En el 73º Aniversario del martirio del Obispo de Teruel el Beato Anselmo Polanco en Pontdemolins (Gerona)

Grupo de asistentes ante el monumento restaurado
El pasado 19 de Mayo de 2012 tuvo lugar el tradicional encuentro anual convocado por Hispania Martyr, en recuerdo y homenaje a los Beatos Anselmo Polanco, Obispo de Teruel, y su Vicario General Felipe Ripoll, sacrificados en Pontdemolins junto a otros 40 prisioneros el 7 de febrero de 1939, por el comandante comunista Pedro Díaz, bajo las órdenes de Enrique Líster, en su retirada hacia Francia,

Cuadro del Beato Polanco en la Parroquia de Pontdemolins
Como en años anteriores, hubo que limpiar y restaurar la cruz y el altar del monumento erigido en su recuerdo en 1940, profanado y pintarrajeado con insignias y textos blasfemos e injuriosos. Sobre el ara del altar habían escrito: “Pedro Díaz, presente”.
Este Pedro Díaz fue el “heroico” oficial de las tropas de Líster que el 7 de febrero de 1939, sacó de una casa del pueblo de Pontdemolins donde se hallaban presos, al Obispo de Teruel y a su Vicario General, junto a cuarenta prisioneros de guerra tomados en Teruel y encarcelados un año en Barcelona, que a la llegada del ejército nacional, fueron obligados a retirarse hacia Francia en agotadoras marchas hasta el pie del Pirineo nevado. Ante la desbandada de sus guardianes viendo ya la frontera, el comandante Pedro Díaz procedió a asesinarlos. Obligó a los presos atados a subir a la caja de un camión, y en tres viajes los llevó al barranco de Can Tretze en medio de un bosque, a unos tres kilómetros del pueblo, donde fue ametrallando sucesivamente a cada grupo, dándoles luego el tiro de gracia a todos sus integrantes. Luego roció los cadáveres con gasolina y les prendió fuego para tratar de impedir su identificación, huyendo con sus hombres a cruzar la frontera francesa, distante tan sólo una decena de kilómetros.
En el cruce de la carreta a Biure, donde se bajó del camión a los presos, obligándoles a internarse en el bosque, se inició el rezo del Rosario comentando en cada misterio momentos de su viacrucis. Al llegar al lugar del sacrificio se rezó un responso y se cantó el Credo en catalán. Pronunciaron luego sentidos parlamentos de recuerdo y homenaje al beato Obispo Polanco, entre otros, Don Arcadio del Pozo, presidente de Hispania Martyr y su Presidente Honorario Don Francisco de Asís Picas.
Seguidamente los asistentes se trasladaron al cercano Santuario de de Nuestra Señora de la Salud, Patrona del Ampurdán, donde ofició la Santa Misa Mossèn Miquel Casteis Barti, Rector de la Parroquia de Terrades, ejemplar sacerdote de 88 años, sobrino de Dolors Barti, mártir de la fe en Figueras en 1936.
En su homilía dijo: “Hoy nos hemos reunido en este Santuario de la Virgen miembros de Hispania Martyr y simpatizantes, para celebrar la Eucaristía anual de homenaje e invocación al Beato Anselmo Polanco, Obispo mártir de Teruel, bajo la bendición de nuestro Sr. Obispo de Gerona.

Imagen de la Mare de Deu de la Salut de Terrades
La Providencia obsequió al Ampurdán con la sangre martirial del Obispo Anselmo Polanco y su Vicario General. Hoy, a los pies de la Virgen María de la Salud de Terrades rogamos a los beatos de las tierras hermanas de Teruel, que nos ayuden a elevar también a los altares a los sacerdotes y seglares de Gerona mártires de la fe, como deseamos tantos cristianos de esta tierra, para que nos sirvan de ejemplo e intercedan por nosotros ante el Señor en estos nuestros difíciles tiempos.”
Terminada la Santa Misa, y tras venerar la imagen de Nuestra Señora de la Salud, los asistentes convivieron en fraternal almuerzo en la hospedería del Santuario.

ORACIÓN AL BEATO ANSELMO POLANCO, OBISPO DE TERUEL (1935-1939) – MONUMENTO EN PONT DE MOLINS Peregrinación 19 de mayo de 2012 (traducción del original catalán)
Amigos:
He aquí un monumento que merece todo nuestro respeto. Nos recuerda a dos mártires de la Fe, nacidos lejos de Cataluña y que el odio marxista asesinó en estas tierras catalanas. Fray Anselmo Polanco, obispo de Teruel y mosén Felipe Ripoll, Vicario General. Roma les ha beatificado. Como esperamos que beatificará a los 198 sacerdotes de la diócesis de Gerona que fueron inmolados por su fe en Dios y en la Iglesia durante la persecución religiosa de 1936 a 1939.
El beato Anselmo Polanco Fontecha era hijo de una familia campesina muy humilde de la provincia de Palencia. Fue consagrado obispo de Teruel en Agosto de 1935, donde ejerció una gran labor social en favor de los pobres, la educación de los niños y ayuda a los enfermos
Durante la guerra civil el obispo Polanco no quiso abandonar Teruel a pesar del peligro. Con muchas familias se refugió en los bajos de la Catedral para protegerse de las bombas. Cuando las tropas republicanas entraron en Teruel, en enero de 1938, no ocultó su condición de obispo. Fue detenido, insultado y le fue arrancada brutalmente una cruz que llevaba colgada al cuello. No llevaba armas. Con algunas familias lo llevaron preso a un penal de Valencia.

Lo trasladaron luego prisionero a Barcelona y finalmente, en enero de 1939, en la retirada del ejército rojo, lo desplazaron hasta la frontera ampurdanesa. Fue asesinado sin juicio ni piedad. También asesinaron a su Vicario General, mosén Felipe Ripoll que le siguió en el cautiverio e intentaron quemar sus cuerpos. Los asesinos pasaron a Francia.
Finalizada la guerra, los diocesanos de Teruel vinieron al Ampurdán, a Pont de Molins, a recoger los despojos. Enterraron al obispo Polanco en la catedral y erigieron un monumento en la plaza de la ciudad.
Nuestro monumento de Pont de Molins merece la gran devoción de los católicos ampurdaneses. Son dignas de ser besadas estas piedras impregnadas con la sangre del obispo Polanco y su Vicario General, mártires de la Fe.
Más historia. Las tropas de Líster. Antes de pasar la frontera, asesinaron también en este mismo bosque, llamado barranco de Can Tretze, a 42 prisioneros de guerra, entre soldados y oficiales, haciendo caso omiso de las leyes internacionales que prohiben torturar o fusilar a los prisioneros de guerra. En el monumento los recordamos también y les rendimos homenaje con todo respeto.
Centenares de ampurdaneses, barceloneses, aragoneses, hermanos de Teruel y de Zaragoza han visitado este monumento. Lo construyeron los soldados del Regimiento de Ingenieros como lo indica una placa recordatorio.
Han pasado más de setenta años y el mundo ha dado un giro político siniestro. Bajo una sesgada transición política, se ha borrado el nombre de Dios de la Constitución. Se ha borrado también su nombre de las escuelas, se ha intentado borrarlo de las familias y del corazón de la juventud. Se han vaciado las iglesias. Muchos de nuestros niños no saben el padre nuestro ni se saben persignar. Muchos hombres no creen ya en el creador del cielo y de la tierra ni en la gloria eterna prometida por Jesucristo. La política tergiversa la verdad histórica. El mundo mercantil y económico está corrompido.
Con la liberación de 1939 se nos devolvió a los catalanes la libertad religiosa. Se abrieron de nuevo las iglesias y las escuelas usurpadas después de tres años de persecución religiosa.
Años después las fábricas trabajaban a pleno ritmo, las industrias florecían, no había obreros en paro.
Actualmente, tras cuarenta años de gobierno de los políticos que han dado la espalda a Dios, hay seis millones de parados en España, más de la mitad de la juventud no encuentra trabajo, las fábricas cierran por falta de facturación, la banca se tambalea y muchas familias están en la miseria.
Sin embargo, gracias a Dios, miles de católicos no perdemos la esperanza. Estamos unidos deseando que Cristo vuelva a España. Bajo el monumento de los dos mártires a los que hoy homenajeamos y del manto de María, La Virgen de la Salud de Terrades, cercana al monumento, esperamos que Cataluña vuelva a ser cristiana. Esperamos que reine la caridad y el amor entre los hombres, que reviva la normalidad económica y que nuestra tierra vuelva a ser rica y plena. Creemos que encontraremos el camino que nos lleve a la justicia, a la prosperidad y a la caridad. Pidamos al beato obispo Polanco que la paz y la concordia ciudadana vuelvan a nuestra patria de la mano del Reino de Cristo.
Francesc de A. Picas. Presidente Honorario de Hispania Martyr

