CRÓNICA DE LA BEATIFICACIÓN DE MARIANO MULLERAT SOL- DEVILA EN LA CATEDRAL DE TARRAGONA
CRÓNICA DE LA BEATIFICACIÓN DE MARIANO MULLERAT SOLDEVILA EN LA CATEDRAL DE TARRAGONA

En la luminosa y primaveral mañana del sábado 23 de marzo de 2019, y en el espléndido marco de la Catedral de Tarragona, más de un millar de devotos del mártir Mariano Mullerat Soldevila asistieron a la ceremonia de su beatificación, oficiada en nombre del Papa Francisco por el Prefecto de la Sagrada Congregación de las Causas de los Santos Mons. Ángelo Becciu, asistido por el Arzobispo de Tarragona Mons. Jaime Pujol, los cardenales Mons. Juan José Omella y Luis Martínez Sistach, la mayoría de los obis- pos de las diócesis catalanas, y Mons. Juan Antonio Martínez Camino, único obispo representante de las restantes diócesis del resto de España; los abades de Poblet y Montserrat y más de un centenar de sacerdotes y diáconos.

En sus primeros bancos a la izquierda del presbiterio se hallaban presentes distintas autoridades civiles, entre ellas el Director General de Asuntos Religiosos de la Generalitat de Cataluña, el Presidente de la Diputación de Tarragona y una concejala del Ayuntamiento, así como los alcaldes de Santa Coloma de Queralt, lugar de nacimiento del nuevo Beato, y el de Arbeca, lugar de su martirio.
Dª Montserrat, Sor Josefina y Dª Ade- la Mullerat en la ceremonia de Beatificación

En el primer banco de la derecha se hallaban las tres hijas supervivientes del Beato Mullerat: Josefina, religiosa dominica, Adela, y Montserrat, habiendo fallecido recientemente la hermana mayor María Dolores, y en los bancos contiguos, nietos, bisnietos y otros familiares.

Sor Josefina Mullerat, antes de la Misa, besa a una de sus sobrinas nietas en presencia de su padre. En la fila de atrás otros dos sobrinos biznietos del nuevo Beato que leyeron las lecturas de la Santa Misa
Ceremonia de Beatificación
El Arzobispo de Tarragona, Mons. Jaume Pujol leyó la petición de beatificación, y el expostulador general de la Causa, P. Vito P. Gómez, O.P. breve relato de la vida y muerte martirial del Siervo de Dios. Seguidamente, el cardenal Becciu, en nombre del Papa Francisco, procedió a la lectura de la Carta Apostólica en la que el Santo Padre ha inscrito en el libro de los beatos al venerable siervo de Dios Mariano Mullerat y ha establecido que su memoria litúrgica se celebre cada año el día 13 de agosto.
Seguidamente se descubrió la fotografía mural del nuevo beato en medio de gran ovación. Sus familiares han llevado las reliquias del mártir -un marco con la cruz que Marià Mullerat siempre llevaba en el bolsillo y tres cofres de reliquias -, hasta el presbiterio, entre cantos del Coro y sones de la Orquesta de los Amigos de la Catedral, finalizando con la oración del nuevo beato y el canto de los Gozos, con letra de Mn. Joan Roig y música de Mons. Valentí Miserachs.

Textos de la Homilía de Mons. Ángelo Becciu
« El tiempo en que vivió Mariano Mullerat se caracterizó por una fuerte oleada de odio persecutorio contra el cristianismo y contra aquellos que testimoniaban la fe con obras de misericordia. Él permaneció en su lugar desarrollando con espíritu evangélico su misión de médico en favor de los necesitados. Al cuidado del cuerpo de los enfermos más graves asociaba el cuidado espiritual, preparándolos para recibir los Sacramentos, como auténtico apóstol, que difundía a su alrededor el suave perfume de la caridad de Cristo.»
«En la situación de persecución religiosa en España durante la Segunda República, que explotó en modo violento en el verano de 1936 con la Guerra Civil, Mariano era consciente de que estaba poniendo en riesgo su propia vida, al ser conocida por todos su identidad de creyente y su ferviente apostolado. »
«A causa de este estilo de vida abiertamente evangélico, era considerado por los milicianos como una persona pública que actuaba como católico consecuente. Precisamen- te por este motivo fue capturado y asesinado por los enemigos de Cristo, pagando su fe en Jesús con el arresto y la muerte violenta. ¡Tenía solo 39 años!»
« Amando a sus enemigos y rezando por aquellos que lo persiguen (Mt 5, 44), el mártir se convierte en signo de esperanza. Uniendo su sangre a la sangre de Cristo sacrificado en la cruz, la inmolación del mártir se transforma en ofrenda delante del trono de Dios, implorando clemencia y misericordia para los perseguidores.»
« El ejemplo del beato Mariano Mullerat es para esta archidiócesis de Tarragona, y para todo el pueblo de Dios que peregrina en España, un potente faro de luz, una insistente invitación a vivir el Evangelio en modo radical y con sencillez, ofreciendo un valiente testimonio público de la fe que profesamos. Su disposición a afrontar la persecución y la muerte como un paladín de la fe, sigue constituyendo hoy un claro ejemplo de fidelidad a Dios y de amor a los demás, incluso en circunstancias adversas. »
Mons. Beciu terminó su homilía con el deseo de que «el ejemplo de santidad del nuevo beato dé abundantes frutos de vida cristiana: un amor que venza la tibieza, un entusiasmo que estimule la esperanza, un respeto que dé acogida de verdad y una generosidad que abra el corazón a las necesidades de los más pobres del mundo», y con esta súplica: «la plegaria del nuevo beato, cuya intercesión invocamos confiadamente, nos obtenga todo lo que pedimos: ¡Beato Mariano Mullerat Soldevila, ruega por nosotros!
Mons. Jaume Pujol: «Esta Beatificación es un regalo del Señor en el final de mi pontificado»

Finalmente Mons. Jaume Pujol dirigió unas palabras de agradecimiento al Santo Padre Francisco, a los postuladores de la Causa, a la Asociación Amigos de Marià Mullerat y a todos los que han hecho posible esta celebración, afirmando: «Esta celebración quedará inscrita en la historia de esta Catedral pero también en mi corazón. Llegando al final de mi pontificado sólo lo puedo recibir como un regalo del Señor para ti y para mí.»
"Nosotros somos cristianos tibios, nos escondemos, buscamos otras escapatorias cuando, en cambio de- beríamos enfrentarnos y demostrar nuestra fe".

Como mensaje final de esta beatificación trascribimos un fragmento de la entrevista realizada en Roma al Cardenal Ángelo Becciu por Roberta Barbi para Vati- can News, días antes de la Beatificación, en la que califica a Mariano Mullerat como “hombre fiel a la Misa, fiel a las prácticas de piedad, y fiel a la Adoración del Santísimo Sacramento”, lo que explica su fortaleza y su disponibilidad para los demás. Había vivido profundamente como cristiano y, ante la muerte, animó a otros a perdonar a sus perseguidores y rezó. Y mientras rezaba, uno de los torturadores lo golpeó en la boca con una azada, como diciendo: "Cállate, queremos matarte porque eres un creyente".
Esto es – asegura el Cardenal – “el coraje de dar testimonio de Cristo hasta el final, en cualquier lugar, ante cualquier dificultad, nosotros somos cristianos tibios, nos escondemos, buscamos otras escapatorias cuando, en cambio deberíamos enfrentarnos y demostrar nuestra fe”.


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