Crónica Misa por el obispo Irurita 2021
EN LA CATEDRAL DE BARCELONA
85º ANIVERSARIO DE LA MUERTE MARTIRIAL DEL OBISPO MONS. MANUEL IRURITA

Convocada por la Asociación Hispania Martyr Siglo XX, a las doce de la mañana del pasado primer viernes de mes, tres de diciembrede 2021, se reunieron en la Catedral de Barcelona fieles devotos del que fue su Obispo el S.d.D. Mons. Manuel Irurita Almándoz. Fue también un primer viernes el tres de diciembre de 1936, fiesta de san Francisco Javier, patrón de su Navarra natal, en cuya noche fue sacrificado ante la tapia del cementerio de Moncada con su familiar Rvdo. Marcos Goñi y sus custodios protectores los hermanos Antonio y Francisco Tort.

Conmemorando el 85º aniversario de su muerte martirial, se ofició en su memoria el Santo Sacrificio de la Misa en la capilla del Santo Cristo de Lepanto donde, cumplimentando su expreso deseo, se hallan inhumados sus restos, pidiendo al Rey de los mártires nos conceda la gracia de verlo pronto elevado al honor de los altares para mayor gloria de la augusta Trinidad.

Presidió la celebración el muy Ilustre Señor Canónigo Penitenciario de la Catedral D. Juan Rodríguez Gómez, concelebrando el Consiliario de Hispania Martyr Mn. Antonio Gómez Mir y el ecónomo del Obispado D. Ramón Batlle Tomás, asistidos por el Canónigo Arcipreste y prefecto de liturgia Mn. José Vives Trabal.

El birrete del Obispo estaba sobre su tumba ornado por un ramo de flores.
Previamente D. José Javier Echave-Sustaeta, Presidente de Hispania Martyr, dirigió unas palabras significando que el acto que nos reunía no era un funeral, sino un testimonio de esperanza. Recordó que el 16 de julio de 1936, días antes de su salida del Palacio por la puerta del conserje, Mons. Irurita le decía a Mn. Ramón Cunill: “Habrá muchas dificultades, mucha persecución, tendréis que soportarlo todo y manteneros firmes, como se mantiene firme vuestro obispo, venga lo que venga, pero no os apuréis, ¡el triunfo es nuestro!”
Puso de manifiesto como últimamente Mons. Irurita está recobrando actualidad en los medios y publicaciones, pero no precisamente para impulsar su proceso de beatificación. Concluyó diciendo: Hoy, por rememorar a los mártires, se nos desprecia, diciendo que predicamos en el desierto, pero cumplimos nuestro deber, como San Juan Bautista: preparar el camino del Rey. Las cosas pueden cambiar cuando menos lo pensemos; sólo Dios sabe cuánto durará la modernidad anticristiana, y qué acontecimiento, imprevisto y providencial, le pondra fin con la venida del Reino, que nosotros, como Mons. Irurita, tenemos la misión de predicar con esperanza.
Homilía de Mn. Gómez Mir

En su homilía el consiliario Mn. Gómez significó que el pontificado de Mons. Irurita se caracterizó por querer llevar a la práctica su lema de “Es necesario que Cristo Reine”, lo que le comportó su muerte martirial a manos de sus enemigos y de los que se oponen a su reinado, lema apremiante en nuestros tiempos, que nos van recordando los suyos como obispo de Barcelona.
Destacó distintos textos de sus pastorales, así la que escribía sobre la reciente fiesta de Cristo Rey: “Fiesta, cuyo fin es proclamar solemnemente la Realeza de Jesucristo sobre los individuos, hogares, pueblos, naciones, sobre toda la sociedad humana, a través de todos los tiempos y latitudes. El laicismo, esa peste que infecta la sociedad humana y pretende arrancar de las divinas sienes de Jesús la corona de Rey de los pueblos y naciones, relegándole al recinto de las iglesias y al rincón del hogar doméstico… fiesta que acelerará la hora venturosa de su triunfo definitivo sobre toda la sociedad humana”. “Oportet illum regnare”... Es necesario que Jesucristo reine por su Corazón, porque de lo contrario reinará por su justicia. Es necesario que Jesucristo reine, porque si no reina Él, reinarán los errores que envenenan, los vicios que corrompen”.
Recordó como el 11 de abril de 1931, en víspera de la proclamación de la República, en su pastoral en las fiestas jubilares de Montserrat, previendo funestos acontecimientos, Mons. Irurita advertía: “La devoción a la Virgen de Montserrat es elemento vital de la tradición catalana, y no es posible amar ésta, sin amar Aquella. El que no ama a la Moreneta, podrá pertenecer al cuerpo de Cataluña, por haber nacido en ella, pero no pertenece a su alma.” Y presagiando el nuevo ambiente, se preguntaba: “¡Cataluña! Tú te sientes mal, desasosegada, y piensas hallar remedio en un cambio de postura. Pero, ¿a qué lado te quieres cambiar? Vuélvete a tu Virgen; en sus brazos maternales hallarás a Jesús, que es tu única salvación.
Este es el mejor cambio de postura que te conviene. Todos los demás no te darán la salud; como a un enfermo de huesos dislocados de nada le servirán los cambios de postura en la cama, mientras los huesos no vuelvan a su lugar.”…“Vayamos a Montserrat en devotas romerías, y la Virgen nos bendecirá y bendecirá a nuestro pueblo, compadeciéndose de nuestros males.”
Al finalizar la Santa Misa, el Canónigo Penitenciario D. Juan Rodríguez dirigió unas palabras significando el sentido del acto y felicitando a los numerosos jóvenes asistentes, lo que dijo presagia un prometedor futuro para proseguir la glorificación de nuestros mártires.
Tras ellas se dirigieron todos en procesión por el claustro hasta la capilla de los mártires donde se rezó una novena a la Santísima Trinidad pidiendo la beatificación de Mons. Irurita, terminando con el canto del Crec en un Deu.

Saliendo de la Catedral por la puerta de Santa Eulalia un grupo de asistentes se reunieron bajo la estatua del Obispo Manuel Irurita en el muro del obispado, a cuyos pies se depositó el ramo de flores que estuvo sobre sus restos en la capilla.
Ante la estatua del Obispo

El Presidente de Hispania Martyr expuso como el 9 de diciembre de 1943 con la asistencia de las primeras autoridades eclesiásticas y civiles se inauguró su monumento, erigido por acuerdo del Ayuntamiento en nombre de Barcelona a la memoria del Dr. Irurita, colocando su estatua de bronce del escultor Vicente Navarro en la fachada del Palacio Episcopal.
Refirió como el Alcalde Sr. Mateu recordó a “aquel insigne prelado que supo colocar el grado episcopal a la altura de los antiguos confesores y de los antiguos mártires, y con este acto la ciudad muestra la permanenecia de su imperecedera memoria entre sus conciudadanos, que perpetúa entre nosotros su gesto familiar de bendición paterna”.

celosamente contribuyó a inculcar en nuestro pueblo”.

Recordó como el Dr. Modrego contestó a las palabras del Alcalde: “Nuestro llorado Obispo Mons. Irurita supo esmaltar su vida de virtudes con la sangre de su martirio. Este acto honra la memoria de aquel que no dudamos nos mira desde el Cielo…y terminó diciendo: “prometamos ante esta estatua ser fieles a la doctrina de Cristo, que él tan
Concluyó su recuerdo con un ¡Viva Cristo Rey! coreado por los asistentes, deseandose que el próximo año traiga buenas noticias en orden a la beatificación de Mons. Irurita.


