sacado de su casa para ser asesinado con Mosén Esteban Cañellas en la carretera de Caldas de Vidreras, pudo escribir esta nota: “Si mi vida inútil, Dios mío, puede satisfacer o servir a vuestra justicia, tomadla cuando gustéis, vuestra es; pero en cuanto quisisteis que también fuese mía, os la doy desde ahora, ofreciéndome a la muerte por el triunfo de la Religión y bien de la Patria.”

Relató otros martirios crueles como el del párroco de Sadernas Mosén Joan Conill, quien tras recibir golpes y disparos, fue quemado vivo llenándole la boca de gasolina, y dejándolo semi enterrado a merced de los perros. Quizás el más horrible suplicio lo sufrió el párroco de Grions, Mosén Tomás Comas. Encerrado junto con otro eclesiástico, en una capilla que fue incendiada, resistieron ambos el calor y el humo orando arrodillados; trasladado a otro lugar, fue atado a un árbol, desnudado y brutalmente mutilado, quemado vivo y rematado a tiros. A Mosén Bartomeu Solá, capellán de las Carmelitas de Hostalrich, le martirizaron bárbaramente, llegando a sacarle los ojos y a echarlo en un pozo. A Mosén Francesc Cargol, párroco de Sant Pere Pescador, le dispararon varios tiros de revólver y, vivo aún, fue quemado. Otros fueron enterrados vivos...

Refirió por último, la muerte del sacerdote que encabeza la Causa: Mosén Pere Arolas Vergés, párroco-arcipreste de Sant Pere de Figueras, que antes de julio era ya plenamente consciente de su pronto martirio. En los primeros días se escondió en casa de su hermana, pero apresado, fue conducido al castillo de San Fernando, junto con Mosén Agustí Burgas y Mosén Salvador Clota, donde tras una farsa de juicio, el 8 de septiembre Mosén Arolas afrontó cristianamente la muerte, perdonando a los verdugos y animando a sus compañeros de martirio a reunirse de inmediato con Jesucristo, Rey de los mártires, en el Cielo.

El Doctor don Jordi Bohigas concluyó su documentada exposición afirmando que los miembros de la Comisión son conscientes de que los 75 años transcurridos desde los hechos son muchos para poder cumplir con los rigurosos requisitos que la Congregación de los Santos hoy exige de una causa de canonización, pero que lo son igualmente de que nuestros sacerdotes diocesanos inmolados hace tres cuartos de siglo dieron su vida por la fe de sus feligreses, que hoy se halla tan amenazada o más que en su tiempo, y que, encomendándose a ellos privadamente, confían en su auxilio para llevar a buen término la honrosa causa que les ha sido confiada.

En el número dos de Martirion, Boletín informativo de la Causa de los Sacerdotes mártires de Gerona (1936-1939), editado por el Obispado, se incluye esta carta de una lectora devota de los mártires, cuyo texto resume cabalmente el contenido de las conferencias. Traducida del catalán dice así: “Si es cierto que la sangre de los mártires es la buena semilla de cristianos, ojalá pronto nuestra tierra esté llena de vocaciones amantes de Cristo, que como los once sacerdotes mártires de Figueres también quieren luchar por su reino y como ellos sean valientes y decididos, por si un día hay que derramar la sangre.”

Mons. Pardo y don Jordi Bohigas fueron muy felicitados, y tras la conferencia, pasaron a compartir un refrigerio en la contigua sede de Hispania Martyr.

Cronista

Socios y simpatizantes de Hispania Martyr escuchan atentos las palabras de Mons. Pardo.

El monumento al Beato mártir Anselmo Polanco indemne y resplandeciente tras el paso del fuego

Francisco de A. Picas

El pasado mes de julio quedamos sobrecogidos por las dantes- cas imágenes del gran incendio iniciado en Francia, al norte de La Junquera. Empujado por la fuerza apocalíptica de una tramontana frenética, el fuego se extendió por diferentes pueblos del Ampurdán, causando quema de bosques, perjuicios urbanos, pérdida de rebaños y el más doloroso, la muerte de cuatro personas.

Las impetuosas llamas alcanzaron el término del pueblo de Pont de Molins, en uno de cuyos bosques se alza el Monumento al Beato Anselmo Polanco, obispo de Teruel y su Vicario General Mosén Felipe Ripoll, asesinados el 7 de febrero de 1939 por las tropas de Enrique Lister. Fueron las últimas víctimas de la persecución religiosa. Juan Pablo II los beatificó el 1995.

En memoria de aquellos mártires, en 1940, se levantó en el lugar donde fueron asesinados un Monumento de piedra maciza y severa. Los ampurdaneses le tenemos gran devoción.

Gente sectaria ha intentado inútilmente derrocarlo en varias ocasiones, y lo han embrutecido con pintadas blasfemas. Los devotos de los mártires lo restauramos cada año.

El fuego ha destruido toda la arboleda del entorno del Monumento: cipreses, pinares y alcornoques. Altas llamas le circundaron como ofrenda divina, pero el Monumento quedó indemne, más resplandeciente si cabe, alzándose triunfante, puro como un serafín. La ceniza del boscaje le sirve de alfombra a sus pies. “Stat Crux dum volvitur orbis” (la Cruz permanece firme en pie, mientras se tambalea el mundo). Ni el olvido de tantos, ni las ofensas, ni tampoco el fuego, han podido destruir el recuerdo del testimonio de los dos mártires de Cristo, cuya memoria celebrará piadosamente la Iglesia hasta el fin de los siglos.

Francisco de A. Picas

Presidente Honorario de Regina Martyrum 



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