HOMILIA DE MN. ANTONIO GÓMEZ MIR, CONSILIARIO DE HISPANIA MATYR Y RECTOR DE SANT JORDI DE BARCELONA en la celebración de la Santa Misa en la Santa Iglesia Catedral de Barcelona con motivo de los 81 AÑOS DEL MARTIRIO DE DON MANUEL IRURITA, OBISPO DE BARCEL
Cuando hablamos de mártires, pensamos en los de las primeras persecuciones. En aquella época los hubo abundantes en nuestra tierra: Fructuoso, Augurio y Eulogio en Tarragona, Félix Africano en Gerona, Severo en Barcelona…Pero lo cierto es que en el siglo XX en nuestra ciudad, y en Cataluña y España los cristianos volvieron a ser mártires.
Con la última ceremonia hay ya en España casi 2000 beatificados durante este periodo. Los hay de toda condición: obispos, sacerdotes, religiosos, monjas, seminaristas y numerosos laicos comprometidos.
Hubo un intento de acabar con todo lo relacionado con la Iglesia. En algunos sitios casi lo consiguieron.
De este modo, en España se asesinó a 4.184 sacerdotes, 2.365 frailes y religiosos, 283 monjas y más de 3.000 seglares. En total, unos 10.000 muertos por el delito de ser católicos y no renegar de ello.
Los prelados que dieron la sangre por Jesucristo son: Eustaquio Nieto (Sigüenza); Salvio Huix (Lérida); Cruz Laplana (Cuenca); Diego Miguel Serra Sucarrats (Segorbe); Florentino Asensio (Barbastro); Manuel Basulto (Jaén); Manuel Borràs (auxiliar de Tarragona); Narciso de Esténaga (Ciudad Real); Manuel Medina(Guadix); Diego Ventaja (Almería); Manuel Irurita(Barcelona); y Anselmo Polanco (Teruel).
El historiador Vicente Cárcel Ortí revela el número de sacerdotes asesinatos por diócesis:
- Lérida: 270 clérigos asesinados, un 65% del total.
- Tortosa: 316 asesinados, un 62% del clero.
- Vic: 177 asesinados, 27% del clero.
- Barcelona: 279 asesinados, 22% del total.
Sólo me refiero a las diócesis más cercanas
Auténticas obras de arte y de documentos fueron quemadas y destruidas. Tallas, imágenes e iglesias de incalculable valor desaparecieron.
Hasta 20.000 iglesias fueron destruidas.
De los datos generales, vayamos al hecho cercano. Era 21- julio 1936, hace ochenta y un años en la ciudad de Barcelona.
Antoni Tort, padre de familia, caminando por las calles cercanas al Obispado se encuentra providencialmente con la ocasión de refugiar en su domicilio al Señor Obispo que ha huido del Palacio Episcopal junto con su secretario el Rev. Marcos Goñi. Las calles son peligrosas: los milicianos queman iglesias, detienen y matan sin escrúpulos. No lo duda ni por un momento. Ya ha recogido a cuatro monjas Carmelitas de la Caridad. Así, desde el 21 de julio hasta el 1 de diciembre, en el taller del joyero se “lleva una vida claustral, por el ambiente de piedad que se respira”.
El día 1 de Diciembre .en el domicilio de los Tort se presenta un grupo de doce milicianos de la Patrulla de Control nº 11 del Pueblo Nuevo para hacer un registro. No es casual, pues el nombre de Antoni Tort y el de su hija Mercedes aparecía en una lista de una peregrinación a Montserrat.
Así pues, allí descubren al Doctor Irurita, que se confesó sacerdote, a su familiar Marcos Goñi, y a las cuatro monjas. Detenidos todos ellos, son llevados aquella tarde a la sede de la patrulla que estaba en el número 166 de la calle de Pere IV (antiguo “Ateneu Colon”) y, desde allí, a la “Checa” de Sant Elías, cerca de la calle de Balmes.
Una de las religiosas detenidas junto a él cuenta que en uno de los interrogatorios que hicieron al Prelado al día siguiente, le preguntaron si durante los meses de clandestinidad había celebrado la Eucaristía; pregunta a la que respondió con firmeza: “No he dejado de celebrarla ningún día y, si me dejan, lo haré ahora mismo, pues, el mundo se sostiene por el sacrifico de la Santa Misa”. La misma religiosa recuerda que, al ser cacheado, le encontraron un rosario, y mientras se lo quitaban de malos modos, el doctor Irurita, con tono suplicante, les dijo: “Por favor devolvedme el rosario, pues sin él no puedo vivir”.
Aquel 3 de diciembre de 1936, es primer viernes de mes. No duró ni cuarenta y ocho horas el cautiverio del Dr. Irurita, pues la medianoche del 3 al 4 de diciembre fue llevado a Montcada i Reixach, en cuyo cementerio se le fusiló junto a su secretario, y a los hermanos Antoni y Francesc Tort que le habían dado cobijo en su casa. Según testigos, el Dr. Irurita pronunció antes de morir estas palabras: “Os bendigo a todos y bendigo también a las balas que me ocasionarán la muerte, ya que serán las llaves que me abrirán las puertas del Cielo”.
El posterior hallazgo de sus restos tras la guerra y el reconocimiento de la vestimenta que llevaba al ser detenido por parte de miembros de la familia Tort disiparon las dudas. El testimonio de otro preso que fue de la misma partida de doce condenados entre los que se hallaba el obispo, a quien había reconocido al partir para Montcada, confirmó lo declarado por los Tort. El cadáver fue llevado a la catedral, donde se le enterró en la capilla del Santo Cristo de Lepanto.
Ante las dudas sembradas por gente ignorante o bien malintencionada respecto a los restos que descansan en la Catedral, hace unos años, el Prof. Echevarría, el perito más cualificado en ADN mitocondrial efectuó las pruebas a los restos del sepulcro del Sr. Obispo cotejándolos con los de sus hermanas difuntas. Resultado 99,9% de coincidencia. No hay duda ya, ni para pusilánimes ni para mentirosos. Para el pueblo cristiano fiel nunca la hubo.
Nuestros mártires fueron asesinados por "odio a la fe". En estos seis años (1934-39) se produjeron más mártires en España que en los 19 siglos anteriores.

