Dionisio Pamplona, el beato escolapio de Monzón

“Mortis  ita , talis  vita”

 

Dionisio Pamplona, El Beato escolapio que quiso ir al martirio con la sotana impecable

 

La Orden de los Clérigos Regulares Pobres de la Madre de Dios de las Escuelas Pías (Sch. P.) fue fundada por San José de Calasanz, sacerdote español que llega a Roma y allí tropieza con la cruel realidad de niños pobres que viven sin educación ni piedad. Decide fundar sus escuelas pías, bajo su lema: ―Piedad y Letras‖.

 Su primera escuela abrió en 1597, en la parroquia Santa Dorotea de Roma, aún existe y es la primera escuela pública popular gratuita de Europa.

  En España fundaron colegios en pequeñas ciudades y pueblos, como el de Peralta de la Sal en Huesca, de la que fue director y párroco nuestro Mártir Dionisio.

 P.  Dionisio Pamplona protomártir escolapio de Peralta de la Sal

 

El P. Dionisio Pamplona nació en 1868 en Calamocha, Teruel. Vistió el hábito escolapio por primera vez el 16 de noviembre de 1882 en Peralta de la Sal, y no quiso desprenderse de él durante la persecución, queriendo llevarlo impoluto para presentarse con él ante Cristo el día de su martirio

25 de julio de 1936.

 Ordenado sacerdote en Jaca el 7 de septiembre  de  1893,  se  entregó  a   la educación de niños y jóvenes en varios colegios escolapios de Aragón. Fue luego Maestro de novicios y pasó un trienio como párroco en un popular barrio de Buenos Aires.

El 18 de julio de 1936 el P. Dionisio Pamplona era Rector de la casa escolapia de Peralta de la Sal, una población muy pequeña, lugar nativo de San José de Calasanz, fundador de las Escuelas Pías. El Párroco había marchado temeroso de las amenazas de muerte. El P. Dionisio se ofreció al Obispo a tomar también a su cuidado Peralta de la Sal la parroquia del pueblo. Empezó a regirla el 1 de enero de 1936"

 La vecina Villa de Monzón era el centro de descristianización de la comarca. ―Sus habitantes estaban, de antiguo, trabajados por la masonería, ya por medio de eruditos racionalistas y ateos, ya por medio de la prensa revolucionaria, ya por emisarios que, de vez en vez, hacían una aparición misteriosa por la Villa; todo lo cual había formado en ella un irreligioso, o ambiente por lo menos indiferente, había dispuesto ciertos ánimos contra la religión y contra los sacerdotes, había preparado la levadura que, en su tiempo y sazón, haria fermentar toda la masa. Cuando llegaron, pues, los acontecimientos de julio, estaba todo listo en Peralta para la orgía sangrienta". (CLAVERO, Historia de las Escuelas Pías de Sudamérica, 1 M, vol. III, pp. 158-1 62.)

 El escolapio P.Faustino Oteiza, en carta enviada al Provincial de Aragón, describe así cuanto sucedió el 23 de julio de 1936:

 "¡Viva Jesús. Rey de los Mártires! Peralta de la Sal, 2 de agosto de 1936.

 

 Dichosa familia del R.P. Dionisio Pamplona, Rector del Colegio de Escuelas Pías de Peralta de la Sal. - Calamocha.

 Con el alma llena de pena por una parte y de satisfacción por otra, les comunico que mi querido hermano el P. Dionisio ha obtenido la palma del martirio, por lo que les felicito y me felicito. Sucedió de la siguiente manera:

―El día 23 de julio, a eso de las 4.30 de la tarde, vino una cuadrilla de 4O a 5O extremistas de Binéfar, más sectarios que los más furibundos peraltenses, armados de bombas etc., con el ánimo de bombardear y quemar el colegio; nosotros, al saberlo, nos reunimos en el oratorio del Noviciado, recibimos la absolución, y esperamos tranquilamente la muerte... Pero los del pueblo pudieron evitarlo con la condición de sacarnos de casa y de quemar todo lo que significa religión.

 

Parroquia de Peralta de la Sal de la que no quiso entregar las llaves el mártir

 Después vino el comité a intimarnos el abandono del colegio; nos resistimos —sobre todo el P. Rector- todo lo posible, pero al fin, a las 8,30 de la noche, por salvar las vidas, salimos los 35 miembros de la Comunidad: elP. Rector, los demás padres y hermanos, los novicios y los postulantes, y fuimos conducidos, entre gente armada, a la casa de la familia Llari, transformada en cárcel provisional. Se nos dio algo para cenar. El P. Dionisio recibió del comité la orden de no acostarse

 

Pasamos la noche, y al alba del 24, el P. Dionisio, preocupado porque el Santísimo Sacramento de la iglesia parroquial corría el riesgo de ser profanado —sólo él tenía las llaves del templo-, y como nadie había dicho que estábamos presos, por eso el P. Rector se creyó en derecho de salir. Nos dijo: "Voy a la Parroquia a celebrar y a sumir el Santísimo", y pidió a los novicios si alguno estaba dispuesto a acompañarle y a ayudarle a misa. Se ofreció José Yáñez. Aprovechando que los guardias, Casado Marcos y Pompeyo Puig, se habían metido en la casa de enfrente, de Narciso Cardona, y allí estaban durmiendo, los dos pudieron salir abriendo desde el interior la puerta que daba a la calle.

Fueron vistos por algunos, quienes informaron inmediatamente al comité, que mandó gente en su busca, primero a las casas donde pensaban habrían podido refugiarse y después a la parroquia.

 Viendo la puerta cerrada, escuchan y notan que estaban dentro, y comienzan a dar golpes y lanzar gritos, diciendo: "P. Rector, abra la puerta inmediatamente, pues sino la derribamos y será pasado por las armas". Como  no abría, empezaron otra vez a golpear la puerta con una gran piedra, profiriendo las más horrendas blasfemias y los insultos más groseros.

El Padre siguió celebrando el Santo sacrificio, tranquilo y  sin hacer caso de las amenazas. Cuando hubo terminado y su- mido con el novicio José Yáñez las formas del Sagrario para que no las profanaran, abre la puerta, salen y la cierra rápidamente,  apretando  fuertemente  en  sus manos las llaves de la iglesia.

 

 “Yo no entrego las llaves más que al Sr. Obispo, que me las dio”.

 

Bajó tranquilo la escalera que conduce a la plaza Mayor, rodeado de hombres armados. Dijo a su monaguillo José Yáñez que volviera con los demás a casa de Llari.

 Requirieron al P. Dionisio a que les entregara las llaves de la iglesia, pero respondió con resolución: “Yo no entrego las llaves más que al Sr. Obispo, que me las dio”.

 Llegó Antonio LI. PorteIla, armado de un pistolón, gritando desaforadamente: ―iDetenedlo, detenedlo, que lo abraso!”. Otro le apuntaba con su fusil detrás de la nuca, pero él siguió negándose a ello. Un amigo, Jaime Meler, viendo que estaba a punto de ser asesinado, le gritó:‖ ¡Por Dios, Don Dionisio, entrégueles las llaves, que lo van a matar”! Volvió instintivamente la cabeza hacia el lugar de donde provenía la voz y, aprovechando esta distrac- ción, le fueron arrebatadas por la fuerza las llaves que tenía en su mano izquierda.

 Fue detenido y registrado. El rosario, medallas, el libro de rezo, todo fue arrojado al suelo; también le quitaron el dinero del colegio, 6.750 pesetas que llevaba consigo, y algunos documentos, algunos en latín y una carta en francés, y, como no los entendían, le acusan de espía y de fascista.

 Le condujeron preso al Ayuntamiento, donde se reúne el Comité. Todos querían quedarse con el dinero, y media hora más tarde, escoltado por dos fusileros, lo trasladaron a la cárcel, antiguo edificio perteneciente a los Marqueses de Ayton. Cuando lo encarcelaron, aun le dijeron si quería desayunar. -No quiero nada –contestó. El médico, compadecido, pidió una silla para que pudiera sentarse, y uno dijo: - que le traigan una aliaga”, (arbusto espinoso y punzante).

 Hacia las tres de la tarde, entre improperios e insultos, le mandaron subir al auto de Federico Porté, a quien obligaron a conducirlo a Monzón. Manuel Fillo, al ver que lo llevaban suelto, dijo a los de la escolta: -¿Así Ilevais a ese sin atar? Mirad que es de cuidado y tiene alma para hacer frente a todos vosotros. -Pues átalo tú, contestaron. Y el mismo Fillo fue al cuartel por las esposas con las que sujeto las manos, y en esta forma y escoltado por Chia, Purroy y Casals Marco, partió para Monzón. Antes de arrancar el auto, obligaron a los vecinos a levantar las persianas.

 Fue encerrado de la cárcel de Monzón, en la celda número 1, la más húmeda, oscura y repugnante, donde permaneció sereno y tranquilo, du- rante el resto del día, encomendándose al Apóstol Santiago en la víspera de su fiesta.

 El carcelero le daba un trato peor que a una bestia, negándote hasta el alimento, y cuando se lo daba, era tal que no se podía tomar. –―No hay derecho a que se le maltrate así -me decía el campanero de Monzón Francisco Cosculluela - uno de los detenidos y destinados al fusilamiento - empleado de la Azucarera y testigo ocular. ―Yo le proporcionaba al Padre alimento del que me traían de casa”.

Allí pasó toda la tarde del 24, la noche y todo el día siguiente, preparando y dando la absolución sacramental en el último momento a los que sabían iban a la muerte. Allí estaba tam- bién el cura de Calasanz.

 

 Plaza Mayor de Monzón, lugar del martirio

 Había llegado a Monzón la columna del P.O.U.M. (―Partido Obrero de Unificación Marxista), salida de Barcelona a liberar Zaragoza. No tenía mucha prisa en enfrentarse a sus valientes defensores, y se dedicaba a algo menos arriesgado: limpiar de fascistas la retaguardia. Lo primero que hicieron al llegar a Monzón fue abochornar al Comité local: ―Pero. cómo, ¿todavía no habéis matado al cura y quemado la iglesia? ¿a qué esperáis? , y a todos esos fascistas ¿para qué los tenéis en la cárcel? ―El Comité no quiso pasar por menos revolucionario que los recién llegados, y decidió ajusticiar públicamente a los prisioneros aquella misma noche en la Plaza Mayor.

 Hacia medianoche del día de Santiago, Patrón de España, el P. Dionisio fue sacado de la cárcel con otros veintitrés presos. Sabiendo a donde iba, se fijó en que su sotana estaba muy sucia, llena de polvo y de telarañas, recogidas en las cárceles de Peralta y de Monzón, y queriendo presentarse ante Jesucristo, Rey de los Mártires con su sotana escolapia impecable, pidió al carcelero un cepillo para limpiarla; hecho lo cual, se lo devolvió y, golpeándole amablemente en la espalda le dijo:‖Adiós, hasta la eternidad”

Sereno, fuerte, tranquilo, sin arrogancia, destacaba por su sotana de los demás presos a fusilar; un escopetero gritó:”El cura para mí

 Aquella calurosa noche de Santiago fue conducido desde la cárcel, junto a los demás presos, a la plaza Mayor de la Villa, profusamente iluminada por potentes reflectores que inundaban de resplandor a víctimas y verdugos, llena de gente vociferante y blasfema.

 Como eran 24 los condenados y él el único Sacerdote, lo colocaron en el centro como blanco preferido. Se le distinguía por su sotana. Aparecía sereno, fuerte, tranquilo, sin arrogancia, vistiendo la sotana y el ceñidor que luego serán su mortaja; alzó los ojos al cielo y movió los labios en oración. Uno de los mili- cianos gritó:‖ ¡El cura para mi!‖. Cuando se dio la orden de fuego, hizo la señal de la cruz y cruzó los brazos sobre el pecho y gritó: ¡Viva Cristo Rey!’. Era cerca de la una de la madrugada de aquel 25 de julio de 1936. Media hora más tarde su cuerpo fue recogido, arrojado a un camión y sepultado en una fosa común del cementerio de Monzón.

 La carta de un testigo, Faustino Oteiza de la Virgen de los Dolores, que luego sería también mártir, relata los hechos ocho días después:

 

 Viva Jesús. Rey de los Mártires! Peralta de la Sal, 2 de agosto de 1936.

Dichosa familia del R.P. Dionisio Pamplona, Rector del Colegio de Escuelas Pías de Peralta de la Sal. - Calamocha.

Con el alma llena de pena por una parte y de satisfacción por otra, les comunico que mi querido hermano el P. Dionisio ha obtenido la palma del martirio, por lo que les felicito y me felicito… "Bienaventurados los que mueren en el Señor". Es un verdadero mártir, de lo que pueden estas satisfechísimos, porque tienen un santo en el cielo que rogara por todos.

 Si mal no recuerdo, dos días antes se confesó conmigo, pues yo era su confesor y fui, hace 28 años, su novicio. El martirio tuvo lugar el 25 de julio de 1936. Junto con él fueron fusilados 24 vecinos de la zona. También hemos tenido dos mártires más: el R.P. Manuel Segura y el Hno. David Carlos. "Santos Hermanos míos, ¡rogad por nosotros!

 Esto ha sido un horror, en Cataluña y en estos pueblos apenas queda una iglesia sin profanar y de muchas leguas a la redonda yo soy el único sacerdote que quedo con vida, hasta ahora. Si el Señor me llama, pronto estoy, esa será mi dicha, A mi me han librado los del pueblo con la excusa de estar enfermo.

En fin, ésto está en poder de los comunistas, y aunque los Santos Mártires me comunican mucha fortaleza, Vds. comprenderán como está mi espíritu.

El Señor nos bendiga y perdone a nuestros perseguidores. Saluda a todos, su atto. S.S. en Jesucristo,

 Faustino Oteiza de la Virgen de los Dolores, escolapio”.

El 1  de  octubre  de  1995,  el  Papa  Juan  Pablo  II  lo  proclamó  Beato. El 22 de septiembre, la Iglesia conmemora su nacimiento para el cielo de

los beatos Dionisio Pamplona, José navarro y sus once compañeros mártires del año 1936 en Monzón, España, que son los PP. Manuel Segura, Faustino Oteiza, Enric Canadell, Matias Cardona, Ignacio Casanovas, Francisco Carceller, Juan Agramunt, José Ferrer, Carlos Navarro, Alfredo Parte, y los Hermanos Florentín Felipe y David Carlos.

 

Tal día como hoy, el 25 de julio de 1936, fueron también martirizados, entre otros:

El Beato León Inchausti Minteguía y otros seis Beatos Agustinos de Motril.

Martín García García, párroco de Los Santos de la Humosa (Ma- drid)

 

Mártires Claretianos:

 

SURRIBAS DOT Francisco Javier †. 25.7.1936 en Lérida. TAMARIT PINYOL Arturo + 25.7.1936 en Solerás. Lérida. TORRES NIICOLAU Manuel + 25.7.1936 en Almacellas, Lérida. BINEFA ALSINELLA Mariano. + 25.7.1936 en Anglesola MERCER SOLER Juan. †. 25.7.1936 en Sallent (Barcelona )

MUR BLANCH Marcelino †. 25.7.1936 en Sallent

 paYas FarGas JaiMe. †. 25.07.1936 en sallent ( Barcelona ) capDevila costa Juan cMF †. 25.07.1936 en Barcelona

Hno. Juan Capdevila i Costa CMF + 25–VII–1936). Mártir de la comunidad de Barcelona - Gracia.

 

Adolfo Bonifacio CAMACHO CABALLERO + Castuera (Badajoz) Lorenzo Atanasio RODRÍGUEZ CORTÉS + Castuera (Badajoz), Justo MORENO LUQUE + Fernán-Núñez.

Rafael REYES MORENO + Fernán-Núñez

Juan GÁLVEZ LOZANO. Laico + Fernán-Núñez Francisco MORALES CANTOS Seminarista + Puente Genil,

Tarsicio MORENO REDONDO + Villanueva de Córdoba

Beato José Benito (José Más Pujolras) Hno Salle de Montcada. Beato Mariano León (Santos López Martínez) Hno Salle Montcada. Beato Arnoldo Juan ( Jesús Juan Otero) Hno Salle Montcada  Beato Benedicto José (José Bardolet Compte) Hno Salle Montcada

 Actual Colegio escolapio en Peralta de la Sal



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