Publicado en Archivo año 2017.
Amó a su Patria ardientemente, con un amor sobrenatural, verdadero y de un modo particular a aquella región catalana, objeto de sus desvelos pastorales; y de ese amor brotó aquel sentidísimo apóstrofe de su carta pastoral "Montserrat" de 11 de abril de 1931: "¡Cataluña! Tú te sientes mal, desasosegada, y piensas hallar remedio en un cambio de postura. Pero, ¿a qué lado te quieres cambiar? Vuélvete a tu Virgen; en sus brazos maternales hallarás a Jesús, que es tu única salvación...”
PRÓLOGO
«tolle, lege; tolle, lege» «toma y lee; toma y lee»
(Confesiones de S. Agustín. Lib. VIII, cap. 12)
Los...
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