Crónica beatificación mártires de Tortosa

30 de octubre 2021. Catedral de Tortosa.

 

Beatificación de 4 sacerdotes operarios diocesanos mártires asesinados por odio a la fe en la persecución religiosa en España

 

Los nuevos Beatos: Francisco Cástor Sojo López, Millán Garde Serrano, Manuel Galcerá Videllet y Aquilino Pastor

 

De los 30 operarios diocesanos asesinados durante la persecución religiosa en el siglo XX en España, 26 de ellos ya fueron beatificados. Los primeros, del grupo de Pedro Ruiz de los Paños y 8 compañeros mártires, por San Juan Pablo II el 1 de octubre de 1995. El segundo grupo, compuesto por Joaquín Jovaní Marín y 14 compañeros, fue beatificado en Tarragona el 13 de octubre de 2013. Los operarios Agustín Sabater y Ángel Alonso fueron beatificados el 25 de marzo de 2017,  dentro  de  la  causa  de  José  Álvarez-Benavides  y  de  la  Torre  y  114 compañeros, de la diócesis de Almería. El 30 de octubre serán beatificados los restantes cuatro sacerdotes operarios martirizados.

 

La ceremonia se celebrará el sábado 30 de octubre en la Catedral Basílica de Santa María de Tortosa, presidida por el Cardenal Marcello Semeraro, Prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos. Junto a él concelebrarán la Santa Misa el Obispo de Tortosa, Mons. Enrique Benavent; el  Director  General  de  la  Hermandad,  D. Florencio Abajo; y cuatro cardenales, 20 obispos y numerosos sacerdotes.

La Hermandad de Sacerdotes Operarios Diocesanos del Sagrado Corazón de Jesús

 ¿Quiénes son los operarios diocesanos?

 EL BEATO MOSÉN SOL

 El objetivo de Mosén Sol al crear su Hermandad fue trasmitir su profunda espiritualidad fundada en la Reparación al Corazón de Jesús, principalmente en la Eucaristía.

 Manuel Domingo y Sol nació en Tortosa el 1 de abril de 1836. A los 15 años ingresó en el seminario. Ordenado sacerdote en 1860, durante sus primeros años desarrolló su ministerio volcado en mil tareas: misionero diocesano, párroco, profesor del Instituto de Tortosa y confesor de religiosas; incluso hizo construir tres conventos de clausura. Se dedicó sobre todo a los jóvenes para los que construyó un centro donde reunirse, formarse y rezar.

Un encuentro inesperado cambió su vida

 Un día del mes de febrero de 1873, Mosén Sol se cruzó por la calle con el seminarista Ramón Valero. Era un seminarista pobre, que vivía de limosna en una buhardilla con otros seminaristas. Mosén Sol, después de escuchar el relato de las dificultades por las que atravesaban para poder vivir y estudiar, les invitó a su casa.

Pero los seminaristas pobres eran muchos más, y en septiembre Mosén Sol reunió en la “Casa de San José” a 24 más. No daba abasto y precisó adquirir otra casa, más grande, para acoger a 98 alumnos.

En 1879 inauguró el nuevo “Colegio de San José para Vocaciones Eclesiásticas” donde comenzaron a estudiar 300 seminaristas. Decía que “la formación del clero es la llave de la cosecha en todos los campos de la gloria de Dios”.

El 29 de enero de 1883, tras celebrar la Misa, Mosén Sol recibió la inspiración de trasmitir a los seminaristas su profunda espiritualidad de Reparación al Corazón de Jesús, presente en la Eucaristía. Se sintió llamado a constituir un grupo de sacerdotes que se dedicara a la formación de los seminaristas. La Hermandad de Sacerdotes Operarios Diocesanos conseguía la aprobación del Obispo de Tortosa el 17 de mayo de 1883 como asociación de sacerdotes seculares, que se unen para ayudarse, como sacerdotes, “en el camino de la santidad y para ser más eficaces en el ejercicio del ministerio

Comenzaron a lloverle peticiones de Obispos para que los Sacerdotes Operarios fueran a sus diócesis, y Mosén Sol fundó Colegios de Vocaciones en Valencia (1884), Murcia (1888), Orihuela (1889), Plasencia (1893). Burgos

(1894), Almería (1896), Lisboa (1896) y Toledo (1898).

 El Colegio de San José en Roma

 

Muchos sufrimientos costó a Mosén Sol la fundación de un Colegio de San José en Roma en 1892, que ha tenido, y sigue teniendo, gran influencia en la Iglesia de España. En él se han formado más de 3000 alumnos y ha dado más de 70 obispos a las diócesis españolas. Además son muchísimos los antiguos alumnos que han trabajado y trabajan en los seminarios de sus respectivas diócesis.

En 1889 aceptó para la Hermandad el Templo Nacional Expiatorio de San Felipe de Jesús en Méjico, y en 1903 pudo realizar el sueño de edificar un Templo de Reparación en Tortosa.

Celebró su última misa el 18 de Enero de 1909y murió poco después el día 25, dejando en la Hermandad 75 operarios en 10 colegios de vocaciones, 17 seminarios, 2 templos de Reparación y el Colegio Español de Roma. Pablo VI llamó a Mosén Sol “santo apóstol de las vocaciones sacerdotales”. El 29 de marzo de 1987 sería declarado Beato por San Juan Pablo II.

Los cuatro nuevos beatos

 

Francisco Cástor Sojo López de Ciudad Real.

 

Nació el 28 de marzo de 1881 en Madrigalejo (Cáceres). A los once años ingresa en el Colegio San José de Vocaciones Sacerdotales de Plasencia, y es destinado al Colegio Vocacional de Lisboa con los Operarios Diocesanos. estudió en el seminario de Plasencia, y fue ordenado sacerdote en 1903. Se especializó en canto gregoriano e infundió en los seminaristas placentinos el gusto por la liturgia cantada. Fue prefecto en los seminarios de Toledo, Badajoz y Segovia. En 1933 fue nombrado administrador del seminario

Uno de sus estudiantes en Ciudad Real dijo que el P. Francisco “estaba preparado para el martirio y nos instó a los seminaristas a ser mártires también, si se presentaba la oportunidad. Siempre hablaba del martirio con gran serenidad”.

 Del 26 de junio al 5 de julio de 1936 asiste a los Ejercicios Espirituales dirigidos por el Rector Beato mártir José Pascual Carda y el Beato mártir Isidro Bover.

 El 23 de julio de 1936, los milicianos irrumpieron en el seminario. Después de unas semanas de refugio en la Fonda Francesa con el rector, el beato José Pascual Carda, fue asesinado en la noche del 12 al 13 de septiembre de 1936 en la zona del santuario de los narcos.

Los restos del siervo de Dios Francisco Cástor Sojo López fueron exhumados el 25 de junio pasado, del Cementerio de Ciudad Real, y trasladados a la Iglesia de la Congregación de los Operarios Diocesanos de Tortosa.

 El P. Millán Garde Serrano nació el 21  de diciembre de 1876 en Vara del Rey (Cuenca). Estudió en el seminario de la capital y obtuvo la licenciatura en Derecho Canónico en el seminario de Toledo. Fue ordenado sacerdote en 1901, y se vinculó a la Hermandad en 1903

 Destinado al Seminario de Badajoz como prefecto, en 1905 fue enviado a Méjico. Pasó tres años en el Seminario  de  Cuernavaca  y  otros  tres  en  el  de

Querétaro. Vuelto a España, en 1911 se planteó ingresar en la Cartuja, pero el Director general le animó a seguir en la formación de sacerdotes, siendo celoso director espiritual en los seminarios de Valladolid, Salamanca, Plasencia y León, y administrador en el seminario de Astorga.

 Al finalizar el curso, en el verano de 1936 viajó a su pueblo, Vara de Rey, con la intención de ir luego a Toledo para ayudar al también operario Pedro Ruiz de los Paños en la fundación de las Discípulas de Jesús.

 Al comenzar la guerra, un día, camino de la parroquia, el alcalde le arrebató las llaves violentamente. Cuando los milicianos le ordenaron abrir el sagrario el P. Millán aprovechó un despiste para sumir las formas. Se le prohibió ir con sotana en público. Y quedó detenido en casa de su hermano.

 Le obligaron, junto el sacerdote Jesús Granero, a atender un comedor para pobres. El trato hacia ambos era vejatorio, pero les dio ocasión para ofrecer atención espiritual a muchos. Tras el asesinato del P. Granero, su entorno temió por su vida, y le hizo pasar a la clandestinidad, refugiándose en casa de un hermano, dedicándose a rezar, estudiar y escribir.

 En agosto de 1937 fue trasladado a otra casa. En la fiesta de la Asunción de la Virgen, pudo celebrar la Eucaristía después de un año. Su labor por las almas se intensificó. El 10 de abril de 1938 fue detenido y apresado, y en mayo encarcelado en la prisión instalada en el Seminario de Cuenca. Allí sufrió unas condiciones deplorables y palizas constantes. Nunca se quejó.

 Con la salud ya muy deteriorada por los malos tratos, el médico dispuso su traslado a otra cárcel con mejores condiciones, en el convento de religiosas Carmelitas Descalzas donde tuvo ocasión de confesarse.

Allí pasó los últimos 9 días de su vida, entregando su alma a Dios la noche del 7 de julio de 1938, al finalizar el rosario que estaba rezando con su sobrino.

 Uno de los detenidos de la misma prisión dijo: “Don Millán es un santo. Cuánto nos consuela a todos y cuán alegremente soportó tantos maltratos. Siempre está contento… no se queja ni se enfada con sus torturadores, por eso le llaman ‘el cura loco’».

 Murió ex aerumnis carceris(a causa de las heridas físicas y morales que le infligieron durante su encarcelamiento), “per testimonium caritatis fortis”: como resultado de la caridad heroica, “ex acertatibus et vexationibusque pro fidei quibus pertulit”: como resultado de la violencia física y moral que sufrió por causa de la fe.

 

Manuel Galcerá Videllet

 Manuel Galcera Videllet nació en Caseras (Tarragona), diócesis de Tortosa, el 6 de julio de 1877. Estudió en el Seminario Central de Zaragoza, donde obtuvo el doctorado en teología. Fue ordenado sacerdote en 1901, e ingresó en la Hermandad en 1906. Durante 23 años fue administrador en seminarios en Zaragoza, Cuernavaca (Méjico), Badajoz, Barcelona y Valladolid. Fue vicerrector

del Colegio Español de San José en Roma, y en 1934 nombrado director espiritual del seminario de Baeza. El 20 de julio de 1936 fue arrestado junto con el Padre Aquilino Pastor Cambero, y asesinado junto con otros treinta reclusos en la madrugada del 3 de septiembre de 1936 en Ibros (Jaén). Sus restos yacen en la cripta de la catedral de Baeza.

 

El mártir más joven de la Hermandad

 

Aquilino Pastor Camberos

 Nació el 4 de enero de 1911 en Zarza de Granadilla (Cáceres), diócesis de Coria. Estudió en el seminario de Coria y en el Central de Toledo. Fue ordenado sacerdote el 25 de agosto de 1935.

 Solo vivió un año de sacerdocio. Fue prefecto de alumnos, profesor y bibliotecario del seminario de Baeza. El 20 de julio de 1936, el seminario fue cerrado. Los padres Aquilino Pastor y Miguel Galcera se escondieron en casas de buenos cristianos.

Arrestados, fueron hechos prisioneros en los sótanos del ayuntamiento. El 28 de agosto de 1936, sin juicio alguno, don Aquilino fue llevado al Cerrillo del Aire, a unos 9 kilómetros de Baeza, en el municipio de Úbeda, donde fue asesinado.

 Un testigo dijo en su juicio: “Don Aquilino fue un sacerdote con una vida ejemplar, un apóstol de la juventud y un amante de la Eucaristía”.

 Muy cerca de la Catedral está el Templo de Reparación, donde junto a los restos de su fundador, el beato Manuel Domingo y Sol, descansan la mayoría de los mártires Operarios.

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