MISA DE ACCION DE GRACIAS Y TRASLADO DE LAS RELIQUIAS A LA CAPILLA DE LOS MARTIRES DEL CLAUSTRO DE LA CATEDRAL
El domingo 11 de noviembre tuvo lugar en la Catedral la santa Misa de Acción de Gracias presidida por el Cardenal Arzobispo Mons. Juan José Omella, asistido por el Nuncio de Su Santidad en España Mons. Renzo Fratini y el Arzobispo de Granada Mons. Francisco Javier Martínez.
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Homilía Mons. Omella. Minuto 34,50 a 52.
Procesión a la Capilla de los Mártires e introducción de las reliquias en el interior del altar: m. 1h, 40 a 1h, 51m.
Relicario de los mártires
La capilla de los Mártires de la persecución religiosa en España en los años 1936 a 1939 en el claustro de la Catedral de Barcelona fue inaugurada en el año 1952 con ocasión del Congreso Eucarístico Internacional, y en ella figuraban hasta ahora sólo un altar y unas lápidas recordando a su obispo el S.d.D. Mons. Manuel Irurita, a los sacerdotes diocesanos, y a los miembros de las distintas congregaciones que ofrecieron el sacrificio de su vida en esta diócesis, en número de 930, como se indica en su cancela.
En su libro “Vida Gráfica del santo obispo mártir de Barcelona MANUEL IRURITA” (pgs. 75 a 79) su autor Mosén Jorge López Teulón recuerda así la ceremonia:
Aquel 31 de mayo de 1952 por la mañana había tenido lugar la ordenación en el Estadio Montjuich de Barcelona de 800 sacerdotes de toda España.

Concurrió al acto el insigne poeta católico francés Paul Claudel, venido a Barcelona para presidir el certamen poético internacional en exaltación de la Santísima Eucaristía.
Paul Claudel es autor de la famosísima Oda a los mártires de la Iglesia de España, publicada en plena persecución (1937).

El altar a la memoria de las víctimas que con fortísima emoción él había cantado, se inauguró en su presencia, y allí oró con lágrimas en los ojos antes que nadie, después de la bendición episcopal.
Bendición de la capilla dedicada a los mártires de la diócesis
Concurrieron al piadoso acto los cardenales Gerlier, arzobispo de Lyon y Primado de las Galias, Barros Câmara, arzobispo de Río de Janeiro, Roques, arzobispo de Rennes, Gilroy, arzobispo de Sídney y Gouveia, arzobispo de Lourenço Marques; y los obispos de Barcelona y Zamora.
Figuraba asimismo, el capuchino P. Victoriano Irurita, del convento de Lecároz en Navarra, hermano del santo obispo mártir de inolvidable memoria doctor don Manuel Irurita Almandoz, con varias sobrinas y primas, otros familiares de los gloriosos mártires y considerable número de fieles.

En las paredes laterales de la capilla, en ocho lápidas de mármol, figuran esculpidos los nombres de estas víctimas de la revolución marxista que fueron, con el prelado doctor Irurita de santa memoria, trescientos treinta y nueve sacerdote seculares, quinientos treinta y siete regulares, cuarenta y seis religiosas y siete seminaristas.
Mons. Gregorio Modrego dijo en su emotivo parlamento:
« La bendición de esta capilla en la que perpetuamos la memoria de nuestros hermanos mártires que derramaron generosamente su sangre y dieron su vida por la fe de Cristo, muchos de ellos sosteniendo esta fe con espíritu de verdadero heroísmo, es un acto sencillo, pero de grandísima trascendencia. A su frente, el doctor Irurita, obispo de la caridad, inolvidable siempre en esta diócesis que llora todavía su muerte».
Y añadió: « Creemos firmemente que esta pléyade de mártires está en la gloria.
Comenzó la instrucción del correspondiente proceso canónico, peroentretanto no podemos rendirles culto, y por esta razón se halla vacía la urna del altar preparada para recoger sus reliquias. »
Prosiguió diciendo: « El éxito del Congreso -dijo- se debe a dos factores sobrenaturales: uno, en la tierra, por las almas santas y buenas que han colaborado con su incansable esfuerzo; otro, en el cielo, por nuestros mártires quienes congregados en torno al trono del Señor piden constantemente por Barcelona, por España y por el mundo. No olvidemos que sus méritos valen mucho más a los ojos de Dios que nuestros esfuerzos. »
Dirigiéndose a los familiares presentes les dijo: « No os entristezcáis. ¡Esta ceremonia es fiesta y la muerte de nuestros mártires no ha sido muerte sino vida en el cielo! Alegraos, pues, encomendaos a ellos y sigamos, su ejemplo. Que desde el Cielo sigan bendiciendo nuestro Congreso y rueguen por la renovación espiritual de nuestra ciudad, de España y del mundo. »
Han transcurrido 66 años hasta que, sin duda, nuestros mártires han inspirado a Mons. Omella a llevar a cabo la prevista finalidad de dicha capilla, anunciada por su predecesor Mons. Modrego, como lugar de veneración de sus reliquias y súplica de su intercesión, trasladando a ella las reliquias de estos nuevos Beatos mártires.

Quienes hasta ahora, al pasar por dicho claustro, poníamos a nuestros mártires una candela en la verja de su capilla y les rezábamos una oración, podremos en adelante venerar sus reliquias, pidiéndoles nos trasmitan su carisma espiritual y sus dones de fe y fortaleza tan necesarios en los “tiempos recios” que vivimos.

Agradecemos a Mons. Omella el haber cumplimentado el anhelo de su antecesor Mons. Modrego de que “podamos rendirles culto a nuestros mártires”, al hallarse ya sus reliquias en la urna del altar preparada hace medio siglo para recogerlas. Laus Deo.

Visible relicario de los mártires en el pie del altar de su capilla del claustro
Fotos ArqBcn MCS

