Dios bendice a los pueblos mediante los mártires

martes, 8 de octubre de 2013

De izquierda a derecha, Mons. Huix, Mons Borrás y Mons. Basulto

El próximo domingo se celebrará en Tarragona una extraordinaria fiesta martirial: 522 mártires de la Fe serán beatificados con la bendición del Papa Francisco. Obispos, sacerdotes, religiosos, padres de familia y jóvenes, víctimas de la persecución religiosa de los años treinta. Asesinados y mártires por su fidelidad a Dios y a la Iglesia. Aquí fue clara la consigna de la revolución anarco-marxista: destruir a sangre y fuego la fe de los catalanes.

De los tres obispos que van a ser beatificados, dos de ellos son catalanes. El tercero, el obispo de Jaén Don Manuel Basulto. Los catalanes son el Dr. Salvi Huix Miralpeix, obispo de Lérida, y el Dr. Manuel Borrás Ferré, obispo auxiliar de Tarragona. El obispo Huix era natural de Santa Margarida de Vellors, cerca de Sant Hilari Sacalm. El comité de Lérida lo detuvo y lo llevó preso sobre un camión, junto con otros leridanos. Antes de ser fusilado el obispo perdonó y bendijo a los milicianos que tenían el arma en las manos. Llenos de odio, le dispararon a la mano derecha. Entonces el obispo los continuó bendiciendo con la izquierda. Amor y perdón frente al odio.

El obispo Manuel Borrás era natural de La Canonja (Tarragona). El comité de L´Espluga de Francolí lo detuvo en Poblet y lo llevó preso hasta Montblanc. El 12 de agosto lo trasladaron a Coll d´Illa donde fue asesinado y su cuerpo quemado.

En la Capilla del Santísimo de la Catedral de Tarragona hay un sarcófago vacío por si alguna vez se encuentra el cuerpo del obispo Borrás. Está colocado al lado de los restos del Cardenal Vidal y Barraquer, arzobispo de Tarragona, fallecido en Suiza el 13 de septiembre de 1943.

12 obispos y un Administración Apostólico

Doce obispos españoles y un administrador apostólico ofrecieron la vida por Cristo en aquella cruenta persecución religiosa. Murieron perdonando a sus verdugos y rezando por su salvación, como Cristo en la Cruz.

Con estos tres, junto con los otros seis ya beatificados (los de Barbastro, Almería, Teruel, Guadix, Cuenca y Ciudad Real), Roma habrá beatificado ya nueve prelados mártires españoles. Quedan pendientes en la Congregación Romana, las causas de los siervos de Dios Manuel Irurita, obispo de Barcelona y Miquel Serra, olotense, obispo de Segorbe. Las causas de Mons. Eustaquio Nieto, obispo de Sigüenza, y de Mons. Juan de Dios Ponce, administrador apostólico de Orihuela se encuentran ambas en fase diocesana. Que un tercio de los obispos inmolados lo fueran en Cataluña es una vergüenza. Pidamos perdón. Pero al mismo tiempo un honor y una gloria.

Don Juan Bta. Luis Pérez

Don Juan Bautista Luis Pérez, obispo de Oviedo, fue el protomártir. En la revolución de octubre del 34 se encontraba enfermo en Pola de Gordón. Al informarle, el día 6 de octubre, del asesinato de 34 eclesiásticos de la diócesis, perdió el habla y murió en Madrid al mes justo, el 6 de noviembre de 1934.

Aquella misma noche del 6 de octubre, en Cataluña asesinaron al párroco de Navás, mosén Josep Morta. En aquel atardecer junto a la iglesia de Navás, incendiaron los templos de Vilafranca del Penedés, Vilanova, Castellví de la Marca, Sant Jaume del Domenys y lo intentaron con Santa María de Mataró. Una noche de luto. Eran los colaboradores de Companys que aquella misma noche se rebelaba en Barcelona.

Son muchos los caminos del Altísimo para hacernos llegar al Padre. Uno de los más valorados por la Iglesia es el martirio por la Fe. Fueron también muchos los seglares que fueron martirizados y que tienen pendiente su causa de beatificación.

Dr. Mullerat y esposa

Uno de ellos fue Mariano Mullerat Soldevila, médico de Arbeca, de una gran caridad, padre modélico de familia, un gran cristiano y apóstol de la Federación de Jóvenes Cristianos de Cataluña (FJC). Fue detenido en su mismo pueblo. El 13 de agosto del 36, junto con otros cinco arbequinenses, el comité rojo los hizo subir a un camión camino del martirio. Inesperadamente una madre de familia con grandes gritos y lloros se acercó al camión y pidió a los del comité que diese libertad al doctor Mullerat para visitar a un hijo suyo que estaba gravemente enfermo. El comité creyó que era una estratagema y la sacó con malas maneras de allí. Entonces el doctor Mullerat, que conocía aquella familia, con una gran serenidad, desde el camión, se dirigió a aquella madre angustiada y le dijo: “No llores. Tu hijo no morirá”. Se sacó una libreta y escribió una receta. “Dale este medicamento a tu hijo –dijo el médico- y reza, que Dios te ayudará.”

Pasadas una horas, mientras el doctor Mullerat y sus paisanos de Arbeca eran asesinados y sus restos quemados, en un hogar humilde, un jovencito recobraba la salud y era testigo de que Dios bendice a los pueblos mediante los mártires de la Fe. Este domingo Cataluña y toda España recordarán a sus mártires de la Fe con dolor y esperanza.

Francesc A. Picas

http://www.hispaniamartyr.org/Picas/Pagina_Picas.htm

 



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