CELEBRACIÓN EN BARCELONA DE LA FESTIVIDAD DE LOS MÁRTIRES DE LA PERSECUCIÓN RELIGIOSA EN ESPAÑA EN LOS AÑOS 1934 A 1939
6 de noviembre de 2017
En la capilla de la Adoración Nocturna Femenina de Barcelona tuvo lugar el pasado 6 de noviembre la celebración de la Festividad de los Mártires Españoles de la persecución religiosa de los años 1934 a 1939. Concelebraron la Santa Misa el dominico Padre Vicente Igual, y los Rvdos. sacerdotes Antonio Gómez, Carlos Mas de Xaxars, Ramón Batlle, Felipe Simón, Salvador Rego y José Mª. Montiu de Nuix, asistiendo fieles devotos de los mártires.
Pronunció la homilía Mosén Antonio Gómez Mir, Consiliario de Hispania Martyr, presentando la creciente actualidad del carisma martirial en los convulsos tiempos en que vivimos, en que se promueve la misma pretensión de descristianizar España emprendida hace 81 años, aunque por distintos medios, si no tan violentos y crueles, más sibilinos y eficaces.

Mosén Gómez Mir en su homilía
Destacó el hecho de que la Iglesia en este año Jubilar del centenario de las Apariciones de Nuestra Señora en Fátima y de su esperanzadora promesa de que “Mi Corazón Inmaculado triunfará”, haya elevado a los altares nada menos que doscientos noventa y cinco nuevos mártires españoles en cinco beatificaciones: 4 Benedictinos de Silos, 115 mártires de Almería, 7 misioneros del Corazón de Jesús de Canet de Mar, 109 Misioneros Hijos del Inmaculado Corazón de María, y 60 mártires de la Congregación de la Misión que serán beatificados el 11 de noviembre en Madrid, manifestando que esta multitudinaria glorificación de nuestros mártires es signo de esperanza, y su intercesión es el medio que la Providencia nos propone para los difíciles tiempos que se avizoran.
Concluida la Santa Misa, el Presidente de Hispania Martyr Don Arcadio del Pozo y Pujol de Senillosa, procedió a presentar al conferenciante el Rvdo. Doctor D. José Mª Montiu de Nuix, Canónigo, Secretario y Archivero del Capítulo Catedral de la diócesis de Solsona, que iba a disertar sobre los “109 nuevos beatos mártires claretianos”

Don Arcadio del Pozo presentando a Mosén Montiu de Nuix
Destacó la personalidad del conferenciante como Delegado, Presidente del Tribunal y Notario para la causa de los Mártires de la diócesis de Solsona, y actualmente Postulador General Diocesano de la Causa de Mn. Gil Castells Rovira y 45 compañeros mártires de dicha diócesis, y Director diocesano del Apostolado de la Oración.
El conferenciante comenzó su disertación señalando como la Congregación claretiana sufrió el mayor número de víctimas en la persecución religiosa en España de los años treinta, y cómo tras la beatificación celebrada en Barcelona el pasado 21 de Octubre en que fueron elevados a los altares otros 109 claretianos, cuenta ya con 183 beatos mártires de dicha persecución.

El Dr. D. José Mª Montiu de Nuix en su disertación
Recordó que Mateo Casals, Teófilo Casajús, Fernando Saperas y sus 106 compañeros mártires procedían de las comunidades claretianas de Cervera, Solsona, Lérida, Sallent, Vich, Sabadell, Barcelona, Valencia y Castro Urdiales, pasando seguidamente a exponer una breve síntesis del martirio de cada una de estas comunidades.
Comunidad martirial de Cervera
Dijo que es Cervera la ciudad del Santísimo Misterio de la Cruz del Señor, ciudad de la Inmaculada y ciudad mártir de la diócesis de Solsona, y que más de un centenar de beatos mártires claretianos están conexos con Cervera, que en 1936 contaba sólo con 6.000 habitantes.

El auditorio sigue atento las palabras del Dr. Montiu
Expuso el conferenciante como la Universidad de Cervera por aquel entonces era teologado del Seminario Mayor de los claretianos de Cataluña, con 30 sacerdotes, 51 seminaristas gos, 35 hermanos misioneros y 38 postulantes, e incluía a los claretianos de Mas Claret, y que con sus 67 víctimas, de las que 57 han sido beatificadas, fue la comunidad claretiana más martirial.
Fue exponiendo como el 21 de Julio de 1936 milicianos armados obligaron a los claretianos a abandonar la Universidad y los introdujeron en autocares para llevarlos hacia Solsona, permitiendo que 21 claretianos, ancianos o enfermos, fueran acogidos en el Hospital de Cervera, quedando a su cuidado el Padre Buxó, médico, y los Padres Girón, superior de la comunidad, y Sitjes, encargado de los enfermos. El viaje a Solsona terminó en San Ramón, localidad donde los 38 niños postulantes salvarán sus vidas al ser acogidos por familias cristianas. Los demás claretianos irán andando hasta la finca de Mas Claret, y al llegar jurarán todos ser fieles a Cristo hasta la muerte. El 24 de julio el Comité de Cervera se incautaba de ella, enviaba a los 12 seminaristas extranjeros a sus consulados salvando así sus vidas, y dejaba en Mas Claret sólo a 11 claretianos para trabajar en la finca.
Los 15 Beatos mártires del grupo del Padre Manuel Jové
Seguimos la exposición de Mn. Montiu: de Mas Claret partirán dos grupos: el grupo de Bellvís, de los padres Pastor, Mir y 5 estudiantes, que tras muchas peripecias, se salvarán, y el grupo de Lérida, o del P. Jové, que constaba de 15 miembros que serán mártires: El Padre Manuel Jové y 14 seminaristas: O. Agorreta; A. Amalrich; J. Amargant; P. Caball; J. Casademont; T. Casajús; A. Cerdá; A. Costa; J. Elcano; L. Hortós; S. López; M. Oscóz; L. Plana y V. Vázquez.
El 24 de Julio este grupo se encaminó hacia Vallbona de les Monges, pueblo natal del padre Jové, que se adelantó para sacar los necesarios pases. Mientras los tramitaba supo que habían detenido a los seminaristas. Tuvo la posibilidad de huir, pero decide entregarse: donde mueran ellos, moriré yo, quedando presos todos. El Comité de Ciutadilla se los ofreció al de Lérida, que respondió: guardadlos que vamos a por ellos.

Beato Manuel Jové
Llegaron a medianoche del día 25, y tras haber bebido, decidieron divertirse con los claretianos presos. Descubrieron que un religioso debajo de la camisa llevaba un crucifijo, y le dijeron: ¿qué es esto? Mi Dios y mi Señor. ¡tíralo al suelo! ¡No lo hago! Se lo tiran al suelo y le dicen: ¡Písalo! ¡Eso jamás! Prefiero morir. Pues, ¡te lo tendrás que tragar!, y de un terrible puñetazo se lo hunden en la boca, rompiéndole los tejidos bucales.
Al día siguiente, 26 de Julio, se los llevaron a Lérida, pero llegados al puente del Segre los detuvo un control de patrulleros que dispuso fusilarlos allí mismo en el cementerio. El padre Jové les dice a los estudiantes: Nos matarán. Pero moriremos por Dios ¡Viva Cristo Rey! Los verdugos les ofrecen la libertad si reniegan de la religión. Pero los religiosos responden que no renuncian, que prefieren morir. El Padre, puesto en fila el primero, dijo: “¡Yo muero por Dios!”. Luego los milicianos preguntaban a cada uno de los 14 jóvenes seminaristas: ¿Y tú también mueres por Dios? Todos respondieron: ¡También yo muero por Dios! Tras la voz de “¡carguen! los mártires respondieron con el grito de: ¡Viva Cristo Rey!
Mártires solitarios

Beato Emilio Bover
Expuso también el martirio de 13 beatos que murieron solos: J.M. Alsina; E. Bover; A. Casany; E. Cortadellas; J. Girón; A. Perich; J. Pinyol; J. Prats; R. Rius; R Roca; F. Saperas; P. Sitjes; R. Tamarit. Los jóvenes 4 Pinyol y Tamarit, ante los fusiles, elevaron la voz: ¡Jesús, José y María, os doy el corazón y el alma mía! y murieron gritando: ¡Viva Cristo Rey!
El Padre Sitges durante su martirio llevaba su rosario y su crucifijo. El Padre Bover dijo a sus verdugos: Os perdono de corazón por amor a Dios, y pidió besar la mano de su asesino. El Padre Cortadellas morirá exclamando: ¡Oh dulce Corazón de María, sed la salvación mía!
El Beato Fernando Saperas Aluja
El Hermano Fernando Saperas era detenido en agosto por los del Comité en la Rabassa. Lo meten en un coche y le hablan de modo obsceno de mujeres, y protesta: Eso no, soy religioso y nunca… Matadme si queréis, pero no me habléis de estas cosas. Paran el coche, lo desnudan y le hacen obscenidades. Protesta: Matadme si queréis. Pero no me hagáis esto. Le llevan a unas prostitutas, y le dicen que si va a ellas, le perdonarán la vida. Responde: me matáis si queréis, pero no haré nada de eso.

Reliquia del Beato Fernando Saperas
Lo llevan a varios prostíbulos, y exclama: ¡Virgen soy y virgen moriré! No os canséis. Lo que profeso no me permite hacer estas cosas, y no las haré. ¡Eso nunca! El 13 de agosto lo fusilaban en la puerta del cementerio de Tàrrega. Está enterrado en su templo parroquial.
Los mártires del Hospital
En el Hospital de Cervera se hallaban los padres J. Buxó, L. Jové, H. Matute y J. Serrano; los hermanos F. Canals, B. Reixach, J. Ros y M. Rovira; y los estudiantes J. M. Ausellé, E. Bueria, J. Locán y Manuel Solé, casi todos ellos enfermos o ancianos. Durante algún tiempo les acompañarán los Padres Sitges y Girón. Los catorce devendrán mártires. Practicaban allí vida religiosa regular, celebrando diariamente la Santa Misa, a la que asistían las religiosas cordimarianas del Hospital. Conservaban el Santísimo, al que acompañaban por turno. A principios de septiembre tuvieron que abandonar el Hospital los Padre Girón y Sitjes, quedándose allí los otros doce.
A media noche del 17 al 18 de Octubre levantan a los claretianos diciéndoles que los llevan a un sanatorio, pero a donde los conducen es al cementerio de Cervera. Ante los fusiles, los once gritan: ¡Viva Cristo Rey! ¡Viva Cristo Rey! Se habían olvidado del médico claretiano Padre Buxó, que permanecía en el hospital esperándoles. Tras oír los disparos del fusilamiento de sus compañeros no tardaron en venir a buscarle. Al verles, dice: ¿Tú también Enrique? Enrique era el famoso pistolero al que durante tanto tiempo había curado una pierna rota. Detienen al Padre Buxó y a tres seglares. El padre, ya en el cementerio, pide besar la mano de sus verdugos. Al ordenar disparar, las víctimas gritan: ¡Viva Cristo Rey! Era el 18 de Octubre de 1936.
Los Mártires de Mas Claret
Incautada la finca de Mas Claret, todos los claretianos que residían allí, salvo el H. Bagaria que pudo salvar la vida, han sido beatificados como mártires: los padres M. Font, J. Leache, J. Ribé; los estudiantes A. Elizalde, de las Heras, E. Pascual, F. Simón, F. Solá; y los hermanos D. Arizaleta, N. Campo, F. Castán, J. Ferrer, F. Milagro, J. Senosiain, N. Simón, P. Vives. Los milicianos, con mujeres impúdicas, iban diariamente al Mas diciéndoles que se las llevaban para divertirles. Respondían: No las queremos. Sabiendo lo padecido por el hermano Saperas resolvieron que si ellas entraban por una puerta, ellos saldrían por otra, aunque los mataran.
El 15 de agosto el Comité de Cervera les prohibió decir Misa, pero algunos, como el Padre Leache, la celebraban, y decía: Si nos matan por fascistas, maldita la gracia. Pero si es por ser religiosos y celebrar la Misa, eso es morir mártires.
El 19 de octubre llegaba a Mas Claret el pistolero Enrique con otros individuos del Comité y reunieron a los claretianos en el patio diciéndoles que iban a hacerles una foto. Les esperaba una treintena de forajidos con una ametralladora. Encierran en el establo al Hermano Bagaría para que siga cuidando la finca. Será testigo del martirio. Agrupan a las víctimas en filas y los Misioneros se perdonan entre sí, mientras tres padres los van absolviendo. Quieren ametrallarlos, pero la ametralladora se encasquilla tras la primera ráfaga, y los verdugos los rematan, con sus fusiles entre risotadas y blasfemias. Acto seguido queman los cadáveres de los 18 beatos mártires.
Los Mártires del Solsonés
El Filosofado de los claretianos se encontraba en Solsona, y en su parroquia están enterrados dos Beatos Mártires: los estudiantes José Vidal y el Hermano Julián Villanueva. A Villanueva los revolucionarios, que habían incendiado la capilla de la masía donde estaba refugiado, le preguntaron quién era, a lo que respondió: soy religioso, católico, apostólico, romano, y, además, navarro. Días después fueron a buscarlo y se lo llevaron en coche, maltratándolo. Le hicieron bajar del coche y lo desnudaron. Tras rezar unos minutos les dijo: os perdono y ruego a Dios que mi sangre os convierta.

Los mártires de Lérida
Doce de los nuevos beatos proceden de la comunidad de Lérida, y poco antes de ser detenidos ofrecieron sus vidas por la salvación de España. Fueron L. Albi; M. Baixeras; J. Busquet; P. Caball; F. Codina; A. Dolcet; J. Garriga; A. Lloses; X. Morell; X. Sorribas; A. Tamarit; M. Torres.
Al Padre Xavier Sorribas lo mataron por llevar coronilla clerical. Los padres Lloses, Albi y Morell, y los hermanos Garriga y Dolcet, forman parte del grupo de 74 víctimas de Lérida asesinados el 21 de agosto, que fueron al martirio entonando cánticos marianos. Los padres Torres, Baixeras y Tamarit fueron martirizados en el asalto de la prisión tras preguntarles si eran sacerdotes.

El casi ciego Padre Juan Busquet fue mártir tras haber pasado su prisión dedicado a rezar y a confesar.

Prosiguió el conferenciante describiendo el martirio de los claretianos de las comunidades de Barcelona, Sabadell, Vic y Sallent y Valencia, que no referimos por haber sido ya expuestos en anteriores páginas de esta Web.
Concluyó recapitulando su exposición recordando el calificativo del Papa San Juan Pablo II dio al siglo XX como siglo de los mártires, providencial tesoro para la Iglesia una, santa, católica y apostólica, así como para todo el mundo, significando que los mártires tuvieron el mayor amor, dándolo todo por Nuestro Señor Jesucristo y murieron amando incluso a sus verdugos.
Su donación es imagen, participación bellísima, del amor del Sagrado Corazón de Jesús, Rey del universo. El mal no tiene la última palabra, y los mártires nos abren una puerta de esperanza, pues en ellos es Cristo mismo quién vence. Christus vincit, Christus regnat, Christus imperat.
Terminada la conferencia, los asistentes subieron a la sede de Hispania Martyr ubicada en el segundo piso del mismo edificio, donde departieron fraternalmente saboreando unas pastas regadas con una copa de champán, y examinando las novedades martiriales editadas.

