ORACIÓN AL BEATO ANSELMO POLANCO, OBISPO DE TERUEL (1935-1939) – MONUMENTO EN PONT DE MOLINS Peregrinación 19 de mayo de 2012 (traducción del original catalán)
Amigos:
He aquí un monumento que merece todo nuestro respeto. Nos recuerda a dos mártires de la Fe, nacidos lejos de Cataluña y que el odio marxista asesinó en estas tierras catalanas. Fray Anselmo Polanco, obispo de Teruel y mosén Felipe Ripoll, Vicario General. Roma les ha beatificado. Como esperamos que beatificará a los 198 sacerdotes de la diócesis de Gerona que fueron inmolados por su fe en Dios y en la Iglesia durante la persecución religiosa de 1936 a 1939.
El beato Anselmo Polanco Fontecha era hijo de una familia campesina muy humilde de la provincia de Palencia. Fue consagrado obispo de Teruel en Agosto de 1935, donde ejerció una gran labor social en favor de los pobres, la educación de los niños y ayuda a los enfermos
Durante la guerra civil el obispo Polanco no quiso abandonar Teruel a pesar del peligro. Con muchas familias se refugió en los bajos de la Catedral para protegerse de las bombas. Cuando las tropas republicanas entraron en Teruel, en enero de 1938, no ocultó su condición de obispo. Fue detenido, insultado y le fue arrancada brutalmente una cruz que llevaba colgada al cuello. No llevaba armas. Con algunas familias lo llevaron preso a un penal de Valencia.

Lo trasladaron luego prisionero a Barcelona y finalmente, en enero de 1939, en la retirada del ejército rojo, lo desplazaron hasta la frontera ampurdanesa. Fue asesinado sin juicio ni piedad. También asesinaron a su Vicario General, mosén Felipe Ripoll que le siguió en el cautiverio e intentaron quemar sus cuerpos. Los asesinos pasaron a Francia.
Finalizada la guerra, los diocesanos de Teruel vinieron al Ampurdán, a Pont de Molins, a recoger los despojos. Enterraron al obispo Polanco en la catedral y erigieron un monumento en la plaza de la ciudad.

Nuestro monumento de Pont de Molins merece la gran devoción de los católicos ampurdaneses. Son dignas de ser besadas estas piedras impregnadas con la sangre del obispo Polanco y su Vicario General, mártires de la Fe.
Más historia. Las tropas de Líster. Antes de pasar la frontera, asesinaron también en este mismo bosque, llamado barranco de Can Tretze, a 42 prisioneros de guerra, entre soldados y oficiales, haciendo caso omiso de las leyes internacionales que prohiben torturar o fusilar a los prisioneros de guerra. En el monumento los recordamos también y les rendimos homenaje con todo respeto.
Centenares de ampurdaneses, barceloneses, aragoneses, hermanos de Teruel y de Zaragoza han visitado este monumento. Lo construyeron los soldados del Regimiento de Ingenieros como lo indica una placa recordatorio.
Han pasado más de setenta años y el mundo ha dado un giro político siniestro. Bajo una sesgada transición política, se ha borrado el nombre de Dios de la Constitución. Se ha borrado también su nombre de las escuelas, se ha intentado borrarlo de las familias y del corazón de la juventud. Se han vaciado las iglesias. Muchos de nuestros niños no saben el padre nuestro ni se saben persignar. Muchos hombres no creen ya en el creador del cielo y de la tierra ni en la gloria eterna prometida por Jesucristo. La política tergiversa la verdad histórica. El mundo mercantil y económico está corrompido.
Con la liberación de 1939 se nos devolvió a los catalanes la libertad religiosa. Se abrieron de nuevo las iglesias y las escuelas usurpadas después de tres años de persecución religiosa.
Años después las fábricas trabajaban a pleno ritmo, las industrias florecían, no había obreros en paro.
Actualmente, tras cuarenta años de gobierno de los políticos que han dado la espalda a Dios, hay seis millones de parados en España, más de la mitad de la juventud no encuentra trabajo, las fábricas cierran por falta de facturación, la banca se tambalea y muchas familias están en la miseria.
Sin embargo, gracias a Dios, miles de católicos no perdemos la esperanza. Estamos unidos deseando que Cristo vuelva a España. Bajo el monumento de los dos mártires a los que hoy homenajeamos y del manto de María, La Virgen de la Salud de Terrades, cercana al monumento, esperamos que Cataluña vuelva a ser cristiana. Esperamos que reine la caridad y el amor entre los hombres, que reviva la normalidad económica y que nuestra tierra vuelva a ser rica y plena. Creemos que encontraremos el camino que nos lleve a la justicia, a la prosperidad y a la caridad. Pidamos al beato obispo Polanco que la paz y la concordia ciudadana vuelvan a nuestra patria de la mano del Reino de Cristo.
Francesc de A. Picas. Presidente Honorario de Hispania Martyr

